GRACIAS A TU DONACION ESTA PAGINA PODRA SEGUIR FUNCIONANDO
Comentarios de Puntadas católicas
COMPARTE ESTA ENTRADA





SIGUENOS
Síguenos en TwitterSiguenos en FacebookSiguenos en Google+Siguenos en PicasaSiguenos en YouTubeSiguenos en BloggerSiguenos en Blogger


Más en mi youtube

MANUALIDADES-SANTOS-etc
ADOPCION ESPIRITUAL

CAMPAÑA DE ORACION POR LA PAZ
La cruz de Cristo sufriente de cada víctima inocente. Cubierta con rosas de oración por el perdón , por la reconciliación y la conversión

VELA DEL CANCER
Ora por los que padecen éste mal


Blogueros con el Papa

DIA 136-SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO



136 - DÍAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento

SEGUNDO LIBRO DE SAMUEL C. 3


Capítulo 3
1 Hubo una larga guerra entre la casa de Saúl y la de David; y mientras la casa de David se iba fortaleciendo, la de Saúl se debilitaba cada vez más.

La familia de David
2 David tuvo varios hijos en Hebrón. El mayor fue Amnón, hijo de Ajinóam de Izreel;
3 el segundo, Quilab, hijo de Abigail, la mujer de Nabal de Carmel; el tercero, Absalón, hijo de Maacá, la hija de Talmai, rey de Guesur;
4 el cuarto, Adonías, hijo de Jaguit; el quinto, Sefatías, hijo de Abital;
5 y el sexto, Itream, hijo de Eglá, esposa de David. Todos estos hijos le nacieron a David en Hebrón.

La ruptura de Abner con Isbaal
6 Mientras duraba la guerra entre la casa de Saúl y la de David, Abner afianzaba su posición en la casa de Saúl.
7 Saúl había tenido una concubina llamada Rispá, hija de Aiá. E Isbaal dijo a Abner: «¿Por qué te has unido a la concubina de mi padre?».
8 Abner se enfureció por las palabras de Isbaal y replicó: «¿Acaso yo soy un perro, de esos de Judá? Hasta hoy he procedido lealmente con la casa de tu padre Saúl, con sus hermanos y amigos, y no te dejé caer en manos de David. ¡Y ahora tú me recriminas a causa de esa mujer!
9 Que Dios me castigue una y otra vez, si no me comporto con David conforme al juramento que le hizo el Señor,
10 de quitar la realeza a la casa de Saúl y establecer el trono de David sobre Israel y sobre Judá, desde Dan hasta Berseba».
11 Isbaal no fue capaz de responder a Abner ni una sola palabra, porque le tenía miedo.

Tratativas de Abner con David
12 Entonces Abner envió unos mensajeros, para que dijeran a David en nombre suyo: «¿De quién va a ser el país?». Y también: «Sella conmigo un pacto, y yo cooperaré contigo para que todo Israel se ponga de tu parte».
13 David respondió: «Está bien, haré un pacto contigo. Pero sólo te pido una cosa: no te presentarás ante mí, si no me traes a Mical, la hija de Saúl, cuando vengas a verme».
14 Además, David envió mensajeros a Isbaal, hijo de Saúl, para intimarle: «Devuélveme a Mical, mi mujer, a la que yo adquirí por cien prepucios de filisteos».
15 Entonces Isbaal mandó que se la sacaran a su marido Paltiel, hijo de Lais.
16 Su marido la acompañó y fue llorando detrás de ella hasta Bajurím. Pero Abner le dijo: «¡Vamos, vuélvete!». Y él se volvió.
17 Mientras tanto, Abner se había entrevistado con los ancianos de Israel, diciendo: «Ya hace tiempo que ustedes quieren a David como rey.
18 Actúen ahora mismo, porque el Señor le ha dicho: «Por medio de David salvaré a mi pueblo Israel del poder de los filisteos y del poder de todos sus enemigos».
19 Abner habló también a los hombres de Benjamín, y luego fue a comunicarle personalmente a David, en Hebrón, lo que habían acordado Israel y toda la casa de Benjamín.
20 Abner, acompañado de veinte hombres, se presentó a David en Hebrón, y este les ofreció un banquete.
21 Abner dijo a David: «Ahora mismo iré a reunir a todo Israel ante el rey, mi señor. Ellos harán un pacto contigo, y tú reinarás conforme a tus deseos». David despidió a Abner, y él se fue en paz.

