GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

DIA 213-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO


HAZ CLIC EN LA IMAGEN
 
213 - DIAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento
 NEHEMIAS C.10


Capítulo 10
1 Como consecuencia de todo esto, asumimos un firme compromiso y lo consignamos por escrito. En el documento sellado atestiguan nuestros jefes, nuestros levitas y nuestros sacerdotes.
2 En el documento sellado firmaron: Nehemías, el gobernador, hijo de Jacalías, y Sedecías;
3 Seraías, Azarías, Jeremías,
4 Pasjur, Amarías, Malaquías,
5 Jatús, Sebanías, Maluc,
6 Jarím, Meremot, Abdías,
7 Daniel, Guinetón, Baruc,
8 Mesulam, Abías, Miamín,
9 Maazías, Bilgai, Semaías: estos son los sacerdotes.
10 Luego los levitas: Josué, hijo de Azanías, Binuí, de los hijos de Jenanad, Cadmiel,
11 y sus hermanos: Sebanías, Hodías, Quelitá, Pelaías, Janán,
12 Micá, Rejob, Jasabías,
13 Zacur, Serebías, Sebanías,
14 Hodías, Baní, Beninú.
15 Luego los jefes del pueblo: Parós, Pájat Moab, Elán, Zatú, Baní,
16 Buní, Asgad, Bebai,
17 Adonías, Bigvai, Adín,
18 Ater, Ezequías, Azur,
19 Hodías, Jasúm, Besai,
20 Jarif, Anatot, Nebai,
21 Magpiás, Mesulam, Jezir,
22 Mesezabel, Sadoc, Iadua,
23 Pelatías, Janán, Anaías,
24 Oseas, Jananías, Jasub,
25 Halojés, Piljá, Sobec,
26 Rejúm, Jasabná, Maaseías,
27 Ajías, Janán, Anán,
28 Maluc, Jarím, Baaná.
29 El resto del pueblo, de los sacerdotes y levitas, los porteros, los cantores, los empleados del Templo, en una palabra, todos los que se separaron de los pueblos extranjeros para seguir la Ley de Dios, lo mismo que sus mujeres y sus hijos, y todos los que son capaces de entender,
30 se unen a sus hermanos y a sus dignatarios, y se comprometen con imprecación y juramento a proceder según la Ley de Dios, que ha sido dada por medio de Moisés, el servidor de Dios, y a observar y practicar todos los mandamientos del Señor, nuestro Dios, sus normas y preceptos. Las cláusulas del compromiso
31 En particular, no daremos nuestras hijas a la gente del país ni tomaremos sus hijas como esposas para nuestros hijos.
32 Si la gente del país trae mercancías o cualquier otro objeto, para vender en día sábado, no les compraremos nada en sábado o en día festivo. El séptimo año, dejaremos los campos sin cultivar y cancelaremos cualquier clase de deuda.
33 Nos imponemos la obligación de dar cada año un tercio de siclo para el culto de la Casa de nuestro Dios,
34 para el pan de la ofrenda y la oblación perpetua, para el holocausto diario y los sacrificios del sábado, de las neomenias y solemnidades, para las ofrendas consagradas y los sacrificios de expiación por los pecados de Israel, en una palabra, para todo el servicio de la Casa de nuestro Dios.
35 En cuanto a la ofrenda de leña, los sacerdotes, los levitas y el pueblo hemos echado suertes para que cada una de nuestras familias la traiga por turno a la Casa de nuestro Dios, en los tiempos fijados, año tras año, a fin de que arda en el altar del Señor, nuestro Dios, como está escrito en la Ley.
36 Nos obligamos asimismo a traer a la Casa del Señor, año tras año, los primeros frutos de nuestro suelo, las primicias de todos los árboles frutales
37 y los primogénitos de nuestros hijos y de nuestro ganado, como está escrito en la Ley. Los primogénitos de nuestro ganado serán llevados a la Casa de nuestro Dios para los sacerdotes que prestan servicio en ella.
38 Lo mejor de nuestra molienda, de nuestros productos, de toda clase de frutos, del vino nuevo y del aceite fresco, los llevaremos a los sacerdotes para los depósitos de la Casa de nuestro Dios; el diezmo de nuestro suelo será para los levitas, y ellos mismos cobrarán el diezmo en todas las ciudades de nuestras zonas de cultivo.
39 Un sacerdote, hijo de Aarón, estará con los levitas cuando cobren el diezmo, y los levitas harán llegar la décima parte del diezmo a la Casa de nuestro Dios, para los depósitos del Tesoro.
40 Porque en esos depósitos los israelitas y los hijos de Leví colocarán las ofrendas de trigo, de vino nuevo y aceite fresco. Allí están también los utensilios del Santuario, los sacerdotes que prestan servicio, los porteros y los cantores. Así no descuidaremos la Casa de nuestro Dios.


