GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

DIA 198-SANTA BIBLIA EN UN AÑO TEXTO Y AUDIO


198 - DÍAS. LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO


El Antiguo Testamento
SEGUNDO LIBRO
DE LAS CRONICAS C. 27

Capítulo 27
1 Jotam tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. Su madre se llamaba Ierusá y era hija de Sadoc.
2 El hizo lo que es recto a los ojos del Señor, como había hecho su padre Ozías, pero no entró en el Templo del Señor. Mientras tanto, el pueblo seguía corrompiéndose.
3 Fue él quien construyó la puerta superior de la Casa del Señor, e hizo muchas obras en el muro de Ofel.
4 Construyó asimismo ciudades en la montaña de Judá, y edificó fortines y torres en los bosques.
5 Combatió contra el rey de los amonitas y lo venció. Aquel año, los amonitas le entregaron cien talentos de plata, diez mil medidas de trigo y diez mil de cebada. Lo mismo le pagaron el segundo y el tercer año.
6 Jotam se hizo poderoso, porque procedía rectamente ante el Señor, su Dios.
7 El resto de los hechos de Jotam, sus guerras y sus proezas, están escritas en el Libro de los reyes de Israel y de Judá.
8 Tenía veinticinco años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén.
9 Jotam se fue a descansar con sus padres, y lo sepultaron en la Ciudad de David. Su hijo Ajaz reinó en lugar de él.


AnteriorSiguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
SEGUNDO LIBRO
 DE LAS CRONICAS C. 28


Capítulo 28
1 Ajaz tenía veinte años cuando comenzó a reinar, y reinó dieciséis años en Jerusalén. El no hizo lo que es recto a los ojos del Señor, a diferencia de su padre David.
2 Siguió los caminos de los reyes de Israel, e incluso hizo ídolos de metal fundido para los Baales.
3 Quemó incienso en el valle de Ben Hinnóm e inmoló a sus hijos den el fuego, según las costumbres abominables de las naciones que el Señor había desposeído delante de los israelitas.
4 Ofreció sacrificios y quemó incienso en los lugares altos, sobre las colinas y bajo todo árbol frondoso.
5 Entonces el Señor, su Dios, lo entregó en manos del rey de los arameos. Estos lo derrotaron y capturaron gran cantidad de prisioneros que fueron llevados a Damasco. También fue entregado en manos del rey de Israel, que le infligió una gran derrota;
6 Pécaj, hijo de Remalías, mató en un solo día a ciento veinte mil hombres valientes de Judá, porque habían abandonado al Señor, el Dios de sus padres.
7 Zicrí, un hombre valiente de Efraím, mató a Maaseías, hijo del rey, a Azricam, mayordomo del palacio, y a Elcaná, que ocupaba el segundo lugar después del rey.
8 Los israelitas capturaron doscientos mil prisioneros entre las mujeres, los hijos y las hijas de sus hermanos; también les arrebataron un enorme botín y se lo llevaron a Samaría.
9 Había allí un profeta del Señor, llamado Obed. El salió al encuentro del ejército que llegaba a Samaría y les dijo: «El Señor, el Dios de sus padres, se enfureció contra Judá y lo entregó en manos de ustedes. ¡Pero ustedes lo han masacrado con una furia tal que clama al cielo!
10 ¡Y ahora pretenden convertir a los habitantes de Judá y de Jerusalén en esclavos y esclavas de ustedes! ¿Acaso no son ustedes los verdaderos culpables delante del Señor, su Dios?
11 Por eso, escúchenme y devuelvan los prisioneros que han capturado entre sus hermanos, porque la ira del Señor se ha encendido contra ustedes».
12 Entonces Azarías, hijo de Iojanam, Berequías, hijo de Mesilemot, Ezequías, hijo de Salúm y Amasá, hijo de Jadlai –que eran algunos de los jefes de los efraimitas– se levantaron contra los que regresaban de la expedición
13 y les dijeron: «¡No traigan aquí a esos prisioneros, porque nos haríamos culpables delante del Señor! Ustedes tratan de aumentar nuestros pecados y nuestras culpas, siendo así que nuestra culpa es ya demasiado grande y la ira del Señor pesa sobre Israel!».
14 Los soldados abandonaron a los prisioneros y el botín delante de los jefes y de toda la asamblea,
15 y algunos hombres, designados expresamente, se hicieron cargo de los prisioneros: vistieron a los que estaban desnudos con lo que habían recogido en el botín, les dieron ropa y calzado; los alimentaron, les dieron de beber y los perfumaron. Finalmente, los llevaron de vuelta, cargando sobre asnos a los que estaban débiles, y los condujeron hasta Jericó, la ciudad de las Palmeras, junto a sus hermanos. Después regresaron a Samaría.
16 En ese tiempo, el rey Ajaz mandó a pedir auxilio a los reyes de Asiria.
17 Porque los edomitas habían invadido de nuevo y derrotado a Judá, llevándose algunos prisioneros.
18 Los filisteos habían saqueado las ciudades de la Sefelá y del Négueb de Judá, se habían apoderado de Bet Semes, Aialón y Gederot, y también de Socó, Timná y Guimzó, con sus respectivos poblados, estableciéndose en ellas.
19 Así el Señor humillaba a Judá por culpa de Ajaz, rey de Judá, que había fomentado el desenfreno en Judá y se había rebelado contra el Señor.
20 Tiglat Piléser, rey de Asiria, en lugar de apoyarlo, lo atacó y lo sitió.
21 Ajaz tuvo que despojar la Casa del Señor, el palacio real y las casa de los príncipes, y le entregó todo al rey de Asiria; pero esto no le sirvió de nada.
22 Incluso durante el asedio, el rey Ajaz persistió en su rebeldía contra el Señor.
23 El mismo ofreció sacrificios a los dioses de Damasco que lo habían derrotado, diciendo: «Ya que estos dioses ayudan a los reyes de Aram, yo les ofreceré sacrificios para que me ayuden también a mí». Pero ellos causaron su ruina y la de todo Israel.
24 Ajaz juntó los utensilios de la Casa de Dios y los hizo pedazos, cerró las puertas de la Casa del Señor y se edificó altares en todos los rincones de Jerusalén;
25 y en cada una de las ciudades de Judá erigió lugares altos para quemar incienso a los dioses extranjeros, provocando así la indignación del Señor, el Dios de sus padres.
26 El resto de los hechos de Ajaz y todas sus acciones, desde el comienzo hasta el fin, están escritos en el Libro de los reyes de Judá y de Israel.
27 Ajaz se fue a descansar con sus padres y lo sepultaron en la ciudad de Jerusalén, pero no lo llevaron al sepulcro de los reyes de Israel. Su hijo Ezequías reinó en lugar de él.


