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DIA 122-SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO

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122 - DÍAS. LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento
PRIMER LIBRO DE SAMUEL C. 6

Capítulo 6
La devolución del Arca
1 El arca del Señor permaneció siete meses en territorio filisteo.
2 Luego los filisteos convocaron a los sacerdotes y adivinos, y les preguntaron: «¿Qué haremos con el Arca del Señor? Indíquennos cómo podemos enviarla al lugar donde estaba:.
3 Ellos respondieron: «Si devuelven el Arca del Dios de Israel, no la envíen sin nada, sino que deberán ofrecerle una reparación. Si así logran curarse, sabrán por qué su mano no se apartaba de ustedes».
4 «¿Qué reparación debemos ofrecerle?», preguntaron los filisteos. Ellos respondieron: «Cinco tumores de oro y cinco ratones de oro, uno por cada uno de los príncipes filisteos. Porque la misma plaga la han padecido ustedes y ellos.
5 Hagan unas imágenes de los tumores y de los ratones que devastan el país, y den gloria al Dios de Israel. Tal vez así su mano no pese tanto sobre ustedes, sobre sus dioses y sobre su país.
6 ¿Por qué se van a obstinar como lo hicieron Egipto y el Faraón? ¿No tuvieron acaso que dejarlos partir cuando el Señor se ensañó con ellos?
7 Hagan ahora mismo un carro nuevo y tomen dos vacas que estén criando y que no hayan llevado el yugo. Aten las vacas al carro, dejando a sus crías encerradas en el establo.
8 Luego tomarán el Arca del Señor y la pondrán sobre el carro. Al lado de ella, en un cofre, colocarán los objetos de oro que le ofrecen en reparación. Después, la dejarán partir.
9 Fíjense bien: si ella sube en dirección a su territorio, hacia Bet Semes, quiere decir que el Señor nos ha infligido esta gran calamidad; en caso contrario, sabremos que no fue su mano la que nos golpeó, sino que esto nos ha sucedido por casualidad.
10 Así lo hicieron: tomaron dos vacas que estaban criando y las ataron al carro, pero encerraron a sus crías en el establo.
11 Luego pusieron sobre el carro el Arca del Señor y el cofre con los ratones de oro y las imágenes de los tumores.
12 Las vacas se fueron derecho por el camino de Bet Semes; iban muriendo, siempre por el mismo sendero, sin desviarse ni a la derecha ni a la izquierda. Y los príncipes de los filisteos las siguieron hasta la frontera de Bet Semes.

El Arca en Bet Semes
13 La gente de Bet Semes estaba cosechando el trigo en el valle. Al levantar los ojos, divisaron el Arca y se alegraron de verla.
14 El carro llegó al campo de Josué de Bet Semes y se detuvo. Allí había una gran piedra. Entonces hicieron astillas la madera del carro y ofrecieron las vacas en holocausto al Señor.
15 Mientras tanto, los levitas habían bajado el Arca del Señor y el cofre que estaba con ella, donde se encontraban los objetos de oro, y los depositaron sobre la piedra grande. La gente de Bet Semes ofreció aquel día holocaustos y sacrificios al Señor.
16 Al ver esto, los príncipes de los filisteos regresaron a Ecrón aquel mismo día.
17 Los tumores de oro que los filisteos presentaron como reparación al Señor fueron uno por Asdod, uno por Gaza, uno por Ascalón, uno por Gat y uno por Ecrón.
18 Y el número de los ratones de oro correspondía al de todas las ciudades de los filisteos, gobernadas por los cinco príncipes, desde las ciudades fortificadas hasta los poblados desguarnecidos. Testigo de esto es la piedra grande sobre la que depositaron el Arca del Señor, y que hasta el día de hoy está en el campo de Josué de Bet Semes.

El Arca en Quiriat Iearím
19 El Señor castigó a la gente de Bet Semes, porque habían mirado el Arca del Señor. Como él hirió a setenta hombres, el pueblo estuvo de duelo porque el Señor les había infligido un castigo tan grande.
20 Los hombres de Bet Semes dijeron: «¿Quién podrá resistir en la presencia del Señor, este Dios tan santo? ¿A quién enviársela, para que esté lejos de nosotros?».
21 En seguida mandaron unos mensajeros a los habitantes de Quiriat Iearím, para decirles: «Los filisteos han devuelto el Arca del Señor. Bajen y súbanla con ustedes».


