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DIA 216-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO


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216 - DIAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO
 
El Antiguo Testamento
 ESTER C. 3

Capítulo 3
1 Algún tiempo después, el rey Asuero promovió a Amán, hijo de Hamdatá, el agaguita, a la más alta dignidad, asignándole un sitial más elevado que el de todos los demás ministros que estaban con él.
2 Todos los servidores de la puerta real doblaban la rodilla y se postraban ante Amán, porque así lo había ordenado el rey. Pero Mardoqueo no se arrodillaba ni se postraba.
3 Entonces los servidores de la puerta real preguntaron a Mardoqueo: «¿Por qué desobedeces la orden del rey?».
4 Y como todos los días le decían lo mismo, sin que él les hiciera caso, lo denunciaron a Amán, para ver si Mardoqueo hacía valer sus razones, porque les había dicho que él era judío.
5 Al ver que Mardoqueo no doblaba la rodilla ni se postraba ante él, Amán se enfureció.
6 Pero le pareció demasiado poco castigarlo a él solo: como le habían dicho a qué pueblo pertenecía Mardoqueo, Amán trató de exterminar al pueblo de Mardoqueo, a todos los judíos que había en el imperio de Asuero.
7 El primer mes, que es el mes de Nisán, en el duodécimo año del rey Asuero, se echó el «Pur» –es decir, la suerte– en presencia de Amán, tomando día por día y mes por mes, y la suerte cayó sobre el día trece del duodécimo mes, o sea, el mes de Adar.
8 Amán dijo entonces al rey Asuero: «En todas las provincias de tu reino, hay un pueblo particular, disperso entre los otros pueblos y aislado de los demás. Sus leyes son diferentes de las de todo otro pueblo, y ellos no cumplen las leyes reales. Al rey no le conviene tolerarlos.
9 Si le parece bien, se dará por escrito la orden de eliminarlos. Y yo depositaré diez mil talentos de plata en las manos de los administradores, para que ingresen en el tesoro real».
10 Entonces el rey se quitó el anillo que llevaba su sello y se lo dio a Amán, el agaguita, el opresor de los judíos.
11 Luego le dijo: «El dinero será para ti. En cuanto al pueblo, trátalo como mejor te parezca».
12 Los secretarios del rey fueron convocados el día trece del primer mes. Y tal como lo había ordenado Amán, se redactó un escrito dirigido a los prefectos reales, a los gobernadores de cada una de las provincias y a los jefes de cada pueblo, a cada provincia en su propia escritura y a cada pueblo en su propia lengua. Los escritos estaban redactados en nombre del rey Asuero y sellados con el anillo real.
13 Luego los mensajeros llevaron estos documentos a todas las provincias del rey, con la orden de exterminar, matar y eliminar a todos los judíos, jóvenes y viejos, mujeres y niños, y de confiscar sus bienes. Esto debía hacerse en un mismo día, el día trece del duodécimo mes, es decir, el mes de Adar.
14 Una copia del escrito sería promulgada con fuerza de ley en cada provincia y comunicada a todos los pueblos, a fin de que estuvieran preparados para aquel día.
15 De acuerdo con la orden del rey, los mensajeros partieron rápidamente, y el edicto también fue promulgado en la ciudadela de Susa. Mientras el rey y Amán comían y bebían tranquilamente, en la ciudad de Susa reinaba la consternación.


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El Antiguo Testamento
  ESTER C. 4
Capítulo 4
1 Cuando Mardoqueo se enteró de lo que había pasado, rasgó sus vestiduras se puso un sayal, se cubrió de ceniza y salió por la ciudad dando gritos de amargura,
2 hasta llegar frente a la puerta real, porque nadie podía franquearla vestido con esa ropa.
3 En cada provincia, a medida que iba llegando la orden del rey y su decreto, había un gran duelo entre los judíos, con ayunos, lágrimas y lamentaciones. Y el sayal y la ceniza sirvieron de lecho para muchos.
4 Las doncellas y los eunucos de Ester fueron a comunicárselo, y la reina se estremeció de angustia. Luego envió ropa a Mardoqueo para que se quitara el sayal y se vistiera, pero él no quiso saber nada.
5 Entonces Ester llamó a Hatac, uno de los eunucos que el rey había puesto a su servicio, y lo mandó a ver a Mardoqueo a fin de averiguar qué pasaba y por qué hacía eso.
6 Hatac salió a ver a Mardoqueo, que estaba en la plaza de la ciudad, frente a la puerta real.
7 Mardoqueo lo puso al tanto de lo que sucedía y de la suma de dinero que Amán había prometido entregar al tesoro real por el exterminio de los judíos.
8 También le dio una copia del texto del decreto que se había promulgado en Susa ordenando ese exterminio. El debía mostrárselo a Ester, informarla de todo y ordenarle que se presentara ante el rey para implorarle gracia y suplicarle en favor de su pueblo.
9 Hatac fue a informar a Ester de lo que le había dicho Mardoqueo.
10 Entonces ella le ordenó que fuera a decir a Mardoqueo:
11 «Todos los servidores del rey y el pueblo de las provincias del reino saben que hay una ley según la cual debe morir cualquier hombre o mujer que se presente ante el rey, en el atrio interior, sin haber sido llamado. Esto, a menos que el rey extienda hacia él su cetro de oro para perdonarle la vida. En cuanto a mí, ya hace treinta días que no he sido llamada a la presencia del rey».
12 Cuando informaron a Mardoqueo de lo que había dicho Ester,
13 él mandó que le respondieran: «No te imagines que por estar en la casa del rey vas a ser la única en escapar con vida entre todos los judíos.
14 No, si te quedas callada en este preciso momento, el alivio y la liberación les vendrán a los judíos de otra parte, mientras que tú y la casa de tu padre desaparecerán. ¡Quién sabe si no has llegado a ser reina precisamente para una ocasión como esta!».
15 Ester mandó responder a Mardoqueo:
16 «Ve a reunir a todos los judíos que están en Susa, y ayunen por mí. No coman ni beban durante tres días, ni de día ni de noche. Yo, por mi parte, también ayunaré junto con mis servidoras. Así me presentaré al rey, por más que sea en contra de la ley. Y si es necesario que muera, moriré».
17 Mardoqueo se retiró e hizo lo que Ester le había ordenado.


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El Antiguo Testamento
 PROVERBIOS C. 25

Capítulo 25
1 Estos también son proverbios de Salomón, coleccionados por los hombres de Ezequías, rey de Judá.
2 Es gloria de Dios mantener oculta una cosa, y gloria de los reyes investigarla.
3 El cielo por su altura, la tierra por su profundidad, y el corazón de los reyes son impenetrables.
4 Quita las escorias de la plata, y saldrá un vaso para el orfebre;
5 quita al malvado de la presencia del rey, y su trono se afianzará en la justicia.
6 No te des importancia en la presencia del rey ni te pongas en el lugar de los grandes:
7 más vale que te digan: «Sube aquí», que verte humillado ante un noble. Lo que han visto tus ojos,
8 no te apresures a llevarlo a juicio; porque ¿qué harás al final, cuando tu prójimo te cubra de confusión?
9 Defiende tu causa contra tu prójimo, pero no reveles el secreto de otro,
10 no sea que te eche en cara el que lo oye y tu infamia sea irreparable.
11 Manzanas de oro con filigranas de plata es la palabra dicha oportunamente.
12 Anillo de oro y collar de oro fino es el sabio que reprende al que sabe escuchar.
13 Como frescura de nieve en tiempo de cosecha es el emisario fiel para aquel que lo envía: él reconforta el ánimo de su señor.
14 Nubes y viento, pero sin lluvia, es el que se jacta de dar y no da nada.
15 Con mucha paciencia se convence a un magistrado, y la lengua suave quiebra hasta un hueso.
16 ¿Has encontrado miel? Come lo indispensable, no sea que te hartes y la tengas que vomitar.
17 Pon tu pie raramente en la casa de tu vecino, no sea que se harte de ti y te aborrezca.
18 Maza, espada y flecha puntiaguda es el que atestigua falsamente contra su prójimo.
19 Diente picado, pie que vacila es confiar en el traidor cuando llega la adversidad.
20 Quitar el manto en un día de frío, echar vinagre sobre una llaga es entonar canciones a un corazón afligido.
21 Si tu enemigo tiene hambre, dale de comer; si tiene sed, dale de beber:
22 así acumulas carbones encendidos sobre tu cabeza y el Señor te recompensará.
23 El viento del norte engendra la lluvia y la lengua simuladora, un rostro irritado.
24 Más vale habitar en un rincón del techo que compartir la casa con una mujer pendenciera.
25 Agua fresca para una garganta reseca es una buena noticia que llega de un país lejano.
26 Fuente enturbiada y manantial contaminado es el justo que vacila ante el malvado.
27 No es bueno comer mucha miel ni buscar excesivos honores.
28 Ciudad desmantelada y sin muralla es el hombre que no domina su genio.


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