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DIA 232-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO





232 - DIAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento
JOB C. 19

Capítulo 19
1 Job respondió, diciendo:
2 ¿Hasta cuándo me va a afligir y me van a torturar con sus palabras?
3 Ya es la décima vez que me ultrajan, que me maltratan desvergonzadamente.
4 Aunque fuera verdad que cometí un error, mi error me concierne sólo a                                mí.
5 Ustedes se envalentonan contra mí y me imputan mi ignominia:
6 pero sepan que es Dios el que me agravia y que él me ha envuelto en su red.
7 Si grito: «¡Violencia!», no tengo respuesta; si pido auxilio, no se hace justicia.
8 El cercó mi camino y no puedo pasar; cubrió de tinieblas mi sendero.
9 Me ha despojado de mi honor y quitó la corona de mi cabeza.
10 Me demolió por completo, y ya me voy; arrancó, como un árbol, mi esperanza.
11 Encendió su indignación contra mí y me trató como a su enemigo.
12 Sus escuadrones llegaron en tropel, se abrieron camino hasta mí y acamparon alrededor de mi carpa.
13 Mis hermanos se alejaron de mí y soy un extraño para mis amigos.
14 Desaparecieron mis allegados y familiares, me olvidaron
15 los huéspedes de mi casa. Mis servidoras me consideran un extraño, me he convertido en un intruso para ellas.
16 Llamo a mi servidor, y no responde, aunque se lo pida por favor.
17 Mi mujer siente asco de mi aliento, soy repugnante para los hijos de mis entrañas.
18 Hasta los niños pequeños me desprecian: cuando me levanto, se burlan de mí.
19 Mis amigos íntimos me abominan, los que yo amaba se vuelven contra mí.
20 Los huesos se me pegan a la piel y se me desprenden los dientes de las envías.
21 ¡Apiádense, apiádense de mí, amigos míos, porque me ha herido la mano de Dios!
22 ¿Por qué ustedes me persiguen como Dios y no terminan de saciarse con mi carne?
23 ¡Ah, si se escribieran mis palabras y se las grabara en el bronce;
24 si con un punzón de hierro y plomo fueran esculpidas en la roca para siempre!
25 Porque yo sé que mi Redentor vive y que él, el último, se alzará sobre el polvo
26 Y después que me arranquen esta piel, yo, con mi propia carne, veré a Dios.
27 Sí, yo mismo lo veré, lo contemplarán mis ojos, no los de un extraño. ¡Mi corazón se deshace en mi pecho!
28 Si ustedes dicen: «¿Cómo lo perseguiremos y qué pretexto encontraremos para procesarlo?»,
29 teman que la espada los hiera a ustedes mismos, porque esas son culpas dignas de la espada: y entonces sabrán que hay un juez.


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El Antiguo Testamento
 JOB C. 20
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Capítulo 20
1 Sofar de Naamá respondió, diciendo:
2 Mis pensamientos me obligan a replicar, porque no puedo dominar mi excitación.
3 Tengo que oír reproches injuriosos, pero mi inteligencia me inspira una respuesta.
4 ¿No sabes acaso que desde siempre, desde que el hombre fue puesto sobre la tierra,
5 el júbilo de los malvados acaba pronto y la alegría del impío dura sólo un instante?
6 Aunque su altura se eleve hasta el cielo y llegue a tocar las nubes con la cabeza,
7 él perece para siempre, como sus excrementos, y sus conocidos preguntan: «¿Dónde está?».
8 Huye como un sueño, y nadie lo encuentra, desechado como una visión                                nocturna,
9 El ojo que lo miraba no lo ve más, el lugar que ocupaba lo pierde de vista.
10 Sus hijos indemnizan a los que él empobreció y sus propias manos restituyen las riquezas
11 El vigor juvenil que llenaba sus huesos yace con él en el polvo.
12 El mal era dulce a su boca y él lo disimulaba bajo su lengua;
13 lo saboreaba y no lo soltaba, lo retenía en medio de su paladar;
14 pero su comida se corrompe en las entrañas, es un veneno de víboras                                dentro de él.
15 Tiene que vomitar las riquezas que tragó, Dios se las arranca de su vientre.
16 ¡El mamaba veneno de serpientes y lo mata la lengua de la víbora!
17 Ya no ve más los arroyos de aceite ni los torrentes de miel y leche cuajada.
18 Devuelve las ganancias sin tragarlas, y no disfruta de lo que lucró con sus negocios,
19 porque oprimió y dejó sin amparo a los pobres, y usurpó casas que no había edificado.
20 Su voracidad no conocía descanso y nada escapaba a sus deseos;
21 nadie se libraba de su avidez, por eso no dura su prosperidad.
22 En el colmo de la abundancia, lo asalta la angustia, le sobrevienen toda clase de desgracias.
23 Mientras él llena su vientre, Dios descarga el ardor de su ira y hace llover el fuego de su enojo sobre él.
24 Si escapa del arma de hierro, lo traspasa el arco de bronce:
25 la flecha le sale por la espalda, y la punta fulgurante por el hígado. Lo invaden los terrores,
26 todas las tinieblas están reservadas para él, lo consume un fuego que nadie atiza y que devora lo que aún queda de su carpa.
27 Los cielos revelan su iniquidad y la tierra se levanta contra él.
28 Un diluvio se lleva su casa, una correntada, en el día de la ira.
29 Esta es la porción que Dios asigna al malvado, la herencia que le tiene destinada.


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El Nuevo Testamento
CARTA
A LOS ROMANOS C. 10
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Capítulo 10
1 Hermanos, mi mayor deseo y lo que pido en mi oración a Dios es que ellos se salven.
2 Yo atestiguo en favor de ellos que tienen celo por Dios, pero un celo mal entendido.
3 Porque desconociendo la justicia de Dios y tratando de afirmar la suya propia, rehusaron someterse a la justicia de Dios,
4 ya que el término de la Ley es Cristo, para justificación de todo el que cree.
5 Moisés, en efecto, escribe acerca de la justicia que proviene de la Ley: "El hombre que la practique vivirá por ella".
6 En cambio, la justicia que proviene de la fe habla así: No digas en tu corazón: ¿Quién subirá al cielo?, esto es, para hacer descender a Cristo.
7 O bien: ¿Quién descenderá al Abismo?, esto es, para hacer subir a Cristo de entre los muertos.
8 ¿Pero qué es lo que dice la justicia?: La palabra está cerca de ti, en tu boca y en tu corazón, es decir la palabra de la fe que nosotros predicamos.
9 Porque si confiesas con tu boca que Jesús es el Señor y crees en tu corazón que Dios lo resucitó de entre los muertos, serás salvado.
10 Con el corazón se cree para alcanzar la justicia, y con la boca se confiesa para obtener la salvación.
11 Así lo afirma la Escritura: "El que cree en él, no quedará confundido".
12 Porque no hay distinción entre judíos y los que no lo son: todos tienen el mismo Señor, que colma de bienes a quienes lo invocan.
13 Ya que todo el que invoque el nombre del Señor se salvará.
14 Pero, ¿como invocarlo sin creer en él? ¿Y cómo creer, sin haber oído hablar de él? ¿Y cómo oír hablar de él, si nadie lo predica?
15 ¿Y quiénes predicarán, si no se los envía? Como dice la Escritura: "¡Qué hermosos son los pasos de los que anuncian buenas noticias!"
16 Pero no todos aceptan la Buena Noticia. Así lo dice Isaías: "Señor, ¿quién creyó en nuestra predicación?"
17 La fe, por lo tanto, nace de la predicación y la predicación se realiza en virtud de la Palabra de Cristo.
18 Yo me pregunto: ¿Acaso no la han oído? Sí, por supuesto: Por toda la tierra se extiende su voz y sus palabras llegan hasta los confines del mundo.
19 Pero vuelvo a preguntarme: ¿Es posible que Israel no haya comprendido? Ya lo dijo Moisés: Yo los pondré celosos con algo que no es un pueblo, los irritaré con una nación insensata.
20 E Isaías se atreve a decir: "Me encontraron los que no me buscaban y me manifesté a aquellos que no preguntaban por mí".
21 De Israel, en cambio, afirma: "Durante todo el día tendí mis manos a un pueblo infiel y rebelde".


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