AnteriorSiguiente
 
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
NEHEMIAS C. 11


Capítulo 11
1 Los jefes del pueblo se establecieron en Jerusalén. El resto del pueblo fue sorteado para que uno de cada diez hombres viviera en Jerusalén, la Ciudad santa, y los otro nueve en las de más ciudades.
2 Y el pueblo bendijo a todos los hombres que se ofrecieron voluntariamente para vivir en Jerusalén.
3 Estos son los jefes de la provincia que se establecieron en Jerusalén, y en las otras ciudades de Judá. Así, todo Israel, los sacerdotes, los levitas, los empleados del Templo y los hijos de los servidores de Salomón, vivían en sus respectivas ciudades, cada uno en su propiedad.
4 En Jerusalén vivían hijos de Judá e hijos de Benjamín. De los hijos de Judá: Atalías, hijo de Uzías, hijo de Zacarías, hijo de Amarías, hijo de Sefatías, hijo de Mahalalel, de los descendientes de Peres;
5 Maaseías, hijo de Baruc, hijo de Col José, hijo de Jazaías, hijo de Adaías, hijo de Ioiarib, hijo de Zacarías, hijo de Selá.
6 El total de los descendientes de Peres que vivían en Jerusalén era de 468 hombres aguerridos.
7 Los hijos de Benjamín eran: Salú, hijo de Mesulam, hijo de Ioed, hijo de Pedaías, hijo de Colaías, hijo de Maaseías, hijo de Itiel, hijo de Isaías,
8 y sus hermanos Gabai y Salai, en un total de 928 hombres aguerridos.
9 Joel, hijo de Sicri, estaba al frente de ellos, y Judá, hijo de Hasenúa, era el segundo jefe de la ciudad.
10 De los sacerdotes: Iedaías, hijo de Ioiarib, Iaquím,
11 Seraías, hijo de Jilquías, hijo de Mesulán, hijo de Sadoc, hijo de Meraiot, hijo de Ajitub, superintendente de la Casa de Dios,
12 y sus hermanos, que estaban dedicados al servicio del Templo: en total, 822; Adaías, hijo de Ierojam, hijo de Pelaías, hijo de Amsí, hijo de Zacarías, hijo de Pasjur, hijo de Malquías,
13 y sus hermanos, jefes de familia: en total, 242; y Amasái, hijo de Azarel, hijo de Ajzái, hijo de Mesilemot, hijo de Imer,
14 y sus hermanos, hombres aguerridos: en total 128. Zabdiel, hijo de Haguedolím, estaba al frente de ellos.
15 De los levitas: Semaías, hijo de Jasub, hijo de Azricam, hijo de Jasabías, hijo de Buní;
16 Sabtái y Jozabad, jefes levíticos encargados de los asuntos exteriores de la Casa de Dios;
17 Matanías, hijo de Micá, hijo de Zabdí, hijo de Asaf, que dirigía el canto de los himnos y entonaba la oración de acción de gracias; Bacbuquías, el segundo entre sus hermanos; Abdá, hijo de Samúa, hijo de Galal, hijo de Iedutún.
18 El total de los levitas en la Ciudad santa era de 284.
19 Los porteros: Acub, Talmón y sus hermanos, que custodiaban las puertas: en total 172.
20 El resto de los israelitas, de los sacerdotes levitas vivían en todas las ciudades de Judá, cada uno en su propiedad.
21 Los empleados del Templo habitaban el Ofel; Sijá y Guispá estaban al frente de ellos.
22 El jefe de los levitas de Jerusalén era Uzí, hijo de Baní, hijo de Jasabías, hijo de Matanías, hijo de Micá; era uno de los hijos de Asaf, que estaban encargados del canto en el culto de la Casa de Dios.
23 Había, en efecto, una ordenanza del rey y un reglamento que fijaba a los cantores, lo que debían hacer cada día.
24 Petajías;, hijo de Mesezabel, de los hijos de Zéraj, hijo de Judá, era comisionado del rey para todos los asuntos del pueblo.
25 En los pueblos de campaña vivía una parte de los hijos de Judá: en Quiriat Arbá y sus poblados; en Dibón y sus poblados; en Icabsel y sus alrededores;
26 en Iesuá, Moladá, Bet Pélet,
27 Jasar Sual, Berseba y sus poblados;
28 en Siclag, Mejoná y sus poblados;
29 en En Rimón, Soreá, Iarmut,
30 Zanóaj, Adulam y sus alrededores, en Laquis y su campaña; en Azecá y sus poblados. Se establecieron desde Berseba hasta el valle de Hinón.
31 Los hijos de Benjamín vivían en Gueba, Micmás, Aiá, Betel y sus poblados;
32 en Anatot, Nob, Anaías,
33 Jasor, Ramá, Guitaim,
34 Jadid, Seboím, Nebalat,
35 Lod, Onó y el valle de los Artesanos.
36 Entre los levitas hubo grupos que fueron de Judá a Benjamín


AnteriorSiguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
 PROVERBIO C.22


Capítulo 22
1 Vale más el buen nombre que las muchas riquezas, y ser estimado vale más que la plata y el oro.
2 El rico y el pobre tienen esto en común: el Señor los hizo a los dos.
3 El hombre precavido ve el mal y se esconde, los incautos siguen adelante y la pagan.
4 Premio de la humildad son el temor del Señor, la riqueza, el honor y la vida.
5 Hay espinas y trampas en el camino del hombre tortuoso: el que cuida de sí mismo se aparta de ellas.
6 Inicia al niño en el camino que debe seguir, y ni siquiera en su vejez se apartará de él.
7 El rico domina a los pobres y el deudor es esclavo del acreedor.
8 El que siembra injusticia cosechará desgracias y la vara de su furor lo aniquilará.
9 El hombre generoso será bendecido, porque comparte su pan con el pobre.
10 Echa al insolente y cesará la pelea: no habrá más discordias ni insultos.
11 El que ama la pureza del corazón y habla con gracia, tiene al rey por amigo.
12 Los ojos del Señor vigilan la ciencia, y él confunde las palabras del traidor.
13 El perezoso dice: «Afuera hay un león, voy a ser ultimado en medio de la calle».
14 Fosa profunda es la boca de las mujeres ajenas: el que irrita al Señor caerá en ella.
15 La necedad está adherida al corazón del joven: la vara de la corrección la alejará de él.
16 El que explota al débil para engrandecerse tendrá que dar al rico y acabará en la indigencia.
17 Palabras de los sabios. Inclina tu oído, escucha mis palabras, y presta atención a mi experiencia:
18 será una delicia conservarlas dentro de ti y tenerlas siempre a punto sobre tus labios.
19 Para que pongas tu confianza en el Señor, hoy te voy a instruir también a ti.
20 ¿Acaso no te he escrito treinta discursos, que contienen consejos e instrucciones,
21 para hacerte conocer con exactitud las palabras verdaderas, y así puedas responder fielmente al que te envía?
22 No robes al débil porque es débil, ni atropelles al pobre en la puerta de la ciudad,
23 porque el Señor defenderá su causa, y a los que lo despojan, los despojará de la vida.
24 No te juntes con un hombre irascible ni vayas con un hombre iracundo,
25 no sea que aprendas sus costumbres y te pongas una trampa a ti mismo.
26 No seas de los que estrechan la mano, de los que salen fiadores por una deuda:
27 si no tienes con qué pagar, te quitarán el lecho donde te acuestas.
28 No desplaces los linderos antiguos, esos que colocaron tus padres.
29 ¿Ves a un hombre hábil en su oficio? El se presentará delante de los reyes y no estará al servicio de gente mediocre.


AnteriorSiguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
loading...
COMPARTE ESTA IMAGEN EN TU SITIO: ¡TODOS SOMOS NAZARENOS!

TRANSLATE



EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified