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DIA 182-SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO



182 - DÍAS. LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO


El Antiguo Testamento
PRIMER LIBRO DE LAS CRONICAS C. 24

Capítulo 24
1 Los descendientes de Aarón también estaban distribuidos por clases. Los hijos de Aarón fueron Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
2 Nadab y Abihú murieron antes que su padre, sin tener hijos; y fueron Eleazar e Itamar los ejercieron las funciones sacerdotales.
3 David junto con Sadoc, de los hijos de Eleazar, y con Ajimélec, de los hijos de Itamar, los dividió en clases y los registró según sus funciones.
4 Entre los hijos de Eleazar, había más varones que entre los hijos de Itamar, y por eso, al ser divididos, los jefes de familia fueron dieciséis entre los hijos de Eleazar, y ocho entre los hijos de Itamar.
5 Unos y otros fueron divididos por sorteo, porque tanto entre los hijos de Eleazar como entre los hijos de Itamar había jefes consagrados y jefes al servicio de Dios.
6 El escriba Semaías, hijo de Natanael, uno de los levitas, los inscribió en presencia del rey de los jefes, y en presencia del sacerdote Sadoc, de Ajimélec, hijo de Abiatar, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas. Se echaba la suerte, una vez por Itamar y dos veces por Eleazar.
7 La primera suerte cayó sobre Iehoiarib; la segunda sobre Iedaías;
8 la tercera sobre Jarím; la cuarta sobre Seorím;
9 la quinta sobre Malquías; la sexta sobre Miamím;
10 la séptima sobre Hacós; la octava sobre Abías;
11 la novena sobre Iesúa; la décima sobre Secanías;
12 la undécima sobre Eliasib; la duodécima sobre Iaquím;
13 la decimotercera sobre Jupá; la decimocuarta sobre Iesebab;
14 la decimoquinta sobre Bilgá; la decimosexta sobre Imer;
15 la decimoséptima sobre Jezir; la decimoctava sobre Hapisés;
16 la decimonovena sobre Petajías; la vigésima sobre Ezequiel;
17 la vigésima primera sobre Iaquín; la vigésima segunda sobre Gamul;
18 la vigésima tercera sobre Delaías; la vigésima cuarta sobre Maazías.
19 Esta fue su distribución por turnos para entrar en la Casa del Señor, conforme al reglamento establecido por Aarón, su padre, como lo había ordenado el Señor, el Dios de Israel.
20 Los hijos de Leví que aún quedaban eran los siguientes: de los hijos de Amram, Subael; de los hijos de Subael, Iejdías;
21 de Rejabías y sus hijos, el jefe era Isías;
22 de los isharitas, Selomot, de los hijos de Selomot, Iájat;
23 de los hijos de Hebrón, el jefe era Ierías, Amarías el segundo, Iajziel el tercero, y Iecamam el cuarto;
24 de los hijos de Uziel, Micá; de los hijos de Micá, Samir.
25 Isaías era hermano de Micá, y el jefe de los hijos de Isías era Zacarías.
26 De los hijos de Merarí: Majlí y Musí, además de los descendientes de su hijo Iaazías.
27 Hijos de Merarí por la línea de su hijo Iaazías: Sóham, Zacur e Ibrí.
28 Por parte de Majlí, Eleazar, que no tuvo hijos.
29 Por parte de Quis, su hijo Ierajmel.
30 Los hijos de Musí eran Majlí, Eder y Ierimot. Estos eran los hijos de Leví, agrupados por familias.
31 También ellos, igual que sus hermanos, los hijos de Aarón, participaron del sorteo en presencia del rey David, de Sadoc, de Ajimélec, y de los jefes de las familias sacerdotales y levíticas. En cada familia, el jefe fue tratado de la misma manera que su hermano menor.

