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DIA 240-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO



240 - DÍAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO



El Antiguo Testamento
JOB C. 37

Capítulo 37
1 También por eso tiembla mi corazón y se me salta fuera del pecho.
2 ¡Escuchen el estampido de su voz y el estruendo que sale de su boca!
3 El lanza su rayo bajo los cielos y hasta los confines de la tierra llega su fulgor.
4 Detrás de él, ruge una voz: hace tronar su voz majestuosa y no retiene los relámpagos mientras se deja oír su voz.
5 Dios nos hace contemplar maravillas, realiza grandes cosas, que no llegamos a entender.
6 Cuando dice a la nieve: «Cae sobre la tierra», y a los aguaceros: «Lluevan con fuerza»,
7 él suspende la actividad de los hombres, para que todos reconozcan su obra;
8 las fieras se meten en sus guaridas y se refugian en sus madrigueras.
9 De la constelación austral irrumpe la tormenta, y el frío, de los vientos del norte.
10 Al soplo de Dios se forma el hielo y se congela la extensión de las aguas.
11 El carga la nube de humedad, y el nubarrón expande su relámpago,
12 que gira en derredor, conforme a sus planes, para ejecutar cada uno de sus mandatos por toda la superficie de la tierra:
13 sea que cumpla su voluntad para un castigo o para dispensar sus beneficios.
14 Presta atención a esto, Job, detente y considera las maravillas de Dios.
15 ¿Sabes acaso cómo Dios las dirige y cómo su nube hace brillar el rayo?
16 ¿Sabes cómo se balancean las nubes, maravillas de un maestro en sabiduría?
17 Tú, que no soportas el ardor de tu ropa, cuando la tierra está en calma bajo el viento del sur,
18 ¿puedes extender con él la bóveda del cielo, sólida como un espejo de metal fundido?
19 Enséñanos qué debemos decirle: no discutiremos más, a causa de la oscuridad.
20 Si yo hablo, ¿alguien se lo cuenta? ¿Hay que informarlo de lo que dice un hombre?
21 Hasta ahora no se veía la luz: estaba oscurecida por las nubes; pero pasó un viento y las disipó.
22 ¡Un áureo resplandor viene del norte; una terrible tempestad reina en torno de Dios!
23 ¡Es el Todopoderoso, y no lo podemos alcanzar! El es sublime por su fuerza y su equidad, grande por su justicia y no oprime a nadie.
24 Por eso le temen los hombres, y él no tiene en cuenta ni siquiera a los sabios.

 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
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El Antiguo Testamento
  JOB C. 38
Capítulo 38
1 El Señor respondió a Job desde la tempestad, diciendo:
2 ¿Quién es ese que oscurece mi designio con palabras desprovistas de sentido?
3 ¡Ajústate el cinturón como un guerrero: yo te preguntaré, y tú me instruirás!
4 ¿Dónde estabas cuando yo fundaba la tierra? Indícalo, si eres capaz de entender.
5 Quién fijó sus medidas? ¿Lo sabes acaso? ¿Quién tendió sobre ella la cuerda para medir?
6 ¿Sobre qué fueron hundidos sus pilares o quién asentó su piedra angular,
7 mientras los astros de la mañana cantaban a coro y aclamaban todos los hijos de Dios?
8 ¿Quién encerró con dos puertas al mar, cuando él salía a borbotones del seno materno,
9 cuando le puse una nube por vestido y por pañales, densos nubarrones?
10 Yo tracé un límite alrededor de él, le puse cerrojos y puertas,
11 y le dije: «Llegarás hasta aquí y no pasarás; aquí se quebrará la soberbia de tus olas».
12 ¿Has mandado una vez en tu vida a la mañana, le has indicado su puesto a la aurora,
13 para que tome a la tierra por los bordes y sean sacudidos de ella los malvados?
14 Ella adquiere forma como la arcilla bajo el sello y se tiñe lo mismo que un vestido:
15 entonces, a los malvados se los priva de su luz y se quiebra el brazo que se alzaba.
16 ¿Has penetrado hasta las fuentes del mar y has caminado por el fondo del océano?
17 ¿Se te han abierto las Puertas de la Muerte y has visto las Puertas de la Sombra?
18 ¿Abarcas con tu inteligencia la extensión de la tierra? Indícalo, si es que sabes todo esto.
19 ¿Por dónde se va adonde habita la luz y dónde está la morada de las tinieblas,
20 para que puedas guiarla hasta su dominio y mostrarle el camino de su casa?
21 ¡Seguro que lo sabes, porque ya habías nacido y es muy grande el número de tus días!
22 ¿Has penetrado hasta los depósitos de la nieve y has visto las reservas del granizo,
23 que yo guardo para los tiempos de angustia, para los días de guerra y de combate?
24 ¿Por qué camino se expande la luz y el viento del este se propaga sobre la tierra?
25 ¿Quién ha abierto un cauce al aguacero y un camino al estampido de los truenos,
26 para hacer llover sobre una tierra despoblada, sobre un desierto donde ningún hombre habita,
27 para regar los páramos desolados y hacer brotar una hierba en la estepa?
28 ¿Acaso la lluvia tiene un padre, y quién ha engendrado las gotas del rocío?
29 ¿Del vientre de quién sale el hielo y quién da a luz la escarcha del cielo,
30 cuando las aguas se endurecen como piedra y se congela la superficie del océano?
31 ¿Anudas tú los lazos de las Pléyades o desatas las cuerdas del Orión?
32 ¿Haces salir las Híadas a su tiempo y guías a la Osa y sus cachorros?
33 ¿Conoces las leyes de los cielos? ¿Regulas su dominio sobre la tierra?
34 ¿Puedes alzar tu voz hasta las nubes para que te cubra una masa de agua?
35 ¿Parten los relámpagos cuanto tú los envías y ellos te dicen: «Aquí estamos»?
36 ¿Quién puso en el ibis la sabiduría o quién dio al gallo la inteligencia?
37 ¿Quién cuenta las nubes sabiamente y quién inclina los odres del cielo,
38 cuando el polvo se funde en una masa y los terrones se pegan entre sí?
39 ¿Cazas tú la presa para la leona y aplacas el hambre de sus cachorros,
40 cuando se agazapan en sus guaridas y están al acecho en la espesura?
41 ¿Quién prepara las provisiones para el cuervo, cuando sus pichones claman a Dios y andan errantes por falta de alimento?
 