AnteriorSiguiente
 
 

Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
 PROVERBIOS C. 3

Capítulo 3
1 Hijo mío, no olvides mi enseñanza, y que tu corazón observe mis mandamientos,
2 porque ellos te aportarán largos días, años de vida y prosperidad.
3 Que nunca te abandonen la buena fe y la lealtad: átalas a tu cuello. escríbelas sobre la tabla de tu corazón,
4 y encontrarás favor y aprobación a los ojos de Dios y de los hombres.
5 Confía en el Señor y de todo corazón y no te apoyes en tu propia inteligencia;
6 reconócelo a él en todos sus caminos y él allanará tus senderos.
7 No seas sabio a tus propios ojos, teme al Señor y apártate del mal:
8 eso será un remedio para tu carne y savia para tus huesos.
9 Honra al Señor con tus bienes y con las primicias de todas tus ganancias:
10 así tus graneros se llenarán de trigo y tus lagares desbordarán de vino nuevo.
11 No desprecies, hijo mío, la corrección del Señor, ni te disgustes cuando él te reprende,
12 porque el Señor reprende a los que ama como un padre a su hijo muy querido.
13 ¡Feliz el hombre que encontró la sabiduría y el que obtiene la inteligencia,
14 porque ganarla vale más que la plata y ella rinde más que el oro fino!
15 Es más preciosa que las perlas y nada apetecible se le puede igualar.
16 En su mano derecha hay larga vida, y en su izquierda, riqueza y gloria.
17 Sus caminos son caminos deliciosos y todos sus senderos son apacibles.
18 Es un árbol de vida para los que se aferran a ella y los que la retienen son felices.
19 Por la sabiduría, el Señor fundó la tierra, por la inteligencia, afianzó los cielos;
20 por su ciencia brotaron los océanos y las nubes destilan el rocío.
21 Conserva, hijo mío, la prudencia y la reflexión; que ellas no se aparten de tus ojos.
22 Ellas serán vida para tu alma y gracia para tu cuello.
23 Entonces irás seguro por el camino y tu pie no tropezará.
24 Si te acuestas, no temblarás, y una vez acostado, tu sueño será agradable.
25 No temerás ningún sobresalto ni a los malvados que llegan como una tormenta.
26 Porque el Señor será tu seguridad y preservará tu pie de la trampa.
27 No niegues un beneficio al que lo necesite, siempre que esté en tus manos hacerlo.
28 No digas a tu prójimo: «Vuelve después, mañana te daré», si tienes con qué ayudarlo.
29 No trames el mal contra tu prójimo, mientras vive confiado junto a ti.
30 No litigues con un hombre sin motivo, si no te ha causado ningún mal.
31 No envidies al hombre violento ni elijas ninguno de sus caminos.
32 Porque el hombre perverso es abominable para el Señor, y él reserva su intimidad para los rectos.
33 La maldición del Señor está en la casa del malvado, pero él bendice la morada de los justos.
34 El se burla de los insolentes y concede su favor a los humildes.
35 Los sabios heredarán la gloria, pero los necios cargarán con la ignominia.


AnteriorSiguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
PROVERBIOS C. 4


Capítulo 4
1 Escuchen, hijos, la instrucción de un padre, presten atención, para poder comprender:
2 lo que yo les doy es una sana doctrina, no abandonen mi esperanza.
3 Yo también fui un hijo para mi padre, tierno y muy querido a los ojos de mi madre.
4 El me decía para instruirme: Que tu corazón retenga mis palabras, observa mis mandamientos y vivirás.
5 Adquiere la sabiduría, adquiere la inteligencia, no olvides las palabras de mi boca ni te desvíes de ellas.
6 No la abandones, y ella te protegerá, ámala, y ella te cuidará.
7 El comienzo de la sabiduría es tratar de adquirirla; con todo lo que poseas, adquiere la inteligencia.
8 Apréciala al máximo, y ella te encumbrará; te glorificará, si tú la abrazas.
9 Pondrá en tu cabeza una diadema de gracia, te obsequiará una corona de gloria.
10 Escucha, hijo mío, y recibe mis palabras. y tus años de vida se multiplicarán.
11 Yo te instruyo sobre el camino de la sabiduría, te encamino por senderos rectos.
12 Cuando camines, no se acortará tu paso, y si corres, no tropezarás.
13 Aférrate a la instrucción, no la sueltes; guárdala bien, porque ella es tu vida.
14 No entres en la senda de los malvados ni avances por el camino de los malos.
15 Evítalo, no pases por allí, desvíate de él, y pasa de largo.
16 Porque ellos no duermen, si no hacen el mal; pierden el sueño, si no hacen caer a alguien,
17 ya que se alimentan con el pan de la maldad y beben el vino de la violencia.
18 La senda de los justos es como la luz del alba, que va en aumento hasta que es pleno día.
19 Pero el camino de los malos es como una densa oscuridad: ellos no saben dónde van a tropezar.
20 Hijo mío, presta atención a lo que te digo, inclina tu oído a mis palabras.
21 Que ellas no se aparten de tus ojos, guárdalas bien dentro de tu corazón,
22 porque son vida para los que las encuentran y salud para todo ser viviente.
23 Con todo cuidado vigila tu corazón, porque de él brotan las fuentes de la vida.
24 Aparta de ti las palabras perversas y aleja de tus labios la malicia.
25 Que tus ojos miren de frente y tu mirada vaya derecho hacia adelante.
26 Fíjate bien dónde pones los pies y que sean firmes todos tus caminos.
27 No te desvíes ni a derecha ni a izquierda, aparta tus pies lejos del mal.


AnteriorSiguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
 










Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
loading...
COMPARTE ESTA IMAGEN EN TU SITIO: ¡TODOS SOMOS NAZARENOS!

TRANSLATE



EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified