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DIA 129-SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO



129 - DÍAS LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento
PRIMER LIBRO DE SAMUEL C. 20



Capítulo 20
El encuentro de David con Jonatán
1 David huyó de Naiot, en Ramá, y se presentó ante Jonatán. «¿Qué hice yo?, le dijo. ¿Cuál es mi falta o mi pecado contra tu padre, para que me persiga a muerte?».
2 Jonatán le respondió: «¡Ni pensarlo! ¡Tú no morirás! Mira, mi padre no hace absolutamente nada sin comunicármelo. ¿Por qué entonces me habría de ocultar este asunto? ¡No hay nada de eso!».
3 Pero David insistió: «Tu padre sabe muy bien que yo te he caído en gracia, y habrá pensado: «Que Jonatán no se entere, no sea que se entristezca». Sin embargo, ¡por la vida del Señor y por tu propia vida, estoy a un paso de la muerte!».
4 Jonatán dijo a David: «Estoy dispuesto, a hacer por ti lo que tú me digas».
5 David le respondió: «Mañana es la luna nueva, y tendré que compartir la mesa con tu padre. Tú me dejarás partir, y yo me ocultaré al descampado hasta pasado mañana por la tarde.
6 Si tu padre nota mi ausencia, tú le dirás: «David me insistió para que lo dejara ir de una corrida hasta Belén, su ciudad, porque allí se celebra el sacrificio anual de toda la familia».
7 Si él dice: «Está bien», tu servidor podrá sentirse tranquilo. Pero si se pone furioso, sabrás que él ha decidido mi ruina.
8 Sé leal con tu servidor, ya que le has hecho contraer contigo un pacto en nombre del Señor. Si en algo he faltado, mátame tú mismo. ¿Para qué me harás comparecer ante tu padre?».
9 «¡Ni lo pienses!, le dijo Jonatán. Si supiera realmente que mi padre está decidido a infligirte algún mal, seguro que te lo comunicaría».
10 David le preguntó: «¿Quién me avisará si tu padre te responde duramente?».
11 Jonatán dijo a David: «Vamos al campo». Y los dos salieron al campo.

El pacto de David con Jonatán
12 Jonatán dijo a David: «¡El Señor, el Dios de Israel, es testigo! Mañana o pasado mañana, a esta misma hora, trataré de averiguar las intenciones de mi padre. Si todo marcha bien para ti y no te mando a nadie que te avise,
13 ¡que el Señor me castigue una y otra vez! Y en caso de que mi padre quiera hacerte algún mal, te avisaré también y te dejaré partir. Así podrás irte en paz, y que el Señor esté contigo como lo estuvo con mi padre.
14 Si entonces vivo todavía, tú me demostrarás la fidelidad que el Señor exige. Y si estoy muerto,
15 seguirás siendo leal con mi casa para siempre, aun cuando el Señor haya extirpado de la superficie del suelo a cada uno de los enemigos de David».
16 Y Jonatán concluyó un pacto con la casa de David, en estos términos: «Que el Señor pida cuenta de esto a los enemigos de David».
17 Jonatán hizo prestar otra vez juramento a David, a causa del amor que le tenía, porque lo quería como a sí mismo.

