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DIA 227 SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO

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227 - DIAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO
El Antiguo Testamento
  JOB C. 9

Capítulo 9
1 Job respondió, diciendo:
2 Sí, yo sé muy bien que es así: ¿cómo un mortal podría tener razón contra Dios?
3 Si alguien quisiera disputar con él, no podría responderle ni una vez entre mil.
4 Su corazón es sabio, su fuerza invencible: ¿quién le hizo frente y se puso a salvo?
5 El arranca las montañas sin que ellas lo sepan y las da vuelta con su furor.
6 El remueve la tierra de su sitio y se estremecen sus columnas.
7 El manda al sol que deje de brillar y pone un sello sobre las estrellas.
8 El solo extiende los cielos y camina sobre las crestas del mar.
9 El crea la Osa Mayor y el Orión, las Pléyades y las Constelaciones del sur.
10 El hace cosas grandes e inescrutables, maravillas que no se pueden enumerar.
11 El pasa junto a mí, y yo no lo veo; sigue de largo, y no lo percibo.
12 Si arrebata una presa, ¿quién se lo impedirá o quién le preguntará qué es lo que hace?
13 Dios no reprime su furor: los secuaces de Rahab yacen postrados a sus pies.
14 ¡Cuánto menos podría replicarle yo y aducir mis argumentos frente a él!
15 Aún teniendo razón, no podría responder y debería implorar al que me acusa.
16 Aunque lo llamara y él me respondiera, no creo que llegue a escucharme.
17 El me aplasta por una insignificancia y multiplica mis heridas sin razón.
18 No me da tregua ni para tomar aliento, sino que me sacia de amarguras.
19 Si es cuestión de fuerza, él es el más fuerte; si de justicia, ¿quién podría emplazarlo?
20 Si tengo razón, por mi propia boca me condena; si soy íntegro, me declara perverso.
21 ¡Yo soy un hombre íntegro: nada me importa de mí mismo y siento desprecio por mi vida!
22 ¡Todo es igual! Por eso digo: «El extermina al íntegro y al malvado».
23 Si un azote siembra la muerte de improviso, se ríe de la desesperación de los inocentes.
24 Si un país cae en manos de un malvado, pone un velo sobre el rostro de los jueces: si no es él, ¿quién otro puede ser?
25 Mis días pasan más rápido que un corredor, huyen sin ver la felicidad.
26 Se deslizan como barcas de junco, como un águila que se lanza sobre su presa.
27 Si pienso: «Voy a olvidarme de mis quejas, voy a poner buena cara y sonreír».
28 me asalta el terror por todos mis pesares, sabiendo que tú no me absuelves.
29 Seré juzgado culpable, ¿para qué entonces fatigarme en vano?
30 Aunque me lavara con nieve y purificara mis manos con potasa,
31 tú me hundirías en el fango y hasta mi ropa sentiría abominación por mí.
32 ¡No, él no es un hombre como yo, para responderle y comparecer juntos en un juicio!
33 ¡Si hubiera al menos un árbitro entre nosotros, que pusiera su mano sobre los dos,
34 para que Dios aparte su vara de mí y no me atemorice su terror!
35 Entonces le hablaría sin temor, porque estoy convencido de que no soy así.


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El Antiguo Testamento
 JOB C. 10
  