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El Antiguo Testamento
PRIMER LIBRO
 DE LAS CRONICAS C. 25


Capítulo 26
1 David y los jefes del ejército separaron para el servicio del culto a los hijos de Asaf, de Hemán y de Iedutún, los cuales profetizaban, acompañándose con cítaras, arpas y címbalos. La lista de los encargados de este servicio es la siguiente:
2 De los hijos de Asaf: Zacur, José, Netanías y Asarelá, hijos de Asaf. Estos estaban bajo la dirección de Asaf, el cual profetizaba conforme a las órdenes del rey.
3 De Iedutún: los hijos de Iedutún, a saber, Guedalías, Serí, Isaías, Jasabías, Matitías y Simei: seis en total. Estos estaban bajo la dirección de su padre Iedutún, el cual profetizaba al son de la cítara para celebrar y alabar al Señor.
4 De Hemán: los hijos de Hemán, a saber, Buquías, Matanías, Uziel, Sebuel, Ierimot, Jananías, Jananí, Eliatá, Guidaltí, Romantí Ezer, Iosbecasá, Malotí, Hotir y Majaziot.
5 Todos estos eran los hijos de Hemán, el vidente del rey en los asuntos referentes a Dios. Para exaltar su poder, Dios había dado a Hemán catorce hijos y tres hijas.
6 Todos ellos estaban bajo la dirección de su padre, para cantar en la Casa del Señor al son de címbalos, arpas y cítaras al servicio de la Casa de Dios, siguiendo las indicaciones del rey, de Asaf, de Iedutún y de Hemán.
7 Eran doscientos ochenta y ocho en total, contando a sus hermanos, todos los cuales habían sido instruidos y eran expertos en el canto del Señor.
8 Se sortearon los turnos para el servicio, tanto del grande como del pequeño, del maestro como del discípulo.
9 La primera suerte recayó sobre el asafita José; la segunda sobre Guedalías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
10 la tercera sobre Zacur, con sus hijos y hermanos: doce en total;
11 la cuarta sobre Isrí, con sus hijos y hermanos: doce en total;
12 la quinta sobre Netanías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
13 la sexta sobre Buquías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
14 la séptima sobre Iesarelá, con sus hijos y hermanos: doce en total;
15 la octava sobre Isaías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
16 la novena sobre Metanías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
17 la décima sobre Simei, con sus hijos y hermanos: doce total;
18 la undécima sobre Azarel, con sus hijos y hermanos: doce en total;
19 la undécima sobre Jasabías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
20 la decimotercera sobre Subael, con sus hijos y hermanos: doce en total;
21 la decimocuarta sobre Matitías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
22 la decimoquinta sobre Ieremot, con sus hijos y hermanos: doce en total;
23 la decimosexta sobre Jananías, con sus hijos y hermanos: doce en total;
24 la decimoséptima sobre Iosbecasá, con sus hijos y hermanos: doce en total;
25 la decimoctava sobre Jananí, con sus hijos y hermanos: doce en total;
26 la decimonovena sobre Malotí, con sus hijos y hermanos: doce en total;
27 la vigésima sobre Eliatá, con sus hijos y hermanos: doce en total;
28 la vigésima primera sobre Hotir, con sus hijos y hermanos: doce en total;
29 la vigésima segunda sobre Guidaltí, con sus hijos y hermanos: doce en total;
30 la vigésima tercera sobre Majaziot, con sus hijos y hermanos: doce en total;
31 la vigésima cuarta sobre Romantí Ezer, con sus hijos y hermanos: doce en total.


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El Antiguo Testamento
SEGUNDO LIBRO
 DE LOS MACABEOS C.1

