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DIA 230-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO



230 - DIAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO




El Antiguo Testamento
JOB C. 15
Capítulo 15
1 Elifaz de Temán replicó, diciendo:
2 ¿Acaso un sabio da respuestas en el aire y llena de viento su interior?
3 ¿Arguye con palabras inútiles y con discursos que no sirven de nada?
4 ¡Más aún, tú destruyes la piedad, y anulas la reflexión delante de Dios!
5 Porque es tu culpa la que inspira tus palabras y eliges el lenguaje de la gente astuta.
6 Tu misma boca te condena, no yo; tus propios labios atestiguan contra ti.
7 ¿Eres tú el primer hombre que nació? ¿Fuiste dado a luz antes que las colinas?
8 ¿Has tenido acceso al consejo divino y has acaparado la sabiduría?
9 ¿Qué sabes tú que nosotros no sepamos? ¿Qué entiendes tú más que nosotros?
10 Aquí también hay ancianos de cabellos blancos, gente de más edad que tu mismo padre.
11 ¿No te basta el consuelo que Dios te da y una palabra pronunciada con dulzura?
12 ¿Por qué te dejas arrastrar por tus impulsos? ¿Qué significan esos ojos huraños,
13 cuando vuelves tu saña contra Dios y lanzas denuestos por la boca?
14 ¿Qué es el hombre para que sea puro y el nacido de mujer para que sea justo?
15 Si Dios no se fía ni siquiera de sus santos y el cielo no es puro a sus ojos.
16 ¡cuánto menos ese ser abominable y corrompido, el hombre, que bebe como agua la iniquidad!
17 Yo te voy a explicar, escúchame; déjame contarte algo que vi.
18 Es lo que refieren los sabios, lo que no les ocultaron sus padres:
19 a ellos solos les fue dada la tierra y ningún extraño pasaba en medio de ellos.
20 El malvado se atormenta todos los días de su vida, muy pocos años están reservados al hombre cruel;
21 voces horribles resuenan en sus oídos, en plena paz, lo asalta el devastador.
22 El no espera evadirse de las tinieblas y está destinado a la espada.
23 Anda errante como pasto de los buitres y sabe que su ruina es segura. El día tenebroso
24 lo aterra, la angustia y la opresión lo acometen, como un rey preparado para el ataque.
25 Porque extendía su mano contra Dios y se envalentonaba contra el Todopoderoso:
26 arremetía contra él con el cuello tendido, con todo el espesor de sus escudos blindados,
27 porque había untado su rostro con grasa y había robustecido sus lomos.
28 Ahora habita en ciudades destruidas, en casas donde ya nadie vive, que amenazan convertirse en escombros.
29 El no se enriquecerá, no durará su fortuna, ni sus posesiones se extenderán por el país.
30 No escapará de las tinieblas, una llama secará sus retoños, su flor será arrastrada por el viento.
31 Que no confíe en la mentira, porque se equivoca, y su recompensa será la decepción.
32 Su follaje se marchitará antes de tiempo y su ramaje no mantendrá su verdor.
33 Como una vid, perderá sus uvas todavía agrias, como un olivo dejará caer sus flores.
34 Sí, la raza del impío es estéril, el fuego devora la carpa del hombre venal.
35 El que concibe malicia, engendra maldad, y su vientre está grávido de mentira.


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El Antiguo Testamento
  JOB C. 16

Capítulo 16
1 Job respondió, diciendo:
2 Ya escuché muchos discursos semejantes ¡tristes consoladores son todos ustedes!
3 ¿Terminarán de una vez las palabras en el aire? ¿Qué es lo que te incita a replicar así?
4 También yo hablaría como ustedes, si ustedes estuvieran en mi lugar. Los ensordecería con palabras y les haría gestos de conmiseración.
5 Los reconfortaría con mi boca y mis labios no dejarían de moverse.
6 Pero si hablo, no se alivia mi dolor; si me callo, tampoco se aparta de mí.
7 Porque ahora, él me ha extenuado y desolado, todos sus temores
8 me tienen acorralado; se levanta contra mí con testigo, mi debilidad me acusa en mi propia cara.
9 Su ira me desgarra y me hostiga, él rechina sus dientes contra mí. Mi adversario me atraviesa con la mirada;
10 ellos abrieron sus fauces contra mí. me golpearon con desprecio las mejillas, se confabularon todos contra mí.
11 Dios me entrega al poder del injusto, me arroja en manos de los malvados.
12 Yo estaba tranquilo y él me destrozó, me tomó por el cuello y me hizo pedazos. Me puso como blanco ante él,
13 sus flechas vuelan a mi alrededor. Traspasa mis riñones sin piedad y derrama por tierra mi hiel.
14 Abre en mí una brecha tras otra, arremete contra mí como un guerrero.
15 Llevo cosido un cilicio a mi piel, tengo hundida la frente en el polvo.
16 Mi rostro está enrojecido por el llanto y la oscuridad envuelve mis pupilas.
17 Sin embargo, no hay violencia en mis manos y mi plegaria es pura.
18 ¡Tierra, no cubras mi sangre, que no haya un lugar de descanso para mi clamor!
19 Aún ahora, mi testigo está en el cielo y mi garante, en las alturas.
20 Mis amigos se burlan de mí, mientras mis ojos derraman lágrimas ante Dios.
21 ¡Que él sea árbitro entre un hombre y Dios, como entre un hombre y su prójimo!
22 Porque mis años están contados y voy a emprender el camino sin retorno.


