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DIA 134-SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO


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134 - DÍAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO


El Antiguo Testamento
PRIMER LIBRO DE SAMUEL C. 30



Capítulo 30
La incursión de los amalecitas contra Siquelag
1 Al tercer día, cuando David y sus hombres llegaron a Siquelag, los amalecitas habían incursionado por el Négueb y contra Siquelag. Habían arrasado y prendido fuego a Siquelag,
2 llevándose cautivas a las mujeres y también a todos los que había allí, del más pequeño al más grande. Pero no habían matado a nadie, sino que se los habían llevado a todos, prosiguiendo luego su camino.
3 Al llegar a la ciudad, David y sus hombres vieron que había sido incendiada, y que sus mujeres, sus hijos y sus hijas habían sido llevados cautivos.
4 Entonces prorrumpieron en sollozos, hasta que se quedaron sin fuerzas para llorar.
5 Las dos mujeres de David –Ajinóam de Izreel y Abigail, la esposa de Nabal, el de Carmel– también habían sido capturadas.

La campaña de David contra los amalecitas
6 David se vio en un grave aprieto, porque la tropa amenazaba con apedrearlo, ya que todos estaban llenos de amargura por sus hijos y sus hijas. Pero David retomó coraje gracias al Señor, su Dios,
7 y dijo al sacerdote Abiatar, hijo de Ajimélec: «Por favor, preséntame el efod». Abiatar presentó el efod a David,
8 y David interrogó al Señor, en estos términos: «¿Debo perseguir a esa banda? ¿La alcanzaré?». El Señor le respondió: «Persíguela. Seguro que la alcanzarás y librarás a los cautivos».
9 David partió con los seiscientos hombres que lo acompañaban, y llegaron al torrente Besor, donde se quedaron los rezagados.
10 Entonces continuó la persecución con cuatrocientos hombres; doscientos se habían detenido, por estar demasiado extenuados para cruzar el torrente Besor.
11 En pleno campo encontraron a un egipcio, y se lo llevaron a David. Le dieron pan para comer y agua para bebe,
12 y también le ofrecieron un trozo de torta de higos y dos racimos de pasas de uva. Con la comida él se reanimó, porque en tres días y tres noches no había comido ni bebido nada.
13 Luego David le preguntó: «¿De quién eres y de dónde vienes?». El respondió: «Soy un muchacho egipcio, esclavo de un amalecita. Mi dueño me abandonó hace tres días, porque caí enfermo.
14 Hicimos una incursión por el Négueb de los quereteos, contra el Négueb de Judá y contra el Négueb de Caleb. También incendiamos Siquelag».
15 David le preguntó: «¿Quieres llevarme adonde está esa banda?». El respondió: «Júrame por Dios que no me matarás ni me entregarás en manos de mi dueño, y yo te llevaré adonde está esa banda».
16 El muchacho lo guió, y encontraron a los amalecitas desparramados por toda la comarca, comiendo, bebiendo y festejando por el gran botín que habían recogido en el país de los filisteos y en país de Judá.
17 David los masacró desde el alba hasta la tarde del día siguiente, y no escapó ni uno solo, con excepción de cuatrocientos jóvenes que huyeron montados en camellos.
18 David salvó todo lo que habían arrebatado los amalecitas y, en especial, libró a sus dos mujeres.
19 No les faltó nadie, ni grande ni pequeño, ni hijos ni hijas, ni nada del botín y de todo lo que les habían quitado los amalecitas. David lo recuperó todo.
20 Se adueñó además de ovejas y vacas, y los que iban delante, acarreando ese ganado, decían: «¡Este es el botín de David!».

El reparto del botín
21 David llegó al lugar donde estaban los doscientos hombres que no lo habían seguido, por estar demasiado extenuados, y se habían quedado atrás, junto al torrente Besor. Estos salieron al encuentro de David y de la tropa que lo acompañaba. David se acercó con la tropa y los saludó.
22 Pero entre los que estaban con David había unos hombres mezquinos, que levantaron la voz y dijeron: «¡Por no haber venido con nosotros, no les daremos nada del botín que hemos recuperado, salvo a cada uno su mujer y sus hijos! ¡Que se los lleven y se vayan!».
23 Pero David dijo: «No se comporten así, hermanos míos, con lo que nos ha dado el Señor. El nos ha protegido y ha puesto en nuestras manos a esa banda que vino a atacarnos.
24 ¿Quién puede estar de acuerdo con lo que ustedes proponen? Porque la parte que le toca al que baja a combatir le tocará también al que cuida el equipaje: juntos participarán del botín».
25 A partir de aquel día, David hizo de esto un precepto y una costumbre para Israel, que sigue en vigencia hasta el día de hoy.