SEGUNDO LIBRO DE LOS MACABEOS
Capítulo 1
1 Los hermanos judíos de Jerusalén y los del territorio de Judea saludan a los hermanos judíos de Egipto, deseándoles paz y felicidad.
2 Que Dios los colme de bienes y se acuerde de su alianza con Abraham, Isaac y Jacob, sus fieles servidores.
3 Que les dé a todos ustedes un corazón dispuesto a adorarlo y a cumplir su voluntad con magnanimidad y generosidad.
4 Que él les abra el corazón a su Ley y a sus preceptos, y les conceda la paz.
5 Que él escuche sus plegarias y se reconcilie con ustedes, y no los abandone en la adversidad.
6 Esto es lo que ahora suplicamos por ustedes.
7 Ya en el año setenta y nueve del reinado de Demetrio, nosotros, los judíos, les escribimos: «En medio de la tribulación y de la crisis que soportamos durante estos años, desde que Jasón y sus partidarios traicionaron la Tierra santa y el reino,
8 incendiaron la puerta del Templo y derramaron sangre inocente, nosotros suplicamos al Señor y fuimos escuchados. Ofrecimos un sacrificio con la mejor harina, encendimos las lámparas y presentamos los panes».
9 Ahora también les escribimos, para que celebren la fiesta de las Chozas en el mes de Quisleu.
10 En el año ciento ochenta y ocho. Los habitantes de Jerusalén y los de Judea, el Consejo de los ancianos y Judas, saludan y desean prosperidad a Aristóbulo, preceptor de rey Tolomeo, del linaje de los sacerdotes consagrados, y a los judíos que están en Egipto.
11 Salvados por Dios de grandes peligros, le damos fervientes gracias por habernos defendido contra el rey.
12 Porque fue Dios quien expulsó a los que combatían contra la Ciudad santa.
13 Su jefe, en efecto, al llegar a Persia con un ejército aparentemente invencible, fue descuartizado en el templo de Nanea, gracias a un ardid de los sacerdotes de la diosa.
14 Con el pretexto de desposarse con la diosa, Antíoco se presentó allí con sus Amigos, a fin de recibir inmensas riquezas a título de dote.
15 Los sacerdotes del templo de Nanea habían expuesto esas riquezas con motivo de la visita que Antíoco debía hacer al recinto sagrado, acompañado de unas pocas personas. Pero apenas entró Antíoco, cerraron el templo,
16 abrieron la puerta secreta del techo y aplastaron con piedras al rey y a los otros. Luego los descuartizaron, les cortaron la cabeza y las arrojaron a los que estaban afuera.
17 ¡Sea siempre bendito nuestro Dios, que entregó a la muerte a los impíos!
18 Estando a punto de celebrar –el día veinticinco de Quisleu– la purificación del Templo, nos ha parecido conveniente informarles para que también ustedes celebren la fiesta de las Chozas y la del Fuego, el fuego que apareció cuando Nehemías, después de haber reconstruido el Templo y el altar, ofreció sacrificios.
19 Porque, cuando nuestros padres fueron deportados a Persia, los sacerdotes piadosos de entonces, tomando secretamente el fuego del altar, lo ocultaron en el fondo de un pozo seco, donde quedó tan bien resguardado que el lugar fue ignorado por todos.
20 Al cabo de muchos años, cuando Dios así lo dispuso, Nehemías, enviado por el rey de Persia, mandó a los descendientes de aquellos sacerdotes que habían ocultado el fuego que fueran a buscarlo.
21 Ellos le comunicaron que no habían encontrado fuego, sino un líquido espeso, y él les mandó que lo sacaran y lo trajeran. Cuando el sacrificio estuvo dispuesto, Nehemías ordenó a los sacerdotes que rociaran con ese líquido la leña y todo lo que había sobre ella.
22 Una vez cumplida esta orden, y pasado algún tiempo, el sol, oculto antes detrás de las nubes, volvió a brillar y se encendió una hoguera tan grande que todos quedaron maravillados.
23 Mientras se consumía el sacrificio, los sacerdotes recitaban una plegaria: Jonatán entonaba, y los demás respondían junto con Nehemías.
24 La oración era la siguiente: «Señor, Señor Dios, creador de todas las cosas, temible y poderoso, justo y misericordioso, el único Rey, el único bueno,
25 el único generoso, justo, omnipotente y eterno; tú que salvas a Israel de todo mal, tú que elegiste a nuestros padres y los santificaste:
26 acepta este sacrificio por todo tu pueblo Israel, conserva a tu herencia y santifícala.
27 Reúne a aquellos de nosotros que están dispersos, concede la libertad a los que están esclavizados entre las naciones, mira con bondad a los desheredados y despreciados, para que los paganos reconozcan que tú eres nuestro Dios.
28 Castiga a los que nos oprimen y nos ultrajan con arrogancia.
29 Planta a tu pueblo en tu lugar santo, conforme a lo que dijo Moisés».
30 Los sacerdotes entonaban himnos,
31 y cuando el sacrificio quedó consumido, Nehemías mandó derramar el resto del líquido sobre unas grandes piedras.
32 Entonces se encendió una llamarada, que fue absorbida por el resplandor que brillaba en el altar.
33 Cuando se divulgó lo sucedido y se comunicó al rey de los persas que en el sitio donde los sacerdotes deportados habían escondido el fuego, había aparecido un líquido con el que los sacerdotes de Nehemías hicieron arder las víctimas del sacrificio,
34 el rey, después de cerciorarse del asunto, dio orden de cercar el lugar, declarándolo sagrado.
35 El rey sacó de allí grandes ganancias y las repartía a los que quería favorecer.
36 Nehemías y sus compañeros llamaron a ese líquido «neftar», que significa «purificación», pero la mayoría lo llamaba «nafta».


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