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El Antiguo Testamento
PRIMER
LIBRO DE SAMUEL C. 7


Capítulo 7
1 Entonces llegaron los de Quiriat Iearím y se llevaron el Arca del Señor. La introdujeron en la casa de Abinadab, sobre la colina, y consagraron a su hijo Eliezer para que la cuidara.

La intercesión de Samuel y la victoria sobre los filisteos
2 Desde el día en que el Arca fue instalada en Quiriat Iearím pasó mucho tiempo –veinte años– y todo Israel suspiraba por el Señor.
3 Samuel dijo entonces a toda la casa de Israel: «Si ustedes se vuelven al Señor de todo corazón, dejen de lado a los dioses extraños y a las Astartés que hay en medio de ustedes; dirijan sus corazones hacia el Señor y sírvanlo sólo a él. Así el Señor los librará del poder de los filisteos».
4 Los israelitas retiraron a los Baales y las Astartés, y sirvieron sólo al Señor.
5 Luego dijo Samuel: «Reúnan a todo Israel en Mispá, y yo rogaré al Señor por ustedes».
6 Ellos se reunieron en Mispá, sacaron agua y la derramaron delante del Señor; allí ayunaron aquel día, y dijeron: «¡Hemos pecado contra el Señor!». Y Samuel juzgó a los israelitas en Mispá.
7 Los filisteos oyeron que los israelitas se habían reunido en Mispá, y sus príncipes subieron contra Israel. Al enterarse, los israelitas tuvieron miedo de los filisteos
8 y dijeron a Samuel: «No ceses de clamar por nosotros al Señor, nuestro Dios, para que nos salve del poder de los filisteos».
9 Entonces Samuel tomó un corderito y lo ofreció entero en holocausto al Señor. Luego clamó al Señor en favor de Israel, y el Señor lo escuchó.
10 Mientras Samuel ofrecía el holocausto, los filisteos se acercaron a combatir contra Israel. Peor aquel día, el Señor lanzó sus truenos con gran fragor sobre los filisteos. Así sembró la confusión entre ellos, y fueron desbaratados pos Israel.
11 Los hombres de Israel salieron de Mispá. persiguieron a los filisteos y los derrotaron hasta más abajo de Betcar.
12 Samuel tomó una piedra, la colocó entre Mispá y El Diente, y la llamó Eben Ezer –que significa «Piedra del socorro»– porque dijo: «Hasta aquí nos ha socorrido el Señor».
13 Así fueron abatidos los filisteos, y ya no volvieron a incursionar en territorio de Israel. Mientras vivió Samuel, la mano del Señor se hizo sentir sobre los filisteos.
14 Las ciudades que los filisteos habían tomado a Israel fueron reconquistadas, desde Ecrón hasta Gat, e Israel libró su territorio del poder de los filisteos. También hubo paz entre Israel y los amorreos.

Samuel, Juez de Israel
15 Samuel juzgó a Israel todos los días de su vida.
16 Cada año hacía un recorrido por Betel, Guilgal y Mispá, y juzgaba a Israel en todos estos sitios.
17 Luego volvía a Ramá, donde estaba su casa. Allí juzgaba a Israel, y también allí erigió un altar al Señor.
Los comienzos de la monarquía:
el reinado de Saúl


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El Antiguo Testamento
 PRIMER
 LIBRO DE SAMUEL C. 8
 
 


Capítulo 8
El pueblo pide un rey
1 Cuando Samuel envejeció, puso a sus hijos como jueces de Israel.
2 Su hijo mayor se llamaba Joel, y el segundo, Abías: ambos eran jueces en Berseba.
3 Pero ellos no siguieron sus pasos, sino que se dejaron llevar por el afán de lucro, aceptaron regalos y pervirtieron el derecho.
4 Entonces se reunieron todos los ancianos de Israel y acudieron a Samuel en Ramá.
5 «Tú ya eres viejo, le dijeron, y tus hijos no siguen tus pasos. Ahora danos un rey para que nos gobierne, como lo tienen todas las naciones».
6 A Samuel le disgustó que le dijeran: «Danos un rey para que nos gobierne», y oró al Señor.
7 El Señor dijo a Samuel: «Escucha al pueblo en todo lo que ellos digan, porque no es a ti a quien rechazan: me rechazan a mí, para que no reine más sobre ellos.
8 Como se comportaron conmigo desde el día en que los hice subir de Egipto hasta el día de hoy, abandonándome a mí para servir a otros dioses, así se comportan también contigo.
9 Por eso, escucha su reclamo. Pero les harás una solemne advertencia y les explicarás cuál es el derecho del rey que reinará sobre ellos».

