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DIA 148-SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO




148 - DÍAS. LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO


El Antiguo Testamento
PRIMER LIBRO DE LOS REYES C. 3



Capítulo 3
El matrimonio de Salomón con la hija del Faraón
1 Salomón se emparentó con el Faraón, rey de Egipto; tomó por esposa a la hija del Faraón y la llevó a la Ciudad de David, hasta que terminó de construir su propia casa, la Casa del Señor y el muro en torno de Jerusalén.
2 Pero como hasta esos días no se había construido la Casa para el Nombre del Señor, el pueblo ofrecía sacrificios en los lugares altos.
3 Salomón amaba al Señor y caminaba según las prescripciones de su padre David. Sin embargo, ofrecía sacrificios y quemaba incienso en los lugares altos.

El sueño y la súplica de Salomón en Gabaón
2 Cro 1.3-13
4 El rey fue a Gabaón para ofrecer sacrificios allí, porque ese era el principal lugar alto. Sobre ese altar, Salomón ofreció mil holocaustos.
5 En Gabaón, el Señor se apareció a Salomón en un sueño, durante la noche. Dios le dijo: «Pídeme lo que quieras».
6 Salomón respondió: «Tú has tratado a tu servidor, David, mi padre, con gran fidelidad, porque él caminó en tu presencia con lealtad, con justicia y rectitud de corazón; tú le has atestiguado esta gran fidelidad, dándole un hijo que hoy está sentado en su trono.
7 Y ahora, Señor, Dios mío, has hecho reinar a tu servidor en lugar de mi padre David, a mí, que soy apenas un muchacho y no sé valerme por mí mismo.
8 Tu servidor está en medio de tu pueblo, el que tú has elegido, un pueblo tan numeroso que no se puede contar ni calcular.
9 Concede entonces a tu servidor un corazón comprensivo, para juzgar a                                tu pueblo, para discernir entre el bien y el mal. De lo contrario, ¿quién sería capaz de juzgar a un pueblo tan grande como el tuyo?».
10 Al Señor le agradó que Salomón le hiciera este pedido,
11 y Dios le dijo: «Porque tú has pedido esto, y no has pedido para ti una larga vida, ni riqueza, ni la vida de tus enemigos, sino que has pedido el discernimiento necesario para juzgar con rectitud,
12 yo voy a obrar conforme a lo que dices: Te doy un corazón sabio y prudente, de manera que no ha habido nadie como tú antes de ti, ni habrá nadie como tú después de ti.
13 Y también te doy aquello que no has pedido: tanta riqueza y gloria que no habrá nadie como tú entre los reyes, durante toda tu vida.
14 Y si vas por mis caminos, observando mis preceptos y mis mandamientos, como lo hizo tu padre David, también te daré larga vida».
15 Salomón se despertó, y comprendió que había tenido un sueño. Luego regresó a Jerusalén y se presentó ante el Arca de la Alianza del Señor; ofreció holocaustos y sacrificios de comunión, e hizo un banquete para todos sus servidores.
La sabiduría de Salomón para juzgar
16 Una vez, dos prostitutas fueron a presentarse ante el rey.
17 Una de las mujeres le dijo: «¡Por favor, señor mío! Yo y esta mujer vivimos en la misma casa, y yo di a luz estando con ella en la casa.
18 Tres días después de mi parto, dio a luz también ella. Estábamos juntas; no había ningún extraño con nosotras en la casa, fuera de nosotros dos.
19 Pero una noche murió el hijo de esta mujer, porque ella se recostó encima de él.
20 Entonces se levantó en medio de la noche, tomó de mi lado a mi hijo mientras tu servidora dormía, y lo acostó sobre su pecho; a su hijo muerto, en cambio, lo acostó en mi regazo.
21 A la mañana siguiente, me levanté para amamantar a mi hijo, y vi que estaba muerto. Pero cuando lo observé con mayor atención a la luz del día, advertí que no era mi hijo, el que yo había tenido».
22 La otra mujer protestó: «¡No! ¡El que vive es mi hijo!». Y así discutían en presencia del rey.
23 El rey dijo: «Esta mujer afirma: «Mi hijo es este, el que está vivo; el que está muerto es el tuyo». Esta otra dice: «No, tu hijo es el muerto; el que está vivo es el mío».
24 Y en seguida añadió: «Tráiganme una espada». Le presentaron la espada,
25 y el rey ordenó: «Partan en dos al niño vivo, y entreguen una mitad a una y otra mitad a la otra».
26 Entonces la mujer cuyo hijo vivía se dirigió al rey, porque se le conmovieron las entrañas por su hijo, y exclamó: «¡Por favor, señor mío! ¡Denle a ella el niño vivo, no lo maten!». La otra, en cambio, decía: «¡No será ni para mí ni para ti! ¡Que lo dividan!».
27 Pero el rey tomó la palabra y dijo: «Entréguenle el niño vivo a la primera mujer, no lo maten: ¡ella es su madre!».
28 Todo Israel oyó hablar de la sentencia que había pronunciado el rey; y sintieron por él un gran respeto, porque vieron que había en él una sabiduría divina para hacer justicia.