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El Nuevo Testamento
 CARTA
 A LOS ROMANOS C. 8

Capítulo 8
1 Por lo tanto, ya no hay condenación para aquellos que viven unidos a Cristo Jesús.
2 Porque la ley del Espíritu, que da la Vida, me libró, me libró, en Cristo Jesús, de la ley del pecado y de la muerte.
3 Lo que no podía hacer la Ley, reducida a la impotencia por la carne, Dios lo hizo, enviando a su propio Hijo, en una carne semejante a la del pecado, y como víctima por el pecado. Así él condenó el pecado en la carne,
4 para que la justicia de la Ley se cumpliera en nosotros, que ya no vivimos conforme a la carne sino al espíritu.
5 En efecto, los que viven según la carne desean lo que es carnal; en cambio, los que viven según el espíritu, desean lo que es espiritual.
6 Ahora bien, los deseos de la carne conducen a la muerte, pero los deseos del espíritu conducen a la vida y a la paz,
7 porque los deseos de la carne se oponen a Dios, ya que no se someten                                a su Ley, ni pueden hacerlo.
8 Por eso, los que viven de acuerdo con la carne no pueden agradar a Dios.
9 Pero ustedes no están animados por la carne sino por el espíritu, dado que el Espíritu de Dios habita en ustedes. El que no tiene el Espíritu de Cristo no puede ser de Cristo.
10 Pero si Cristo vive en ustedes, aunque el cuerpo esté sometido a la muerte a causa del pecado, el espíritu vive a causa de la justicia.
11 Y si el Espíritu de aquel que resucitó a Jesús habita en ustedes, el que resucitó a Cristo Jesús también dará vida a sus cuerpos mortales, por medio del mismo Espíritu que habita en ustedes.
12 Hermanos, nosotros no somos deudores de la carne, para vivir de una manera carnal.
13 Si ustedes viven según la carne, morirán. Al contrario, si hacen morir las obras de la carne por medio del Espíritu, entonces vivirán.
14 Todos los que son conducidos por el Espíritu de Dios son hijos de Dios.
15 Y ustedes no han recibido un espíritu de esclavos para volver a caer en el temor, sino el espíritu de hijos adoptivos, que nos hace llamar a Dios
16 El mismo espíritu se une a nuestro espíritu para dar testimonio de que somos hijos de Dios.
17 Si somos hijos, también somos herederos, herederos de Dios y coherederos de Cristo, porque sufrimos con él para ser glorificados con el.
18 Yo considero que los sufrimientos del tiempo presente no pueden compararse con la gloria futura que se revelará en nosotros.
19 En efecto, toda la creación espera ansiosamente esta revelación de los hijos de Dios.
20 Ella quedó sujeta a la vanidad, no voluntariamente, sino por causa de quien la sometió, pero conservando una esperanza.
21 Porque también la creación será liberada de la esclavitud de la corrupción para participar de la gloriosa libertad de los hijos de Dios.
22 Sabemos que la creación entera, hasta el presente, gime y sufre dolores de parto.
23 Y no sólo ella: también nosotros, que poseemos las primicias del Espíritu, gemimos interiormente anhelando que se realice la redención de nuestro cuerpo.
24 Porque solamente en esperanza estamos salvados. Ahora bien, cuando se ve lo que se espera, ya no se espera más: ¿acaso se puede esperar lo que se ve?
25 En cambio, si esperamos lo que no vemos, lo esperamos con constancia.
26 Igualmente, el mismo Espíritu viene en ayuda de nuestra debilidad porque no sabemos orar como es debido; pero es Espíritu intercede por nosotros con gemidos inefables.
27 Y el que sondea los corazones conoce el deseo del Espíritu y sabe que su intercesión en favor de los santos está de acuerdo con la voluntad divina.
28 Sabemos, además, que Dios dispone, todas las cosas para el bien de los que lo aman, de aquellos que él llamó según su designio.
29 En efecto, a los que Dios conoció de antemano, los predestinó a reproducir la imagen de su Hijo, para que él fuera el Primogénito entre muchos hermanos;
30 y a los que predestinó, también los llamó; y a los que llamó, también los justificó; y a los que justificó, también los glorificó.
31 ¿Qué diremos después de todo esto? Si Dios está con nosotros, ¿quién estará contra nosotros?
32 El que no escatimó a su propio Hijo, sino que lo entregó por todos nosotros, ¿no nos concederá con él toda clase de favores?
33 ¿Quién podrá acusar a los elegidos de Dios? Dios es el que justifica.
34 ¿Quién se atreverá a condenarlos? ¿Será acaso Jesucristo, el que murió, más aún, el que resucitó, y está a la derecha de Dios e intercede por nosotros?
35 ¿Quién podrá entonces separarnos del amor de Cristo? ¿Las tribulaciones, las angustias, la persecución, el hambre, la desnudez, los peligros, la espada?
36 Como dice la Escritura: Por tu causa somos entregados continuamente a la muerte; se nos considera como a ovejas destinadas al matadero.
37 Pero en todo esto obtenemos una amplia victoria, gracias a aquel que                                nos amó.
38 Porque tengo la certeza de que ni la muerte ni la vida, ni los ángeles ni los principados, ni lo presente ni lo futuro, ni los poderes espirituales,
39 ni lo alto ni lo profundo, ni ninguna otra criatura podrá separarnos jamás del amor de Dios, manifestado en Cristo Jesús, nuestro Señor.


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