El derecho del rey
10 Samuel comunicó todas las palabras del Señor al pueblo que le pedía un rey,
11 diciendo: «Este será el derecho del rey que reinará sobre ustedes, los destinará a sus carros de guerra y a su caballería, y ellos correrán delante de su carro.
12 Los empleará como jefes de mil y de cincuenta hombres, y les hará cultivar sus campos, recoger sus cosechas, y fabricar sus armas de guerra y los arneses de sus carros.
13 Tomará a las hijas de ustedes como perfumistas, cocineras y panaderas.
14 Les quitará a ustedes los mejores campos, viñedos y olivares, para dárselos a sus servidores.
15 Exigirá el diezmo de los sembrados y las viñas, para entregarlo a sus eunucos y a sus servidores.
16 Les quitará sus mejores esclavos, sus bueyes y sus asnos, para emplearlos en sus propios trabajos.
17 Exigirá el diezmo de los rebaños, y ustedes mismos serán sus esclavos.
18 Entonces, ustedes clamarán a causa del rey que se han elegido, pero aquel día el Señor no les responderá».
19 El pueblo se negó a escuchar la voz de Samuel, e insistió: «¡No! Habrá un rey sobre nosotros,
20 y así seremos como todas las naciones. Nuestro rey nos juzgará, saldrá al frente de nosotros y combatirá en nuestros combates».
21 Samuel escuchó todas las palabras del pueblo y las repitió en presencia del Señor.
22 El Señor dijo a Samuel: «Escúchalos y dales un rey». Entonces Samuel dijo a los hombres de Israel: «Vuelvan cada uno a su ciudad».


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El Antiguo Testamento
 
 SABIDURÍA C. 11
 
 

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Capítulo 11
1 Ella hizo prosperar sus empresas gracias a un santo profeta.
2 Ellos atravesaron un desierto inhabitable y levantaron sus carpas en lugares intransitados;
3 enfrentaron a sus enemigos y rechazaron a sus adversarios.
4 Cuando estaban sedientos, te invocaron, y una roca escarpada les dio agua, una dura piedra les calmó la sed.
5 Así, lo mismo que sirvió de castigo a sus enemigos fue para ellos un beneficio en sus dificultades.
6 En lugar de la vertiente perenne de un río, enturbiado por una mezcla de sangre y barro,
7 como castigo por un decreto infanticida, les diste, contra toda esperanza, un agua abundante,
8 mostrándoles por la sed que soportaron entonces cómo habías castigado a sus adversarios.
9 Por la prueba a que fueron sometidos, aunque eran corregidos con misericordia, comprendieron los tormentos que soportaban los impíos, al ser juzgados con ira.
10 Porque a ellos los probaste como un padre que reprende, pero a los otros los sentenciaste como un rey implacable que condena.
11 Y tanto lejos como cerca de los tuyos, estaban igualmente atribulados, 
12 ya que una doble tristeza se apoderó de ellos y gimieron al recordar el pasado:
13 cuando comprendieron que lo que a ellos los castigaba había sido un beneficio para los otros, sintieron la mano del Señor.
14 Al que antes habían hecho exponer al peligro, y luego rechazaron con desprecio, lo admiraron al final de los acontecimientos, admiraron al que antes habían abandonado en las aguas después de sufrir una sed muy diferente a la de los justos.
15 A causa de sus insensatos e injustos pensamientos, que los extraviaban hasta hacerles rendir culto a reptiles irracionales y a insectos despreciables, tú les enviaste como castigo una multitud de animales irracionales,
16 para que comprendieran que uno es castigado con lo mismo que le sirve para pecar.
17 Ya que tu mano omnipotente, aquella que creó el mundo de una materia informe bien podía enviar contra ellos una multitud de osos o de leones feroces,
18 o fieras desconocidas creadas expresamente, llenas de furor, que exhalaran un aliento de fuego, despidieran un humo nauseabundo, o lanzaran de sus ojos terribles rayos:
19 animales capaces, no sólo de destruirlos de un zarpazo, sino de hacerlos perecer con su aspecto terrorífico.
20 Aún sin esto, ellos podían ser derribados de un soplo, perseguidos por la Justicia, barridos por el soplo de tu poder. Pero tú lo has dispuesto todo con medida, número y peso.
21 Tu inmenso poder está siempre a tu disposición, ¿y quién puede resistir a la fuerza de tu brazo?
22 El mundo entero es delante de ti como un grano de polvo que apenas inclina la balanza, como una gota de rocío matinal que cae sobre la tierra.
23 Tú te compadeces de todos, porque todo lo puedes, y apartas los ojos de los pecados de los hombres para que ellos se conviertan.
24 Tú amas todo lo que existe y no aborreces nada de lo que has hecho, porque si hubieras odiado algo, no lo habrías creado.
25 ¿Cómo podría subsistir una cosa si tú no quisieras? ¿Cómo se conservaría si no la hubieras llamado?
26 Pero tú eres indulgente con todos, ya que todo es tuyo, Señor que amas la vida,