La intervención de Jonatán en favor de David
18 Jonatán dijo a David: «Mañana es la luna nueva. Se advertirá tu ausencia, porque notarán que tu puesto está vacío,
19 y lo mismo sucederá pasado mañana. Por eso, desciende bien abajo, al lugar donde estuviste escondido la otra vez, y quédate junto a aquel montón de piedras.
20 Yo, por mi parte, lanzaré tres flechas en esa dirección,como quien tira al blanco.
21 Luego mandaré al servidor a buscar la flecha. Si yo le digo: «La tienes más acá, recógela», entonces ven; puedes estar tranquilo y no hay ningún inconveniente, ¡por la vida del Señor!
22 Pero si yo digo al muchacho: «La tienes más allá», entonces vete, porque el Señor quiere que te vayas.
23 En cuanto a la palabra que nos hemos dado mutuamente, el Señor está entre tú y yo para siempre».
24 David se escondió en el descampado. Al llegar la luna nueva, el rey se sentó a la mesa para comer.
25 Como lo hacía habitualmente, ocupó su asiento contra la pared, Jonatán se puso enfrente y Abner se sentó al lado de Saúl; pero el puesto de David quedó vacío.
26 Ese día Saúl no dijo nada, porque pensó: «Debe ser una casualidad; seguramente no se ha purificado y se encuentra en estado de impureza».
27 Pero al día siguiente de la luna nueva, el segundo día, el puesto de David aún estaba vacío. Saúl dijo a su hijo Jonatán: «¿Por qué el hijo de Jesé no ha venido al banquete ni ayer ni hoy?».
28 Jonatán respondió a Saúl: «David me insistió para que lo dejara ir hasta Belén.
29 «Por favor, me dijo, déjame partir, porque se celebra el sacrificio familiar en la ciudad y mi propio hermano me ha ordenado que vaya. Ahora, si quieres hacerme un favor, iré de una escapada a ver a mis hermanos». Por eso él no ha venido a la mesa del rey».
30 Saúl se enfureció contra Jonatán y le dijo: «¡Hijo de una mala mujer! ¿Acaso yo no sé que tú estás de parte del hijo de Jesé, para vergüenza tuya y deshonra de tu madre?
31 Porque mientras el hijo de Jesé viva sobre la tierra, no habrá seguridad ni para ti ni para tu reino. Manda ahora mismo que me lo traigan, porque merece la muerte».
32 Pero Jonatán replicó a su padre Saúl: «¿Por qué va a morir? ¿Qué ha hecho.
33 Saúl empuñó la lanza para atacarlo, y entonces Jonatán comprendió que su padre ya tenía resuelto matar a David.
34 Jonatán se levantó de la mesa muy enojado, y no comió nada el segundo día de la luna nueva, porque estaba afligido a causa de David, a quien su padre había injuriado.
35 A la mañana siguiente, Jonatán salió al campo en compañía de un joven servidor, según lo convenido con David,
36 y dijo a su servidor: «Corre a buscar las flechas que voy a tirar». El servidor fue corriendo, y Jonatán lanzó la flecha más allá de él.
37 Cuando el niño llegó al lugar donde estaba la flecha que había tirado Jonatán, este gritó detrás de él: «Ahí la tienes, más allá».
38 Luego gritó otra vez detrás de él: «¡Rápido, apúrate, no te quedes parado!». El servidor recogió la flecha y volvió adonde estaba su señor,
39 sin darse cuenta de nada; sólo Jonatán y David estaban al tanto de la cosa.
40 Luego Jonatán entregó sus armas al niño y le dijo: «Ve y lleva esto a la ciudad».
La despedida de David y Jonatán
41 Cuando el servidor partió, David subió del lado del sur y se postró tres veces con el rostro en tierra. Después, uno y otro se abrazaron llorando, hasta que la pena de David creció más todavía.
42 Entonces Jonatán dijo a David: «Vete en paz, ya que los dos nos hemos hecho un juramento en nombre del Señor, diciendo: «Que el Señor esté entre tú y yo, entre mi descendencia y la tuya para siempre».