 El asesinato de Abner
22 Poco después, los servidores de David llegaron con Joab de una incursión, trayendo un gran botín. Abner ya no estaba con David en Hebrón, porque este lo había despedido y él se había ido en paz.
23 Apenas llegó Joab con toda la tropa que lo acompañaba, fueron a decirle: «Abner, hijo de Ner, vino a ver al rey y este lo dejó partir en paz».
24 Entonces Joab se presentó al rey y le dijo: «¿Qué has hecho? Ahora que Abner ha venido a verte, ¿por qué lo has dejado irse tranquilamente?
25 Tú sabes bien quién es Abner, hijo de Ner. El ha venido a engañarte, para enterarse de tus movimientos y saber todo lo que haces».
26 Joab salió de la presencia de David y envió detrás de Abner unos mensajeros, que lo hicieron volver desde la cisterna de Sirá, sin que David supiera nada.
27 Cuando Abner estuvo de vuelta en Hebrón, Joab lo llevó aparte a un lado de la entrada, como para hablar con él en privado, y allí lo hirió mortalmente en el bajo vientre, a causa de la sangre de su hermano Asael.
28 David se enteró en seguida de lo sucedido y exclamó: «Yo y mi reino somos inocentes para siempre, delante del Señor, de la sangre de Abner, hijo de Ner.
29 ¡Que ella recaiga sobre Joab y sobre toda la casa de su padre! ¡Que nunca falten en la casa de Joab quienes padezcan de blenorrea y de lepra, ni afeminados, ni muertos por la espada, ni hambrientos!».
30 Joab y su hermano Abisai dieron muerte a Abner, porque él les había matado a su hermano Asael, en Gabaón, durante un combate.
31 Luego David dijo a Joab y a todo el pueblo que estaba con él: «Rasguen sus vestiduras, vístanse de luto y laméntense por Abner». Y el rey David iba caminando detrás del féretro,
32 cuando sepultaron a Abner en Hebrón. El rey prorrumpió en sollozos ante la tumba de Abner, y todo el pueblo se puso a llorar.
33 Entonces el rey entonó este canto fúnebre por Abner: «¿Tenía que morir Abner como muere un insensato?
34 Tus manos no estaban atadas ni tus pies sujetos con grillos. ¡Has caído como quien cae víctima de malhechores!». Y todos siguieron llorando por él.
35 Todo el pueblo trató de obligar a David a que comiera algo cuando aún era de día, pero David pronunció este juramento: «¡Que Dios me castigue una y otra vez, si llego a probar pan o cualquier otro bocado antes de la puesta del sol!».
36 Y todo el pueblo, al tener conocimiento de esto, lo aprobó, al tener conocimiento de esto, lo aprobó, como aprobaba todo lo que hacía el rey.
37 Así el pueblo y todo Israel se convencieron aquel día de que el rey no había intervenido en el asesinato de Abner, hijo de Ner.
38 Luego el rey dijo a sus servidores: «¡Sepan que hoy ha caído en Israel un jefe, un gran hombre!
39 A pesar de mi unción real, hoy yo me siento desvalido, mientras que estos, los hijos de Seruiá, son más duros que yo. ¡Que el Señor le dé su merecido al que ha hecho el mal!».


Anterior – Siguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
SEGUNDO
LIBRO DE SAMUEL C. 4