David y los ancianos de Judá
26 Al llegar a Siquelag, David envió parte del botín a los ancianos de Judá y a sus amigos, con este mensaje: «Ahí tienen un obsequio del botín arrebatado a los enemigos del Señor». Se lo envió
27 a los de Betul, a los de Ramot del Négueb y a los de Iatir;
28 a los de Aroer, a los de Sifmot y a los de Estemoa;
29 a los de Racal, a los de las ciudades de Ierajmel y a los de las ciudades de los quenitas;
30 a los de Jormá, a los de Borasán y a los de Atac;
31 a los de Hebrón y a los de todos los lugares que David y sus hombres habían recorrido.


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El Antiguo Testamento
PRIMER LIBRO DE SAMUEL C. 31




Capítulo 31
El desastre de Gelboé y la muerte de Saúl
1 Los filisteos entablaron combate con Israel. Los hombres de Israel huyeron ante ellos y cayeron heridos de muerte en el monte Gelboé.
2 Los filisteos persiguieron de cerca a Saúl, y mataron a Jonatán, Abinadab y Malquisúa, los hijos de Saúl.
3 El peso del combate recayó entonces sobre Saúl. Los arqueros lo descubrieron, y fue herido gravemente por ellos.
4 Saúl dijo a su escudero: «Saca tu espada y traspásame, no sea que esos incircuncisos vengan a traspasarme, para vergüenza mía». Pero su escudero no quiso hacerlo, porque tenía mucho miedo. Entonces Saúl tomó la espada y se dejó caer sobre ella.
5 Al ver que Saúl estaba muerto, también su escudero se echó sobre su espada y murió junto a él.
6 Así murieron juntos, aquel día, Saúl, sus tres hijos y su escudero.
7 Los hombres de Israel que estaban al otro lado del valle y los que estaban al otro lado del Jordán, al ver que los israelitas huían y que Saúl y sus hijos habían muerto, abandonaron las ciudades y se dieron a la fuga. Luego vinieron los filisteos y se establecieron allí.
8 Al día siguiente, cuando llegaron los filisteos para despojar a las víctimas, encontraron a Saúl y a sus tres hijos tendidos sobre el monte Gelboé.
9 Entonces cortaron la cabeza de Saúl y lo despojaron de sus armas. Luego enviaron mensajeros por todo el país de los filisteos, para dar la buena noticia en los templos de sus ídolos y a todo el pueblo.
10 Depositaron las armas de Saúl en el templo de Astarté y colgaron su cadáver en los muros de Betsán.
11 Cuando los habitantes de Iabés de Galaad oyeron lo que los filisteos habían hecho a Saúl,
12 todos los hombres valientes emprendieron la marcha y, después de caminar toda la noche, retiraron de los muros de Betsán el cadáver de Saúl y los cadáveres de sus hijos; luego volvieron a Iabés y allí los quemaron.
13 Después recogieron sus huesos, los sepultaron bajo el Tamarisco de Iabés, y ayunaron siete días.


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El Antiguo Testamento
 ECLESIÁSTICO C. 15