Capítulo 10
1 Mi alma está asqueada de la vida, quiero dar libre curso a mi queja, expresaré toda mi amargura.
2 Diré a Dios: «No me condenes, dame a conocer por qué me recriminas».
3 ¿Es un placer para ti oprimir, despreciar la obra de tus manos y favorecer el designio de los malvados?
4 ¿Acaso tienes ojos de carne? ¿Ves tú las cosas como las ven los hombres?
5 ¿Son tus días como los de un mortal y tus años como los días de un hombre,
6 para que estés al acecho de mi culpa y vayas en busca de mi pecado,
7 aún sabiendo que no soy culpable y que nadie puede librar de tu mano?
8 Tus manos me modelaron y me hicieron, y luego, cambiando de parecer, me destruyes.
9 Acuérdate que me hiciste de la arcilla y que me harás retornar al polvo.
10 ¿Acaso no me derramaste como leche y me cuajaste como el queso?
11 Me revestiste de piel y de carne y me tejiste con huesos y tendones.
12 Me diste la vida y me trataste con amor, y tu solicitud preservó mi aliento.
13 ¡Pero tú ocultabas alto en tu corazón, ahora comprendo lo que tenías pensado!
14 Si yo peco, tú me vigilas y no me absuelves de mi culpa.
15 Si soy culpable, ¡ay de mí! Si soy inocente, tampoco puedo alzar cabeza, saturado de ignominia, embriagado de aflicción.
16 Si me levanto, tú me cazas como un león y redoblas contra mi tu asombroso poder.
17 Suscitas contra mí nuevos testigos, acrecientas tu furor contra mí y me atacas con tropas de relevo.
18 ¿Por qué me sacaste del seno materno? Yo habría expirado sin que nadie me viera,
19 sería como si nunca hubiera existido, me habrían llevado del vientre a la tumba.
20 ¡Duran tan poco los días de mi vida! ¡Apártate de mí! Así podré sonreír un poco,
21 antes que me vaya, para no volver, a la región de las tinieblas y las sombras,
22 a la tierra de la oscuridad y el desorden, donde la misma claridad es tiniebla.


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El Nuevo Testamento
  
CARTA
 A LOS ROMANOS C. 5

Capítulo 5
1 Justificados, entonces, por la fe, estamos en paz con Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo.
2 Por él hemos alcanzado, mediante la fe, la gracia en la que estamos afianzados, y por él nos gloriamos en la esperanza de la gloria de Dios.
3 Más aún, nos gloriamos hasta de las mismas tribulaciones, porque sabemos que la tribulación produce la constancia;
4 la constancia, la virtud probada; la virtud probada, la esperanza.
5 Y la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo, que nos ha sido dado.
6 En efecto, cuando todavía éramos débiles, Cristo, en el tiempo señalado, murió por los pecadores.
7 Difícilmente se encuentra alguien que dé su vida por un hombre justo; tal vez alguno sea capaz de morir por un bienhechor.
8 Pero la prueba de que Dios nos ama es que Cristo murió por nosotros cuando todavía éramos pecadores.
9 Y ahora que estamos justificados por su sangre, con mayor razón seremos librados por él de la ira de Dios.
10 Porque si siendo enemigos, fuimos reconciliados con Dios por la muerte de su Hijo, mucho más ahora que estamos reconciliados, seremos salvados por su vida.
11 Y esto no es todo: nosotros nos gloriamos en Dios, por medio de nuestro Señor Jesucristo, por quien desde ahora hemos recibido la reconciliación.
12 Por lo tanto, por un solo hombre entró el pecado en el mundo, y por el pecado la muerte, y así la muerte pasó a todos los hombres, porque todos pecaron.
13 En efecto, el pecado ya estaba en el mundo, antes de al Ley, pero cuando no hay Ley, el pecado no se tiene en cuenta.
14 Sin embargo, la muerte reinó desde Adán hasta Moisés, incluso en aquellos que no habían pecado, cometiendo una transgresión semejante a la de Adán, que es figura del que debía venir.
15 Pero no hay proporción entre el don y la falta. Porque si la falta de uno solo provocó la muerte de todos, la gracia de Dios y el don conferido pro la gracia de un solo hombre, Jesucristo, fueron derramados mucho más abundantemente sobre todos.
16 Tampoco se puede comparar ese don con las consecuencias del pecado cometido por un solo hombre, ya que el juicio de condenación vino por una sola falta, mientras que el don de la gracia lleva a la justificación después de muchas faltas.
17 En efecto, si por la falta de uno solo reinó la muerte, con mucha más razón, vivirán y reinarán por medio de un solo hombre, Jesucristo, aquellos que han recibido abundantemente la gracia y el don de la justicia.
18 Por consiguiente, así como la falta de uno solo causó la condenación de todos, también el acto de justicia de uno solo producirá para todos los hombres la justificación que conduce a la Vida.
19 Y de la misma manera que por la desobediencia de un solo hombre, todos se convirtieron en pecadores, también por la obediencia de uno solo, todos se convertirán en justos.
20 Es verdad que la Ley entró para que se multiplicaran las transgresiones, pero donde abundó el pecado, sobreabundó la gracia.
21 Porque así como el pecado reinó produciendo la muerte, también la gracia reinará por medio de la justicia para la Vida eterna, por Jesucristo, nuestro Señor.

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