GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

DIA 229-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO

HAZ CLIC EN LA IMAGEN
229 - DIAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO


El Antiguo Testamento 
JOB C. 13



Capítulo 13
1 Sí, todo esto lo vi con mis propios ojos, lo escuché con mis oídos y lo entendí,
2 Lo que ustedes saben, lo sé yo también: no estoy por debajo de ustedes.
3 Pero yo quiero hablarle al Todopoderoso, mi deseo es discutir con Dios.
4 ¡Ustedes lo encubren todo con sus mentiras, médicos inútiles son todos ustedes!
5 ¡Si se callaran de una vez, darían una prueba de sabiduría!
6 Escuchen, entonces, mi defensa; presten atención a mi querella.
7 ¿Es por Dios que ustedes hablan falsamente y para favorecerlo apelan al engaño?
8 ¿Se muestran parciales en atención a él y pretenden ser los abogados de Dios?
9 ¿Eso los beneficiará cuando él los examine? ¿Jugarán con él como se juega con un hombre?
10 No, él será el primero en acusarlos si toman partido solapadamente.
11 ¿Acaso no los espantará su majestad, y su terror no se abatirá sobre ustedes?
12 Las que ustedes alegan son sentencias de ceniza, sus respuestas son de barro.
13 Dejen de hablarme, soy yo el que hablaré, ¡no importa lo que me pueda pasar!
14 Arriesgaré el todo por el todo y pondré en peligro mi vida.
15 ¡Que él me mate! Ya no tengo esperanza, sólo quiero defender mi conducta ante él.
16 Y esto mismo será un triunfo para mí, porque ningún impío puede comparecer ante él.
17 Oigan, oigan bien mis palabras, que mis declaraciones lleguen a sus oídos.
18 Estoy preparado para el juicio, yo sé que la razón estará de mi par.
19 ¿Hay alguien que me pueda incriminar? Entonces aceptaría quedarme                                callado y expirar.
20 Concédeme dos cosas solamente, y así no me ocultaré de tu presencia:
21 aparte de mí la palma de tu mano y que tu terror no me atemorice.
22 Luego llámame, y yo te responderé, o hablaré yo, y tú me responderás.
23 ¿Cuántas son mis culpas y mis pecados? Dame a conocer mi rebeldía y mi pecado.
24 ¿Por qué ocultas tu rostro y me consideras tu enemigo?
25 ¿Quieres atemorizar a una hoja llevado por el viento? ¿Vas a perseguir a una paja reseca?
26 ¡Tú me dictas contra mí sentencias amargas y me imputas las culpas de mi juventud,
27 tú que pones mis pies en el cepo, tú que vigilas todos mis senderos y cercas las plantas de mis pies!
28 Así este hombre se deshace como madera carcomida, como ropa devorada por la polilla.


Anterior – Siguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
  JOB C. 14

Capítulo 14
1 El hombre, nacido de mujer, tiene una vida breve y cargada de tormentos:
2 como una flor, brota y se marchita; huye sin detenerse, como una sombra.
3 ¡Y sobre alguien así tú abres los ojos, lo enfrentas contigo en un juicio!
4 Pero ¿quién sacará lo puro de lo impuro? Nadie, ciertamente.
5 Ya que sus días están determinados y tú conoces el número de sus meses, ya que le has puesto un límite infranqueable,
6 ¡aparta de él tu mirada y déjalo solo, para que disfrute de su jornada como un asalariado!
7 Para el árbol hay una esperanza: si es cortado, aún puede reverdecer y no dejará de tener retoños.
8 Aunque su raíz haya envejecido en el suelo y su tronco esté muerto en el polvo,
9 apenas siente el agua, produce nuevos brotes y echa ramas, como una                                planta joven.
10 Pero el hombre, cuando muere, queda inerte; el mortal que expira, ¿dónde está?
_14a si un hombre muere, ¿podrá revivir?
11 El agua del mar se evapora, un río se agota y se seca:
12 así el hombre se acuesta y no se levanta; desaparecerán los cielos, antes que él se despierte, antes que se alce de su sueño.
13 ¡Ah, si tú me ocultaras en el Abismo, si me escondieras hasta que pase tu enojo y me fijaras un plazo para acordarte de mí!
14 –Un hombre, una vez muerto, ¿podrá revivir?–. Entonces yo esperaría, todos los días de mi servicio, hasta que llegue mi relevo:
15 tú llamarías, y yo te respondería, ansiarías ver la obra de tus manos.
16 Porque entonces no contarías mis pasos ni observarías mi pecado;
17 mi delito estaría bajo sello en una bolsa y cubrirías mi culpa con un enduido.
18 Pero la montaña cae y se desmorona, la roca es removida de su sitio;
19 las aguas desgastan las piedras, al polvo de la tierra se lo lleva el aguacero: ¡así tú destruyes la esperanza del mortal!
20 Lo abates para siempre, y él se va, desfiguras su rostro y lo despides.
21 Se honra a sus hijos, pero él no lo sabe; si son envilecidos, él no se da cuenta.
22 ¡Sólo en carne propia siente el sufrimiento, sólo por sí mismo está de duelo!