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El Antiguo Testamento
PRIMER
LIBRO DE SAMUEL C. 21




Capítulo 21
1 En seguida David partió, y Jonatán volvió a la ciudad.
David en el santuario de Nob
2 David llegó a Nob, donde estaba el sacerdote Ajimélec. Este salió a su encuentro muy asustado y le dijo: «¿Por qué estás tú solo, sin nadie que te acompañe?».
3 David respondió al sacerdote Ajimélec: «El rey me dio un encargo y me dijo: «Que nadie sepa nada de la misión que te encomiendo ni de la orden que te di». En cuanto a los demás muchachos, les he dado cita en tal lugar.
4 Si tienes a mano cinco panes, o lo que sea, dámelos ahora mismo».
5 El sacerdote respondió a David: «No tengo a mano pan común; sólo hay pan consagrado, con tal que los muchachos se hayan abstenido de tener relaciones con mujeres».
6 «¡Seguro que sí!, respondió David al sacerdote; las mujeres nos han estado vedadas, como siempre que yo salgo de campaña. Si los muchachos mantienen puros sus cuerpos aún en una expedición profana, ¡con mayor razón tendrán hoy sus cuerpos en estado de pureza!».
7 Entonces el sacerdote le dio pan consagrado, porque allí no había otro pan que el de la ofrenda, el que se retira de la presencia del Señor cuando se lo reemplaza por pan fresco.
8 Aquel día, estaba obligado a quedarse allí, delante del Señor, uno de los servidores de Saúl, llamado Doeg, el edomita, que era el jefe de los pastores de Saúl.
9 David dijo a Ajimélec: «¿No tienes a mano una lanza o una espada? Porque yo no he traído ni mi espada ni mis armas, debido a la urgencia de la misión encomendada por el rey».
10 El sacerdote respondió: «La espada de Goliat, el filisteo que tú derrotaste en el valle del Terebinto, está allí, envuelta en un paño, detrás del efod. Tómala, si quieres, porque aquí no hay otra». «No hay otra espada igual a esa, respondió David: ¡dámela!».

David entre los filisteos de Gat
11 Ese mismo día, David partió y huyó lejos de Saúl, y llegó adonde estaba Aquís, rey de Gat.
12 Los servidores de Aquís dijeron al rey: «¿Este no es David, el rey del país? ¿No es este aquel por quien cantaban y danzaban, diciendo: Saúl ha matado a miles y David a decenas de miles?».
13 David se tomó muy a pecho esas palabras y tuvo miedo de Aquís, rey de Gat.
14 Entonces se hizo pasar por loco públicamente y se puso a divagar delante de ellos: arañaba las puertas y dejaba correr la saliva por su barba.
15 Aquís dijo a sus servidores: «¿Pero no ven que se ha vuelto loco? ¿A qué me lo han traído?
16 ¿Acaso me faltan locos para que encima me traigan a esto a hacer aquí sus locuras? ¿Cómo va a entrar en mi casa un hombre así?».


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El Antiguo Testamento
 ECLESIÁSTICO C. 5




Capítulo 5
1 No te fíes de tus riquezas ni digas: «Con esto me basta».
2 No dejes que tu deseo y tu fuerza te lleven a obrar según tus caprichos.
3 No digas: «¿Quién podrá dominarme?», porque el Señor da a cada uno su merecido.
4 No digas: «Pequé, ¿y qué me sucedió?, porque el Señor es paciente.
5 No estés tan seguro del perdón, mientras cometes un pecado tras otro.
6 No digas: «Su compasión es grande; él perdonará la multitud de mis pecados», porque en él está la misericordia, pero también la ira, y su indignación recae sobre los pecadores.
7 No tardes en volver al Señor, dejando pasar un día tras otro, porque la ira del Señor irrumpirá súbitamente y perecerás en el momento del castigo.
8 No te fíes de las riquezas adquiridas injustamente: de nada te servirán en el día de la desgracia.
9 No te dejes llevar por todos los vientos ni vayas por cualquier camino: así obra el pecador que habla con doblez.
10 Sé firme en tus convicciones y que tu palabra sea una sola.
11 Está siempre dispuesto a escuchar y sé lento para responder.
12 Si sabes, responde a tu prójimo; de lo contrario, quédate callado.
13 Las palabras traen gloria o deshonor, y la lengua del hombre puede provocar su caída.
14 Que no tengan que llamarte chismoso, y no seas insidioso al hablar, porque la vergüenza pesa sobre el ladrón y una severa condena sobre el que habla con doblez.
15 No faltes ni en lo grande ni en lo pequeño, y de amigo, no te vuelvas enemigo,