Capítulo 4
Asesinato de Isbaal y castigo de los homicidas
1 Cuando el hijo de Saúl se enteró de que Abner había muerto en Hebrón, quedó muy desalentado, y todo Israel fue presa del pánico.
2 Ahora bien, el hijo de Saúl tenía dos jefes de bandas armadas; uno se llamaba Baaná y el otro Recab, hijos de Rimón de Beerot, y eran benjaminitas, porque a Beerot también se la consideraba parte de Benjamín.
3 Los de Beerot habían huido a Guitaim, y allí han residido como forasteros hasta el día de hoy.
4 Jonatán, hijo de Saúl, tenía un hijo lisiado de ambos pies. Este era un niño de cinco años cuando llegó a Izreel la noticia de la muerte de Saúl y Jonatán. Su niñera lo tomó consigo y huyó; pero lo hizo con tanta precipitación, que el niño se cayó y quedó rengo. Su nombre era Meribaal.
5 Recab y Baaná, los hijos de Rimón de Beerot, se pusieron en camino, y a la hora de más calor llegaron a la casa de Isbaal, que estaba durmiendo la siesta.
6 Se introdujeron en el interior de la casa, como si estuvieran llevando trigo, e hirieron a Isbaal en el bajo vientre. Luego se pusieron a salvo.
7 Al entrar en la casa, mientras Isbaal estaba acostado en el lecho de su dormitorio, Recab y su hermano Baaná lo habían herido mortalmente y le habían cortado la cabeza. Después se llevaron la cabeza y marcharon toda la noche por el camino de la Arabá.
8 Así presentaron a David, en Hebrón, la cabeza de Isbaal y dijeron al rey: «Aquí está la cabeza de Isbaal, hijo de Saúl, tu enemigo, el que intentó matarte. El Señor ha permitido hoy que mi señor, el rey, se vengara de Saúl y de su descendencia».
9 Pero David respondió a Recab y a su hermano Baaná, los hijos de Rimón de Beerot: «¡Por la vida del Señor, que me libró de todo peligro!
10 Al que me anunció que había muerto Saúl, creyendo ser portador de una buena noticia, lo tomé y lo ajusticié en Siquelag, pagándole así esa buena noticia.
11 Con mucha más razón, ahora que unos hombres malvados han matado                                a un inocente en su propia casa y sobre su lecho, ¿no tendré que pedirles cuenta de su sangre y borrarlos de la tierra?».
12 Entonces David dio una orden a los jóvenes, y ellos los mataron. Luego les cortaron las manos y los pies, y los colgaron junto a la cisterna de Hebrón. En cuanto a la cabeza de Isbaal, la recogieron y la enterraron en la tumba de Abner, en Hebrón.
David, rey de Judá y de Israel


Anterior – Siguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
El Antiguo Testamento
 ECLESIÁSTICO C. 19



Capítulo 19
1 Un obrero bebedor nunca se enriquecerá, y el que se descuida en lo pequeño, caerá poco a poco.
2 Vino y mujeres extravían a los inteligentes, y el que anda con prostitutas es más temerario aún:
3 la podredumbre y los gusanos se adueñarán de él, y el hombre temerario será extirpado.
4 El que se confía demasiado pronto, es un espíritu frívolo, y el que peca, se perjudica a sí mismo.
5 El que se complace en el mal será condenado,
6 y el que detesta la locuacidad se libra del mal.
7 No repitas jamás lo que has oído, y no perderás nada.
8 No se lo digas a nadie, sea amigo o enemigo, y a no ser que incurras en pecado, no lo reveles:
9 te escucharían, pero se pondrían en guardia contra ti y, llegado el momento, te odiarían.
10 ¿Has oído algo? Que muera contigo; no tengas miedo, no te hará reventar.
11 El necio sufre cuando guarda un secreto, como la parturienta por su criatura.
12 Como una flecha clavada en el muslo es el secreto en el pecho del necio.
13 Aclara las cosas con tu amigo: a lo mejor no hizo nada, y si lo hizo, para que no lo vuelva a hacer.
14 Aclara las cosas con tu prójimo: a lo mejor no dijo nada, y si lo dijo, para que no lo repita.
15 Aclara las cosas con tu amigo: con frecuencia se calumnia, y no debes fiarte de todo lo que se dice.
16 Se puede cometer un desliz sin querer, ¿y quién no ha pecado con su lengua?
17 Aclara las cosas con tu prójimo antes de amenazarlo, y luego da lugar a la Ley del Altísimo.
18 [Comienza por temer al Señor, y él te aceptará; si tienes sabiduría, él te amará.]
19 [El conocimiento de los mandamientos del Señor es una instrucción que da vida; los que hacen lo que le agrada recogerán los frutos del árbol de la inmortalidad.]
20 Toda sabiduría es temor del Señor y toda sabiduría entraña la práctica de la Ley.
21 [El servidor que dice a su señor: «No haré lo que te agrada», incluso si después lo hace, irrita a aquel que lo alimenta.]
22 No es sabiduría saber hacer el mal y no hay prudencia en el consejo de los pecadores.
23 Hay una astucia que resulta abominable, y el que carece de sabiduría es insensato.
24 Es preferible el poco inteligente que teme al Señor, al muy inteligente que quebranta la Ley.
25 Hay una astucia sutil, pero injusta, y hay quien usa de artimañas para hacer valer su derecho.
26 Hay un malvado que va encorvado por la tristeza, pero su interior está lleno de falsedad:
27 se cubre el rostro y aparenta no oír, pero si nadie lo ve, te saca ventaja.
28 Si le falta fuerza para pecar, cuando encuentre una ocasión, te perjudicará.
29 Por la mirada se reconoce a un hombre, y por su aspecto, al hombre sabio.
30 La vestimenta del hombre, su manera de reír y todo su porte revelan lo que él es.


