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362 - DÍAS. SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento
ZACARIAS C. 4


Capítulo 4
1 El ángel que hablaba conmigo volvió y me despertó, como a quien se lo despierta de su sueño.
2 El me preguntó: «¿Qué ves?». Yo le respondí: «Veo un candelabro de oro macizo, con un recipiente en la parte superior: sobre el candelabro hay siete lámparas, y siete mecheros para las lámparas que están arriba de él.
3 A su lado hay dos olivos» uno a la derecha y otro a la izquierda del recipiente».
4 Yo tomé la palabra y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estas cosas, mi Señor?».
5 El ángel que hablaba conmigo me respondió: «¿No sabes qué son estas cosas?» Yo le dije: «No, mi Señor».
6a El me respondió:
10b «Estas siete lámparas son los ojos del Señor que vigilan toda la tierra».
11 Entonces tomé la palabra y le dije: «¿Qué son esos dos olivos, a la derecha y a la izquierda del candelabro?».
12 Por segunda vez le pregunté: «¿Qué son las dos ramas de olivo, que derraman aceite dorado a través de los dos tubos de oro?».
13 El me respondió: «¿No sabes lo que son esas cosas?». Yo le dije: «No, mi Señor».
14 El me respondió: «Son los dos Ungidos que están de pie junto al Señor de toda la tierra».
6b Esta es la palabra del Señor acerca de Zorobabel: ¡No por el poder ni por la fuerza, sino por mi espíritu...! –dice el Señor de los ejércitos–.
7 ¿Quién eres tú, gran montaña? ¡Ante Zorobabel te convertirás en una llanura! El sacará la piedra maestra a los gritos de: «¡Qué hermosa, qué hermosa es!».
8 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
9 Las manos de Zorobabel pusieron los cimientos de esta Casa, y sus manos la terminarán. Así sabrán que me ha enviado a ustedes el Señor de los ejércitos.
10a ¿Quién despreció el día de los modestos comienzos? Que se alegre, al ver la piedra elegida en manos de Zorobabel.

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El Antiguo Testamento 
 ZACARIAS C. 5
  
Capítulo 5
1 Yo levanté de nuevo los ojos y tuve una visión: Había un rollo que volaba.
2 El ángel me preguntó: «¿Qué ves?». Yo le respondí: «Veo un rollo que vuela: tiene diez metros de largo por cinco de ancho».
3 El me dijo: «Esta es la Maldición que se desencadena sobre todo el país. Porque según lo escrito de un lado, todo ladrón será eliminado, y según lo escrito del otro, todo perjuro será eliminado.
4 Yo la desencadenaré –oráculo del Señor de los ejércitos: ella entrará en la casa del ladrón y en la casa del que jura falsamente por mi Nombre; se instalará en medio de su casa, y la consumirá junto con sus maderas y sus piedras».
5 El ángel que hablaba conmigo se adelantó y me dijo: «Levanta los ojos y mira qué es eso que avanza».
6 Yo le pregunté: «¿Qué es eso?». El me respondió: «Es un recipiente que avanza». El agregó: «Esta es la culpa de ellos en todo el país».
7 Entonces se levantó un disco de plomo, y vi una mujer instalada en el interior del recipiente.
8 El ángel me dijo: «Esta es la Maldad». Luego la arrojó al interior del recipiente y arrojó la masa de plomo sobre la abertura.
9 Yo levanté los ojos y tuve una visión. Había dos mujeres que avanzaban. El viento soplaba en sus alas: ellas tenían dos alas como las de la cigüeña, y levantaron el recipiente entre la tierra y el cielo.
10 Yo pregunté al ángel que hablaba conmigo: «¿A dónde llevan el recipiente?».
11 El me respondió: «Le van a edificar una casa en la tierra de Senaar, y cuando esté preparada, la colocarán sobre su pedestal».

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El Antiguo Testamento 
 ZACARIAS C. 6

Capítulo 6
1 Yo levanté de nuevo los ojos y tuve una visión: Había cuatro carros que salían de entre las dos montañas, y las montañas eran de bronce.
2 El primer carro era tirado por caballos rojos; el segundo por caballos negros;
3 el tercero por caballos blancos y el cuarto por caballos manchados.
4 Tomé la palabra y dije al ángel que hablaba conmigo: «¿Qué son estos, mi Señor?».
5 El me respondió: «¿Ellos avanzan de los cuatro vientos del cielo, después de haberse presentado ante el Señor de toda la tierra.
6 El carro de caballos rojos avanza hacia el país del oriente; el de los caballos negros hacia el norte; el de los blancos hacia el occidente; y el de los manchados hacia el sur».
7 Ellos avanzaron llenos de brío, ansiosos por recorrer la tierra. El ángel les dijo: «Vayan a recorrer la tierra». Y ellos recorrieron la tierra.
8 El me llamó y me dijo: «Mira, los que avanzan hacia el país del Norte hacen reposar mi espíritu en ese país».
9 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
10 Recoge las ofrendas de los deportados: de Jeldai, de Tobías y de Iedaías. Tú mismo irás ese día a la casa de Josías, hijo de Sefanías, adonde ellos acaban de llegar de Babilonia:
11 tomarás la plata y el oro, harás una corona y la pondrás sobre la cabeza de Josué, hijo de Iehosadac, el Sumo Sacerdote.
12 Tú le dirás: Así habla el Señor de los ejércitos: Aquíha y un hombre llamado «Germen»» allí donde esté, algo va a germinar, y el reconstruirá el Templo del Señor.
13 El reconstruirá el Templo del Señor, llevará las insignias reales, se sentará y dominará en su trono. Habrá un sacerdote a su derecha, y habrá un perfecto acuerdo entre los dos.
14 Y la corona será para Jeldai, Tobías y Iedaías, y para Josías, hijo de Sefanías, un memorial en el Templo del Señor.
15 Entonces los que están lejos vendrán y reconstruirán el Santuario del Señor. Así sabrán que me envió a ustedes el Señor de los ejércitos. Esto sucederá si escuchan verdaderamente la voz del Señor, su Dios.