 
 
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El Antiguo Testamento
PRIMER
LIBRO DE LOS REYES C. 4



Capítulo 4
Los principales funcionarios de Salomón
1 El rey Salomón reinó sobre todo Israel.
2 Y estos eran sus ministros: Azarías, hijo de Sadoc, sacerdote;
3 Elijoref y Ajías, hijos de Sisá, secretarios; Josafat, hijo de Ajilud, archivista;
4 Benaías, hijo de Iehoiadá, jefe del ejército; Sadoc y Abiatar, sacerdotes;
5 Azarías, hijo de Natán, jefe de los prefectos; Zabud, hijo de Natán, familiar del rey;
6 Ajisar, mayordomo de palacio; Adoniram, hijo de Abdá, encargado de las prestaciones de servicio.

Los prefectos de Salomón
7 Salomón tenía doce prefectos distribuidos por todo Israel. Ellos abastecían al rey y a su casa, un mes por año cada uno.
8 Sus nombres eran estos: el hijo de Jur, en la montaña de Efraím;
9 el hijo de Déquer, en Macás, Saalbím, Bet Semes y Elón, hasta Bet Janán;
10 el hijo de Jésed, en Arubot; él tenía a su cargo Soco y toda la región de Jéfer;
11 el hijo de Abinadab, en todas las alturas de Dor; Tafat, hija de Salomón, era su esposa;
12 Baaná, hijo de Ajilud, en Taanac y Meguido, y en todo Bet Seán, que está al lado de Sartán por debajo de Izreel, desde Bet Seán hasta Abel Mejolá, más allá de Iocmeam;
13 el hijo de Guéber, en Ramot de Galaad; él tenía a su cargo los campamentos de Iaír, hijo de Manasés, que están en Galaad, y también el distrito de Argob, que está en Basán: sesenta grandes ciudades, amuralladas y con cerrojos de bronce;
14 Ajinadab, hijo de Idó, en Majanaim;
15 Ajimaás, en Neftalí; también este se había casado con una hija de Salomón, llamada Basmat;
16 Baaná, hijo de Jusai, en Aser y en Bealot;
17 Josafat, hijo de Paruá, en Isacar;
18 Simei, hijo de Elá, en Benjamín;
19 Guéber, hijo de Urí, en la región de Galaad, el país de Sijón, rey de los amorreos, y de Og, rey de Basán. El tenía además un prefecto en el país de Judá.
La magnificencia de Salomón
20 Judá e Israel eran tan numerosos como la arena que está a la orilla del mar; todos comían, bebían y vivían felices.


 
 
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El Antiguo Testamento
ECLESIÁSTICO C. 43



