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DIA 241-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO



241 - DÍAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento


Capítulo 39
1 ¿Sabes tú cómo dan a luz las cabras monteses? ¿Observas el parto de las ciervas?
2 ¿Cuentas los meses de su gravidez y conoces el tiempo de su alumbramiento?
3 Ellas se agachan, echan sus crías y depositan sus camadas.
4 Sus crías se hacen robustas y crecen, se van al campo y no vuelven más.
5 ¿Quién dejó en libertad el asno salvaje y soltó las ataduras del onagro?
6 Yo le di la estepa como casa y como morada, la tierra salitrosa.
7 El se ríe del tumulto de la ciudad, no oye vociferar al arriero.
8 Explora las montañas en busca de pasto, va detrás de cada brizna verde.
9 ¿Aceptará servirte el toro salvaje y pasará la noche junto a tu establo?
10 ¿Lo mantendrás sobre el surco con una rienda y trillará los valles detrás de ti?
11 ¿Contarías con él porque tiene mucha fuerza o podrías encomendarle tus trabajos?
12 ¿Confías acaso que él volverá para reunir los granos en tu era?
13 El avestruz bate sus alas alegremente, pero no tiene el plumaje de la cigüeña.
14 Cuando abandona sus huevos en la tierra y deja que se calienten sobre el polvo,
15 olvida que un pie los puede pisar y que una fiera puede aplastarlos.
16 Es cruel con sus crías, como si no fueran suyas, y no teme que sea vana su labor,
17 porque Dios le negó la sabiduría y no le concedió la inteligencia.
18 Pero apenas se levanta y toma impulso, se ríe de caballo y de su jinete.
19 ¿Le das tú la fuerza al caballo y revistes su cuello de crines?
20 ¿Lo haces saltar como una langosta? ¡Es terrible su relincho altanero!
21 El piafa de contento en la llanura, se lanza con brío al encuentro de las armas:
22 se ríe del miedo y no se asusta de nada, no retrocede delante de la espada.
23 Por encima de él resuena la aljaba, la lanza fulgurante y la jabalina.
24 Rugiendo de impaciencia, devora la distancia, no se contiene cuando suena la trompeta.
25 Relincha a cada toque de trompeta, desde lejos olfatea la batalla, las voces de mando y los gritos de guerra.
26 ¿Es por tu inteligencia que se cubre de plumas el halcón y despliega sus alas hacia el sur?
27 ¿Por una orden tuya levanta vuelo el águila y pone su nido en las alturas?
28 La roca es su morada de día y de noche, la peña escarpada es su fortaleza
29 Desde allí está al acecho de su presa y sus ojos miran a lo lejos.
30 Sus pichones se hartan de sangre; donde hay cadáveres, allí está ella.


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El Antiguo Testamento
 JOB C. 40




Capítulo 40
1 El Señor se dirigió a Job, y le dijo:
2 ¿Va a ceder el que discute con el Todopoderoso? ¿Va a replicar el que reprueba a Dios?
3 Y Job respondió al Señor:
4 ¡Soy tan poca cosa! ¿Qué puedo responderte? Me taparé la boca con la mano.
5 Hablé una vez, y no lo voy a repetir; hay una segunda vez, y ya no insistiré.
6 El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:
7 ¡Ajústate el cinturón como un guerrero: yo te preguntaré, y tú me instruirás!
8 ¿Quieres realmente anular mi sentencia, y condenarme a mí, para justificarte?
9 ¿Tienes acaso un brazo como el de Dios y truena tu voz como la de él?
10 ¡Adórnate entonces de magnificencia y altivez, revístete de esplendor y majestad!
11 Da libre curso a los desbordes de tu ira y humilla al orgulloso con tu sola mirada.
12 Con una mirada, doblega al arrogante, aplasta a los malvados allí donde están.
13 ¡Húndelos a todos juntos en el polvo, enciérralos en la prisión subterránea!
14 Entonces, yo mismo te alabaré por la victoria obtenida con tu mano.
15 Mira ante ti a Behemot: él se alimenta de pasto como un buey.
16 ¡Cuánta fuerza hay en sus riñones, qué vigor en los músculos de su vientre!
17 Endereza su cola como un cedro, los nervios de sus muslos están bien entrelazados.
18 Sus huesos son tubos de bronce: sus miembros, como barras de hierro.
19 Es la primera de las obras de Dios, que lo convirtió en el adalid de sus compañeros,
20 porque las montañas le aportan un tributo, y también las fieras que retozan en ellas.
21 El se recuesta bajo los lotos, en lo oculto de los cañaverales y pantanos.
22 Los lotos lo cubren con su sombra, los sauces del torrente lo rodean.
23 Si el río se enfurece, no se perturba; está sereno, aunque un Jordán le llegue a la garganta.
24 ¿Quién podrá tomarlo por los ojos o taladrar su nariz con un punzón?
25 Y a Leviatán, ¿podrás pescarlo con un anzuelo y sujetar su lengua con una cuerda?
26 ¿Le meterás un junco en las narices o perforarás con un garfio sus mandíbulas?
27 ¿Acaso te hará largas súplicas o te dirigirá palabras tiernas?
28 ¿Hará un pacto contigo y lo tomarás como esclavo para siempre?
29 ¿Jugarás con él como con un pájaro y lo atarás para entretenimiento de tus hijas?
30 ¿Traficarán con él los pescadores y se lo disputarán los comerciantes?
31 ¿Acribillarás con dardos su piel y su cabeza a golpes de arpón?
32 Prueba a ponerle la mano encima piensa en el combate y desistirás.