Anterior – Siguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
*******
El Antiguo Testamento
 ECLESIÁSTICO C. 20



Capítulo 20
1 Hay reprensiones que son inoportunas, y hay silencios que revelan al hombre prudente.
2 Más vale reprender que guardarse el enojo,
3 y el que confiesa su falta se libra de la desgracia.
4 Como un castrado que ansía desflorar a una joven, así es el que quiere hacer justicia por la fuerza.
5 Uno se calla, y es tenido por sabio, y otro se hace odioso por su locuacidad.
6 Uno se calla porque no tiene qué responder y otro, porque espera la oportunidad.
7 El sabio guarda silencio hasta el momento oportuno, pero el petulante y necio no se fija en el tiempo.
8 El que habla demasiado se vuelve abominable y el que pretende imponerse se hace odioso.
9 A veces se saca provecho de la adversidad, y oras veces, la suerte acaba en desgracia.
10 Hay regalos que no te dan provecho, y hay otros, que reditúan el doble.
11 Hay desgracias que provienen de los honores, y hay gente humilde que pudo levantar cabeza.
12 Hay quien compra mucho a bajo precio, y después lo paga siete veces más.
13 El sabio se hace amar por sus palabras, pero los cumplidos del necio caen en el vacío.
14 El regalo del insensato no te aprovechará, porque él espera que le devuelvan mucho más:
15 de poco y echa en cara mucho, abre la boca como un pregonero, presta hoy y mañana exige. ¡Qué detestable es un hombre así!
16 El necio dice: «No tengo ni un amigo; nadie agradece mis beneficios;
17 los que comen mi pan tienen la lengua olvidadiza». ¡Cuántos y cuántas veces se reirán de él!
18 Más vale resbalar en el piso que con la lengua; así es como de repente caen los malvados.
19 Un hombre grosero es como un cuento inoportuno, que siempre está en boca de los mal educados.
20 Nadie aprueba el proverbio dicho por un necio, porque nunca lo dice en el momento oportuno.
21 A algunos la indigencia los preserva del pecado y, cuando descansan, no sienten remordimientos.
22 Hay quien se pierde por timidez, y se pierde por temor a un insensato.
23 Hay quien por timidez hace promesas a un amigo y se gana un enemigo inútilmente.
24 La mentira es para el hombre una mancha infamante: siempre está en boca de los ignorantes.
25 Es preferible un ladrón a un mentiroso inveterado, aunque uno y otro heredarán la perdición.
26 El que se acostumbra a mentir cae en la deshonra y su ignominia lo acompaña constantemente.
27 El sabio se abre camino con sus palabras y el hombre prudente agrada a los poderosos.
28 El que cultiva la tierra levanta bien alto su parva, y el que agrada a los grandes se hace perdonar la injusticia.
29 Dones y regalos ciegan a los sabios y son como un bozal que acalla las críticas.
30 Sabiduría escondida y tesoro oculto: ¿de qué sirven una cosa y la otra?
31 Es preferible el hombre que disimula su necedad al que oculta su sabiduría.


Anterior – Siguiente
 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
******
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...
COMPARTE ESTA IMAGEN EN TU SITIO: ¡TODOS SOMOS NAZARENOS!

TRANSLATE



EnglishcvFrenchGermanSpainItalianDutchRussianPortugueseJapaneseKoreanArabicChinese Simplified