 

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El Nuevo Testamento
 PRIMERA CARTA
 A LOS CORINTIOS C. 2

Capítulo 2
1 Por mi parte, hermanos, cuando los visité para anunciarles el misterio de Dios, no llegué con el prestigio de la elocuencia o de la sabiduría.
2 Al contrario, no quise saber nada, fuera de Jesucristo, y Jesucristo crucificado.
3 Por eso, me presenté ante ustedes débil, temeroso y vacilante.
4 Mi palabra y mi predicación no tenían nada de la argumentación persuasiva de la sabiduría humana, sino que eran demostración del poder del Espíritu,
5 para que ustedes no basaran su fe en la sabiduría de los hombres, sino en el poder de Dios.
6 Es verdad que anunciamos una sabiduría entre aquellos que son personas espiritualmente maduras, pero no la sabiduría de este mundo ni la que ostentan los dominadores de este mundo, condenados a la destrucción.
7 Lo que anunciamos es una sabiduría de Dios, misteriosa y secreta, que él preparó para nuestra gloria antes que existiera el mundo;
8 aquella que ninguno de los dominadores de este mundo alcanzó a conocer, porque si la hubieran conocido no habrían crucificado al Señor de la gloria.
9 Nosotros anunciamos, como dice la Escritura, lo que nadie vio ni oyó y ni siquiera pudo pensar, aquello que Dios preparó para los que lo aman.
10 Dios nos reveló todo esto por medio del Espíritu, porque el Espíritu lo penetra todo, hasta lo más íntimo de Dios.
11 ¿Quién puede conocer lo más íntimo del hombre, sino el espíritu del mismo hombre? De la misma manera, nadie conoce los secretos de Dios, sino el Espíritu de Dios.
12 Y nosotros no hemos recibido el espíritu del mundo, sino el Espíritu que viene de Dios, para que reconozcamos los dones gratuitos que Dios nos ha dado.
13 Nosotros no hablamos de estas cosas con palabras aprendidas de la sabiduría humana, sino con el lenguaje que el Espíritu de Dios nos ha enseñado, expresando en términos espirituales las realidades del Espíritu.
14 El hombre puramente natural no valora lo que viene del Espíritu de Dios: es una locura para él y no lo puede entender, porque para juzgarlo necesita del Espíritu.
15 El hombre espiritual, en cambio, todo lo juzga, y no puede ser juzgado por nadie.
16 Porque ¿quién penetró en el pensamiento del Señor, para poder enseñarle? Pero nosotros tenemos el pensamiento de Cristo.



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