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El Antiguo Testamento 
 ZACARIAS C. 7

Capítulo 7
1 El cuarto año del rey Darío, el día cuatro del noveno mes, el mes de Quisleu,
2 Betel Saréser, gran mago del rey, y sus hombres enviaron una delegación para aplacar el rostro del Señor
3 y preguntar a los sacerdotes de la Casa del Señor de los ejércitos y a los profetas: «¿Debo seguir llorando e imponiéndome privaciones en el quinto mes, como lo he hecho durante tantos años?».
4 La palabra del Señor me llegó en estos términos:
5 Habla a todo el pueblo del país y a los sacerdotes, diciéndoles: Si ustedes han ayunado y se han lamentado en el quinto y el séptimo mes desde hace setenta años, ¿es por mí que han practicado esos ayunos?
6 Y cuando comen y beben ¿no lo hacen por ustedes mismos?
7 ¿No son estas las palabras que proclamó el Señor por intermedio de los antiguos profetas, cuando Jerusalén estaba habitada y tranquila, rodeada de sus ciudades, y estaban poblados el Négueb y la Sefelá?
8 La palabra del Señor llegó a Zacarías en estos términos:
9 Así habla el Señor de los ejércitos: Hagan justicia de verdad, practiquen mutuamente la fidelidad y la misericordia.
10 No opriman a la viuda ni al huérfano, al extranjero ni al pobre, y no piensen en hacerse mal unos a otros.
11 Pero ellos no quisieron hacer caso: se mostraron rebeldes y endurecieron sus oídos para no oír;
12 endurecieron su corazón como el diamante para no escuchar la instrucción y las palabras que el Señor de los ejércitos les había dirigido por su espíritu, por intermedio de los antiguos profetas. Entonces el Señor de los ejércitos se irritó profundamente.
13 Y sucedió lo siguiente: Así como él llamaba y ellos no escuchaban, así también ellos llamarán y yo no escucharé, dice el Señor de los ejércitos.
14 Yo los esparcía como un torbellino por todas las naciones que ellos no conocían, y el país fue devastado detrás de ellos, sin que nadie fuera ni volviera. De una tierra de delicias, ellos hicieron una desolación.


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El Nuevo Testamento 
 APOCALIPSIS C. 20
  

Capítulo 20
1 Luego vi que un Angel descendía del cielo, llevando en su mano la llave del Abismo y una enorme cadena.
2 El capturó al Dragón, la antigua Serpiente –que es el Diablo o Satanás– y lo encadenó por mil años.
3 Después lo arrojó al Abismo, lo cerró con llave y lo selló, para que el Dragón no pudiera seducir a los pueblos paganos hasta que se cumplieran los mil años. Transcurridos esos mil años, será soltado por un breve tiempo.
4 Entonces vi unos tronos, y los que se sentaron en ellos recibieron autoridad para juzgar. También vi las almas de los que habían sido decapitados a causa del testimonio de Jesús y de la Palabra de Dios, y a todos los que no habían adorado a la Bestia ni a su imagen, ni habían recibido su marca en la frente o en la mano. Ellos revivieron y reinaron con Cristo durante mil años.
5 Esta es la primera resurrección. Y los demás muertos no pudieron revivir hasta el cumplimiento de esos mil años.
6 ¡Felices y santos, los que participan de la primera resurrección! La segunda muerte no tiene poder sobre ellos: serán sacerdotes de Dios y de Cristo, y reinarán con él durante mil años.
7 Y cuando se cumplan esos mil años, Satanás será liberado de su prisión.
8 Saldrá para seducir a los pueblos que están en los cuatro extremos de la tierra, a Gog y Magog, a fin de reunirlos para la batalla. Su número será tan grande como las arenas del mar,
9 y marcharán sobre toda la extensión de la tierra, para rodear el campamento de los santos, la Ciudad muy amada. Pero caerá fuego del cielo y los consumirá.
10 El Diablo, que los había seducido, será arrojado al estanque de azufre ardiente donde están también la Bestia y el falso profeta. Allí serán torturados día y noche por los siglos de los siglos.
11 Después vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él. Ante su presencia, el cielo y la tierra desaparecieron sin dejar rastros.
12 Y vi a los que habían muerto, grandes y pequeños, de pie delante del trono. Fueron abiertos los libros, y también fue abierto el Libro de la Vida; y los que habían muerto fueron juzgados de acuerdo con el contenido de los libros; cada uno según sus obras.
13 El mar devolvió a los muertos que guardaba: la Muerte y el Abismo hicieron lo mismo, y cada uno fue juzgado según sus obras.
14 Entonces la Muerte y el Abismo fueron arrojados al estanque de fuego, que es la segunda muerte.
15 Y los que no estaban inscritos en el Libro de la Vida fueron arrojados al estanque de fuego.


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