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El Nuevo Testamento
PRIMERA CARTA A
LOS CORINTIOS C. 3



Capítulo 3
1 Por mi parte, no pude hablarles como a hombres espirituales, sino como a hombres carnales, como a quienes todavía son niños en Cristo.
2 Los alimenté con leche y no con alimento sólido, porque aún no podían tolerarlo, como tampoco ahora,
3 ya que siguen siendo carnales. Los celos y discordias que hay entre ustedes, ¿no prueban acaso, que todavía son carnales y se comportan de una manera puramente humana?
4 Cuando uno dice: «Yo soy de Pablo», y el otro: «Yo de Apolo», ¿acaso no están procediendo como lo haría cualquier hombre?
5 Después de todo, ¿quién es Apolo, quién es Pablo? Simples servidores, por medio de los cuales ustedes han creído, y cada uno de ellos lo es según lo que ha recibido del Señor.
6 Yo planté y Apolo regó, pero el que ha hecho crecer es Dios.
7 Ni el que planta ni el que riega valen algo, sino Dios, que hace crecer.
8 No hay ninguna diferencia entre el que planta y el que riega; sin embargo, cada uno recibirá su salario de acuerdo con el trabajo que haya realizado.
9 Porque nosotros somos cooperadores de Dios, y ustedes son el campo de Dios, el edificio de Dios.
10 Según la gracia que Dios me ha dado, yo puse los cimientos como lo hace un buen arquitecto, y otro edifica encima. Que cada cual se fije bien de qué manera construye.
11 El fundamento ya está puesto y nadie puede poner otro, porque el fundamento es Jesucristo.
12 Sobre él se puede edificar con oro, plata, piedras preciosas, madera, pasto o paja:
13 la obra de cada uno aparecerá tal como es, porque el día del Juicio, que se revelará por medio del fuego, la pondrá de manifiesto; y el fuego probará la calidad de la obra de cada uno.
14 Si la obra construida sobre el fundamento resiste la prueba, el que la hizo recibirá la recompensa;
15 si la obra es consumida, se perderá. Sin embargo, su autor se salvará, como quien se libra del fuego.
16 ¿No saben que ustedes son templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en ustedes?
17 Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él. Porque el templo de Dios es sagrado, y ustedes son ese templo.
18 ¡Que nadie se engañe! Si alguno de ustedes se tiene por sabio en este mundo, que se haga insensato para ser realmente sabio.
19 Porque la sabiduría de este mundo es locura delante de Dios. En efecto, dice la Escritura: "El sorprende a los sabios en su propia astucia",
20 y además: "El Señor conoce los razonamientos de los sabios y sabe que son vanos".
21 En consecuencia, que nadie se gloríe en los hombres, porque todo les pertenece a ustedes:
22 Pablo, Apolo o Cefas, el mundo, la vida, la muerte, el presente o el futuro. Todo es de ustedes,
23 pero ustedes son de Cristo y Cristo es de Dios.


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