Capítulo 15
1 El que teme al Señor hace todo esto y el que se aferra a la Ley logrará la sabiduría.
2 Ella le saldrá al encuentro como una madre y lo recibirá como una joven esposa,
3 lo alimentará con el pan de la inteligencia y le hará beber el agua de la sabiduría.
4 El se apoyará en ella, y no vacilará, se unirá a ella, y no quedará confundido.
5 Ella lo exaltará por encima de sus compañeros y le abrirá la boca en medio de la asamblea.
6 El encontrará el gozo y la corona de la alegría y recibirá en herencia un nombre perdurable.
7 Nunca la poseerán los que carecen de inteligencia, ni los hombres pecadores la verán jamás.
8 Ella se mantiene alejada del orgullo, y los mentirosos no piensan en ella.
9 No cabe la alabanza en labios del pecador, porque el Señor no se la envía:
10 sin sabiduría no hay alabanza, y es el Señor el que la inspira.
11 No digas: «Fue el Señor el que me hizo claudicar», porque él no hace nunca lo que detesta.
12 No digas: «El me hizo extraviar», porque él no necesita de un hombre pecador.
13 El Señor detesta toda abominación, y nada abominable es amado por los que lo temen.
14 El hizo al hombre en el principio y lo dejó librado a su propio albedrío.
15 Si quieres, puedes observar los mandamientos y cumplir fielmente lo que le agrada.
16 El puso ante ti el fuego y el agua: hacia lo que quieras, extenderás tu mano.
17 Ante los hombres están la vida y la muerte: a cada uno se le dará lo que prefiera.
18 Porque grande es la sabiduría del Señor, él es fuerte y poderoso, y ve todas las cosas.
19 Sus ojos están fijos en aquellos que lo temen y él conoce todas las obras del hombre.
20 A nadie le ordenó ser impío ni dio a nadie autorización para pecar.


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El Antiguo Testamento
 ECLESIÁSTICO C. 16



Capítulo 16
1 No desees un gran número de hijos inútiles ni se alegres de los hijos impíos.
2 Por muchos que sean, no te alegres de ellos, si les falta el temor del Señor.
3 No esperes que vivan mucho tiempo ni te sientas seguro porque son numerosos: vale más uno solo que mil y es mejor morir sin hijos que tenerlos impíos.
4 Con uno solo inteligente se puebla una ciudad, pero la estirpe de los hombres sin ley es arrasada.
5 Mis ojos han visto muchas cosas semejantes y cosas peores aún escucharon mis oídos.
6 En la reunión de los pecadores arde el fuego y contra la nación rebelde se enciende la ira.
7 El Señor no perdonó a los antiguos gigantes que se rebelaron con toda su fuerza.
8 No dejó sin castigo a la ciudad donde vivía Lot, a los que abominaba a causa de su orgullo.
9 No se apiadó de la nación condenada al exterminio. de los que fueron expulsado a causa de sus pecados.
10 Así trató también a los seiscientos mil soldados que se amotinaron por la dureza de su corazón.
11 Aunque fuera uno solo el hombre obstinado, sería un milagro que quedara impune, porque en él está la misericordia, pero también la ira, es tan fuera para el perdón como pródigo para la ira.
12 Tan grande como su misericordia es su reprobación: él juzga a cada uno según sus obras.
13 El pecador no escapará con su presa ni será defraudada la constancia de los buenos.
14 El tiene en cuenta cada limosna y cada uno recibirá conforme a sus obras.
15 [El Señor endureció al Faraón para que no lo reconociera a fin de dar a conocer sus obras bajo el cielo.]
16 [Su misericordia se manifiesta a toda la creación; su luz y su oscuridad las repartió a los hijos de Adán.]
17 No digas: «Me ocultaré del Señor, y allá en lo alto, ¿quién se acordará de mí? Entre tanta gente pasaré inadvertido: ¿quién soy yo en la inmensa creación?».
18 Mira: el cielo y lo más alto del cielo, el Abismo y la tierra se conmueven cuando él los visita:
19 las montañas junto con los cimientos de la tierra tiemblan de espanto bajo su mirada.
20 Pero no se reflexiona en estas cosas ¿y quién presta atención a sus designio?
21 Como una tempestad que se desata sin que el hombre se dé cuenta, así la mayoría de sus obras permanecen ocultas.
22 «¿Quién anuncia las obras de justicia? ¿Quién las espera? Porque la alianza está lejos»:
23 así razona el que no tiene entendimiento; el insensato, el extraviado, sólo piensa necedades.
24 Escucha, hijo mío, e instrúyete, presta mucha atención a mis palabras.
25 Revelaré mi enseñanza con mesura y expondré la ciencia con exactitud.
26 Por decisión del Señor existen sus obras desde el principio: desde que fueron hechas, él fijó sus límites.
27 El ordenó sus obras para siempre, y su gobierno por todas las generaciones. Ellas no sufren hambre ni se fatigan y nunca interrumpen su actividad.
28 No se chocan unas contra otras y jamás desobedecen a su palabra.
29 Luego el Señor fijó sus ojos en la tierra y la colmó de sus bienes.
30 La cubrió con toda clase de vivientes y todos volverán a ella.


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