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El Antiguo Testamento
  SABIDURÍA C. 12
 
 


Capítulo 12
1 porque tu espíritu incorruptible está en todas las cosas.
2 Por eso reprendes poco a poco a los que caen, y los amonestas recordándoles sus pecados, para que se aparten del mal y crean en ti, Señor.
3 A los antiguos habitantes de tu Tierra santa
4 los aborreciste por sus prácticas detestables, actos de hechicería y ritos impíos.
5 A esos crueles asesinos de niños, a esos devoradores de entrañas en banquetes de carne humana y de sangre, a esos iniciados en ritos sangrientos,
6 a esos padres asesinos de seres indefensos, decidiste hacerlos perecer por las manos de nuestros padres,
7 para que esta tierra, la más querida por ti entre todas, recibiera una digna colonia de hijos de Dios.
8 Pero aun a ellos, por ser hombres, los trataste con indulgencia, y enviaste avispas como precursores de tu ejército, para que los exterminaran gradualmente.
9 Ciertamente, tú hubieras podido, en una batalla campal, entregar a los impíos en manos de los justos, o bien aniquilarlos de un solo golpe por medio de animales feroces o por una sentencia inexorable.
10 En cambio, ejecutando poco a poco tu sentencia, les dabas oportunidad de arrepentirse, aunque no ignorabas que su origen era perverso y su malicia innata y que jamás cambiarían su manera de pensar,
11 porque una maldición pesaba sobre esa raza desde el principio. Y no fue por temor de nadie que les ofrecías dejar impunes sus pecados.
12 ¿Quién podrá decirte: «¿Qué has hecho?». ¿Quién se opondrá a tu sentencia? ¿Quién te hará algún cargo por destruir a las naciones que tú creaste? ¿Quién se levantará contra ti como vengador de los injustos?
13 Porque, fuera de ti, no hay otro Dios que cuide de todos, a quien tengas que probar que tus juicios no son injustos;
14 ni tampoco hay rey ni soberano que pueda enfrentarse contigo para defender a los que tú has castigado.
15 Como eres justo, riges el universo con justicia, y consideras incompatible con tu poder condenar a quien no merece ser castigado.
16 Porque tu fuerza es el principio de tu justicia, y tu dominio sobre todas las cosas te hace indulgente con todos.
17 Tú muestras tu fuerza cuando alguien no cree en la plenitud de tu poder, y confundes la temeridad de aquellos que la conocen.
18 Pero, como eres dueño absoluto de tu fuerza, juzgas con serenidad y nos gobiernas con gran indulgencia, porque con sólo quererlo puedes ejercer tu poder.
19 Al obrar así, tú enseñaste a tu pueblo que el justo debe ser amigo de los hombres y colmaste a tus hijos de una feliz esperanza, porque, después del pecado, das lugar al arrepentimiento.
20 Si a los enemigos de tus hijos, que eran reos de muerte, los castigaste con tanta consideración y miramiento, dándoles el tiempo y el lugar para apartarse de su maldad,
21 ¡con cuántas más precauciones habrás juzgado a tus hijos, tú que con juramentos y alianzas, hiciste a sus padres tan magníficas promesas!
22 Así, cuando castigas a nuestros enemigos con moderación, nos instruyes a fin de que, al juzgar a los otros, recordemos tu bondad y, al ser juzgados, contemos con tu misericordia.;
23 Por eso, a los que en su locura habían llevado una vida injusta, los atormentaste con sus propias abominaciones,
24 porque se habían extraviado demasiado lejos, por los caminos del error, tomando por dioses a los animales más viles y despreciables y dejándose engañar como niños sin juicio.
25 Entonces, como a niños que no razonan, les enviaste un castigo irrisorio.
26 Pero aquellos que no se enmendaron con esa corrección irrisoria soportarán un juicio digno de Dios.
27 Exasperados por los animales que los hacían sufrir y viéndose castigados por aquellos a quienes tenían por dioses, reconocieron como Dios verdadero al que antes se negaban a conocer. Por eso se abatió sobre ellos todo el rigor de la condena. Es así, que cayó sobre ellos el peor de los castigos.


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