Capítulo 43
1 Orgullo del cielo es la limpidez del firmamento, y la bóveda celeste es un magnífico espectáculo.
2 El sol, cuando aparece, proclama a su salida qué admirable es la obra del Altísimo.
3 Al mediodía reseca la tierra, ¿y quién puede resistir su ardor?
4 Se atiza el horno para la forja, pero tres veces más abrasa el sol las montañas; él exhala los vapores ardientes y con el brillo de sus rayos enceguece los ojos.
5 ¡Qué grande es el Señor que lo ha creado! A una orden suya, él emprende su rápida carrera.
6 También la luna, siempre en el momento preciso, marca las épocas y señala los tiempos.
7 Su curso determina las fiestas: es un astro que decrece después de su plenilunio.
8 De ella recibe su nombre el mes; ella crece admirablemente en sus ciclos, es la insignia de los ejércitos acampados en las alturas, que brilla en el firmamento del cielo.
9 La gloria de los astros es la hermosura del cielo, un adorno luminoso en las alturas del Señor:
10 por la palabra del Santo, se mantienen en orden y no defeccionan de sus puestos de guardia.
11 Mira el arco iris y bendice al que lo hizo: ¡qué magnífico esplendor!
12 El traza en el cielo una aureola de gloria; lo han tendido las manos del Altísimo.
13 A una orden suya cae la nieve, y él lanza los rayos que ejecutan sus decretos;
14 es así como se abren las reservas y las nubes vuelan como pájaros.
15 Con su gran poder, condensa las nubes, que se pulverizan en granizo.                                
16a A su vista, se conmueven las montañas,
17a el fragor de su trueno sacude la tierra;
16b por su voluntad sopla el viento sur,
17b el huracán del norte y los ciclones.
18 Como bandada de pájaros, él esparce la nieve y, al bajar, ella se posa como la langosta; el resplandor de su blancura deslumbra los ojos y el espíritu se embelesa al verla caer.
19 Como sal sobre la tierra, él derrama la escarcha y, al congelarse, ella se convierte en espinas punzantes.
20 Sopla el viento frío del norte y el hielo se congela sobre el agua, se posa sobre toda masa de agua y la reviste como de una coraza,
21 Otro viento devora las montañas, abrasa el desierto y consume la hierba como un fuego.
22 Una niebla repentina pone remedio a todo eso, y el rocío refresca después del viento abrasador.
23 Conforme a su designio, él dominó el Abismo, y allí plantó las islas.
24 Los que navegan por el mar cuentan sus peligros y sus relatos nos parecen increíbles:
25 allí hay cosas extrañas y maravillosas, animales de todas clases y monstruos marinos.
26 Gracias a él, su mensajero llega a buen puerto, y por su palabra se ordenan todas las cosas.
27 Por mucho que digamos, nunca acabaremos; en una sola palabra: él lo es todo.
28 ¿Dónde hallar la fuerza para glorificarlo? Porque él es el Grande, superior a todas sus obras,
29 Señor temible y soberanamente grande: su poder es admirable.
30 ¡Glorifiquen al Señor, exáltenlo cuanto puedan, y él siempre estará por encima! Para exaltarlo, redoblen sus fuerzas, no se cansen, porque nunca acabarán.
31 ¿Quién lo ha visto, para poder describirlo? ¿Quién la alabará conforme a lo que es?
32 Hay muchas cosas ocultas más grandes todavía, porque sólo hemos visto algunas de sus obras.
33 El Señor ha hecho todas las cosas y a los hombres buenos les dio la sabiduría.

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El Antiguo Testamento
ECLESIÁSTICO C. 44



Capítulo 44
1 Elogiemos a los hombres ilustres, a los antepasados de nuestra raza.
2 El Señor los colmó de gloria, manifestó su grandeza desde tiempos remotos.
3 Algunos ejercieron la autoridad real y se hicieron famosos por sus proezas; otros fueron consejeros por su inteligencia, transmitieron oráculos proféticos,
4 guiaron al pueblo con sus consejos, con sus inteligencia para instruirlo y con las sabias palabras de su enseñanza;
5 otros compusieron cantos melodiosos y escribieron relatos poéticos;
6 otros fueron hombres ricos, llenos de poder, que vivían en paz en sus moradas.
7 Todos ellos fueron honrados por sus contemporáneos y constituyeron el orgullo de su época.
8 Algunos de ellos dejaron un nombre y se los menciona todavía con elogios.
9 Pero hay otros que cayeron en el olvido y desaparecieron como si no hubieran existido; pasaron como si no hubieran nacido, igual que sus hijos después de ellos.
10 No sucede así con aquellos, los hombres de bien, cuyas obras de justicia no han sido olvidadas.
11 Con su descendencia se perpetúa la rica herencia que procede de ellos.
12 Su descendencia fue fiel a las alianzas y también sus nietos, gracias a ellos.
13 Su descendencia permanecerá para siempre, y su gloria no se extinguirá.
14 Sus cuerpos fueron sepultados en paz, y su nombre sobrevive a través de las generaciones.
15 Los pueblos proclaman su sabiduría, y la asamblea anuncia su alabanza.
16 Henoc agradó al Señor y fue trasladado, él es modelo de conversión para las generaciones futuras.
17 Noé fue hallado perfectamente justo, en el tiempo de la ira sirvió de renovación: gracias a él, quedó un resto en la tierra, cuando se desencadenó el diluvio.
18 Alianzas eternas fueron selladas con él, para que nunca más un diluvio destruyera a los vivientes.
19 Abraham es padre insigne de una multitud de naciones, y no hubo nadie que lo igualara en su gloria.
20 El observó la Ley del Altísimo y entró en alianza con él; puso en sus carne la señal de esta alianza y en la prueba fue hallado fiel.
21 Por eso, Dios le aseguró con un juramento que las naciones serían bendecidas en sus descendencia, que lo multiplicaría como el polvo de la tierra, que exaltaría a sus descendientes como las estrellas, y les daría en herencia el país, desde un mar hasta el otro y desde el Río hasta los confines de la tierra.
22 A Isaac, le hizo la misma promesa, a causa de su padre Abraham.
23 La bendición de todos los hombres y la alianza las hizo descansar sobre la cabeza de Jacob; lo confirmó en las bendiciones recibidas y le dio la tierra en herencia; dividió el país en partes y las distribuyó entre las doce tribus.



 
 
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