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El Antiguo Testamento
 ECLESIÁSTICO C. 6




Capítulo 6
1 porque la mala fama heredará vergüenza y oprobio: esta es la suerte del pecador que habla con doblez
2 No te dejes arrastrar por el capricho de tu pasión, para no ser despedazado como un toro:
3 devorarías tus ramas, perderías tus frutos y de convertirías en un tronco seco.
4 Una pasión violenta pierde al que la tiene y hace que sus enemigos se rían de él.
5 Las palabras dulces multiplican los amigos y un lenguaje amable favorece las buenas relaciones.
6 Que sean muchos los que te saludan, pero el que te aconseja, sea uno entre mil.
7 Si ganas un amigo, gánalo en la prueba, y no le des confianza demasiado pronto.
8 Porque hay amigos ocasionales, que dejan de serlo en el día de aflicción.
9 Hay amigos que se vuelven enemigos, y para avergonzarte, revelan el motivo de la disputa.
10 Hay amigos que comparten tu mesa y dejan de serlo en el día de la aflicción.
11 Mientras te vaya bien, serán como tú mismo y hablarán abiertamente con tus servidores;
12 pero si te va mal, se pondrán contra ti y se esconderán de tu vista.
13 Sepárate de tus enemigos y sé precavido con tus amigos.
14 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
15 Un amigo fiel no tiene precio, no hay manera de estimar su valor.
16 Un amigo fiel es un bálsamo de vida, que encuentran los que temen al Señor.
17 El que teme al Señor encamina bien su amistad, porque como es él, así también será su amigo.
18 Hijo mío, desde tu juventud, busca la instrucción, y hasta en tu vejez, encontrarás la sabiduría.
19 Acércate a ella como el que ara y el que siembra, y espera pacientemente sus buenos frutos: al cultivarla, te fatigarás un poco, pero muy pronto comerás de sus productos.
20 ¡Qué dura les parece a los ignorantes! El insensato no se mantiene fiel a ella:
21 ella lo oprime como una piedra pesada y no tarda en sacársela de encima.
22 Porque la sabiduría hace honor a su nombre y no se manifiesta a muchos.
23 Escucha, hijo mío, acepta mi doctrina y no rechaces mi consejo.
24 Mete tus pies en sus cepos y tu cuello en su collar.
25 Doblega tus espaldas y carga con ella, y no te irrites por sus cadenas.
26 Acércate a ella con toda tu alma y permanece en sus camino con todas tus fuerzas.
27 Sigue sus huellas y búscala: la sabiduría se te dará a conocer, y una vez que la poseas, no la dejes,
28 porque al fin encontrarás en ella el descanso y ella se convertirá en tu alegría.
29 Sus cepos serán un refugio poderoso y sus collares, un manto de gloria.
30 Su yugo será un adorno de oro y sus cadenas, un tejido de jacinto.
31 Te revestirás de ella como de un manto de gloria y te la ceñirás como una corona de júbilo.
32 Si quieres, hijo mío, serás instruido, y si pones empeño, sabrás desenvolverte.
33 Si te gusta escuchar, aprenderás, y si prestas atención, llegarás a ser sabio.
34 Frecuenta las reuniones de los ancianos y si hay algún sabio, adhiérete a él.
35 Procura escuchar todo lo que se refiera a Dios y que no se te escapen las máximas profundas.
36 Si ves a un hombre inteligente, ve en seguida hacia él y que tus pies gasten el umbral de su puerta.
37 Examina detenidamente los preceptos del Señor y medita sin cesar sus mandamientos: él mismo afirmará tu corazón y te dará la sabiduría que deseas.


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