Anterior – Siguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
  
*******
 
El Nuevo Testamento
 CARTA
 A LOS ROMANOS C. 7
 

Capítulo 7
1 ¿Acaso ustedes ignoran, hermanos –hablo a gente que entiende de leyes– que el hombre está sujeto a la ley únicamente mientras vive?
2 Así, una mujer casada permanece ligada por la ley a su esposo mientras él viva; pero al morir el esposo, queda desligada de la ley que la unía a él.
3 Por lo tanto, será tenida por adúltera si en vida de su marido se une a otro hombre. En cambio, si su esposo muere, quedará desligada de la ley, y no será considerada adúltera si se casa con otro hombre.
4 De igual manera, hermanos, por la unión con el cuerpo de Cristo, ustedes han muerto a la Ley, para pertenecer a otro, a aquel que resucitó a fin de que podamos dar frutos para Dios.
5 Porque mientras vivíamos según la naturaleza carnal, las malas pasiones, estimuladas por la Ley, obraban en nuestros miembros para hacernos producir frutos de muerte.
6 Pero ahora, muertos a todo aquello que nos tenía esclavizados, hemos sido liberados de la Ley, de manera que podamos servir a Dios con un espíritu nuevo y no según una letra envejecida.
7 ¿Diremos entonces que la Ley es pecado? ¡De ninguna manera! Pero yo                                no hubiera conocido el pecado si no fuera por la Ley. En efecto, hubiera ignorado la codicia, si la Ley no dijera: "No codiciarás".
8 Pero el pecado, aprovechando la oportunidad que le daba el precepto, provocó en mí toda suerte de codicia, porque sin la Ley, el pecado es cosa muerta.
9 Hubo un tiempo en que yo vivía sin Ley, pero al llegar el precepto, tomó vida el pecado,
10 y yo, en cambio, morí. Así resultó que el mandamiento que debía darme al vida, me llevó a la muerte.
11 Porque el pecado, aprovechando la oportunidad que le daba el precepto, me sedujo y, por medio del precepto, me causó la muerte.
12 De manera que la Ley es santa, como es santo, justo y bueno el precepto.
13 ¿Pero es posible que lo bueno me cause la muerte? ¡De ningún modo! Lo que pasa es que el pecado, a fin de mostrarse como tal, se valió de algo bueno para causarme la muerte, y así el pecado, por medio del precepto, llega a la plenitud de su malicia.
14 Porque sabemos que la Ley es espiritual, pero yo soy carnal, y estoy vendido como esclavo al pecado.
15 Y ni siquiera entiendo lo que hago, porque no hago lo que quiero sino lo que aborrezco.
16 Pero si hago lo que no quiero, con eso reconozco que la Ley es buena.
17 Pero entonces, no soy yo quien hace eso, sino el pecado que reside en mí,
18 porque sé que nada bueno hay en mí, es decir, en mi carne. En efecto,                                el deseo de hacer el bien está a mi alcance, pero no el realizarlo.
19 Y así, no hago el bien que quiero, sino el mal que no quiero.
20 Pero cuando hago lo que no quiero, no soy yo quien lo hace, sino el pecado que reside en mí.
21 De esa manera, vengo a descubrir esta ley: queriendo hacer el bien, se me presenta el mal.
22 Porque de acuerdo con el hombre interior, me complazco en la Ley de                                Dios,
23 pero observo que hay en mis miembros otra ley que lucha contra la ley de mi razón y me ata a la ley del pecado que está en mis miembros.
24 ¡Ay de mí! ¿Quién podrá librarme de este cuerpo que me lleva a la muerte?
25 ¡Gracias a Dios, por Jesucristo, nuestro Señor! En una palabra, con mi corazón sirvo a la Ley de Dios, pero con mi carne sirvo a la ley del pecado.

Anterior – Siguiente
 
 
 

Copyright © Libreria Editrice Vaticana 
******


Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
loading...
COMPARTE ESTA IMAGEN EN TU SITIO: ¡TODOS SOMOS NAZARENOS!

TRANSLATE



EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified