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DIA 72-SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO


 
72 - DÍAS. LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO

El Antiguo Testamento
 NÚMEROS C. 25

Capítulo 25
Idolatría de Israel en Peor
1 Mientras Israel estaba en Sitím, el pueblo comenzó a prostituirse con las mujeres moabitas,
2 que lo invitaron a participar de los sacrificios en honor de su dios. El pueblo comió de ellos y adoró a ese dios.
3 Así Israel se sometió al Baal de Peor, y por eso el Señor se indignó contra él.
4 El Señor dijo a Moisés: «Toma a todos los jefes del pueblo y cuélgalos públicamente delante del Señor, para que se aplaque la indignación del Señor contra Israel».
5 Entonces Moisés dijo a los jueces de Israel: «Cada uno de ustedes matará a aquellos de sus hombres que se sometieron al Baal de Peor».
6 Precisamente entonces, llegó un israelita trayendo una mujer madianita adonde estaban sus hermanos, a la vista de Moisés y de todos los israelitas, que lloraban a la entrada de la Carpa del Encuentro.
7 Al ver esto, Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, se apartó de la comunidad y, tomando una lanza,
8 siguió al israelita hasta la alcoba y allí los traspasó a los dos, al israelita y a la mujer, en pleno vientre. Entonces cesó la plaga que asolaba a los israelitas.
9 Los que habían muerto a causa de la plaga fueron veinticuatro mil.
10 Y el Señor dijo a Moisés:
11 «Pinjás, hijo de Eleazar, hijo del sacerdote Aarón, ha apartado mi ira de los israelitas, porque ha demostrado en medio de ellos un celo igual al mío. Por eso yo no acabé con los israelitas, dejándome llevar por mi celos.
12 Y ahora declaro: Yo le concedo mi alianza de paz.
13 En favor de él y de su descendencia habrá una alianza que le asegurará al sacerdocio para siempre, porque se mostró celoso por su Dios, e hizo expiación por los israelitas».
14 El israelita que fue muerto junto con la mujer madianita se llamaba Zimrí, hijo de Salú, jefe de una familia patriarcal de Simeón.
15 Y la mujer que fue muerta se llamaba Cozbí, hija de Sur, el cual era jefe de un clan en una tribu madianita.
16 Luego el Señor dijo a Moisés:
17 «Acomete contra los madianitas y derrótalos,
18 porque ellos acometieron contra ustedes con sus malas artes, en el incidente de Peor y en el de Cozbí –la hija del jefe madianita y hermana de ellos– que fue herida de muerte de la plaga motivada por el incidente de Peor».
19 Cuando cesó la plaga,



 
 
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El Antiguo Testamento
 NÚMEROS C. 26


Capítulo 26
El segundo censo
1 el Señor dijo a Moisés y a Eleazar, hijo del sacerdote Aarón:
2 «Hagan un censo de toda la comunidad de israelitas, anotando por familias a todos los que tengan más de veinte años, a los aptos para la guerra en Israel».
3 Entonces Moisés y el sacerdote Eleazar dieron las instrucciones correspondientes, en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó,
4 acerca de los tenían más de veinte años, como el Señor se lo había ordenado a Moisés. Los israelitas que salieron de Egipto fueron:
5 Los clanes de los descendientes de Rubén, el primogénito de Israel, fueron: de Janoc, el clan de los janoquitas; de Palú, el clan de los paluitas;
6 de Jesrón, el clan de los carmitas.
7 Estos eran los clanes de los rubenitas, según el censo: 43.730 hombres.
8 El hijo de Palú fue Eliab.
9 Los hijos de Eliab fueron Nemuel, Datán y Abirón. Datán y Abirón –representantes de la comunidad– son los mismos que se amotinaron contra Moisés y Aarón, junto con los secuaces de Coré, cuando se produjo el amotinamiento contra el Señor.
10 Después de lo cual la tierra abrió sus fauces y los devoró junto con Coré, cuando murió aquel grupo y el fuego devoró a los doscientos cincuenta hombres, para que sirvieran de escarmiento.
11 Los hijos de Coré, sin embargo, no murieron.
12 Los clanes de los descendientes de Simeón fueron: de Nemuel, el clan de los nemuelitas; de Iamín, el clan de los iaminitas; de Iaquín, el clan de los iaquinitas;
13 de Zéraj, el clan de los zerajitas; de Saúl, el clan de los saulitas.
14 Estos eran los clanes de los simeonitas: 22.200 hombres.
15 Los clanes de los descendientes de Gad fueron: de Sefón, el clan de los sefonitas; de Jaguí, el clan de los jaguitas; de Suní, el clan de los sunitas;
16 de Ozní, el clan de los oznitas; de Erí, el clan de los eritas;
17 de Arod, el clan de los aroditas; de Arelí, el clan de los arelitas.
18 Estos eran los clanes de los gaditas, según el censo: 40.500 hombres.
19 Los hijos de Judá fueron Er y Onán. Er y Onán murieron en la tierra de Canaán.
20 Los clanes de los descendientes de Judá fueron: de Selá, el clan de los selaítas; de Péres, el clan de los peresitas; de Séraj, el clan de los serajitas.
21 Los descendientes de Péres fueron: de Jesrón, el clan de los jesronitas; de Jamul, el clan de los jamulitas.
22 Estos eran los descendientes de Judá, según el censo: 76.500 hombres.
23 Los clanes de los hijos de Isacar fueron: de Tolá, el clan de los tolaítas; de Puá, el clan de los puaítas;
24 de Iasub, el clan de los iasubitas; de Simrón, el clan de los simronitas.
25 Estos eran los clanes de Isacar, según el censo: 64.300 hombres.
26 Los clanes de los descendientes de Zabulón fueron: de Séred, el clan de los sereditas; de Elón, el clan de los elonitas; de Iajlel, el clan de los iajlelitas.
27 Estos eran los clanes de los zabulonitas, según el censo: 60.500 hombres.
28 Los descendientes de José fueron Manasés y Efraím con sus clanes.
29 Los descendientes de Manasés fueron: de Maquir, el clan de los maquiritas –Maquir fue padre de Galaad–. De Galaad, el clan de los galaaditas.
30 Los descendientes de Galaad fueron: de Iézer, el clan de los iezeritas; de Jélec, el clan de los jelequitas;
31 de Asriel, el clan de los asrielitas; de Sequém, el clan de los sequemitas;
32 de Semidá, el clan de los semidaítas; de Jéfer, el clan de los jeferitas.
33 Selofjad, hijo de Jéfer, no tuvo hijos, sino solamente hijas.
34 Los nombres de estas fueron Majlá, Noá, Joglá, Milcá y Tirsá. Estos eran los clanes de Manasés, según el censo: 52.700 hombres.
35 Los clanes de los descendientes de Efraím fueron los siguientes: de Sutélaj, el clan de los sutelajitas; de Béquer, el clan de los bequeritas; de Taján, el clan de los tajanitas.
36 Los descendientes de Sutélaj fueron los siguientes: de Erán, el clan de los eranitas.
37 Estos eran los clanes de Efraím, según el censo: 32.500 hombres. Todos estos eran los clanes de los hijos de José.
38 Los clanes de los descendientes de Benjamín fueron los siguientes: de Belá, el clan de los belaítas; de Asbel, el clan de los asbelitas; de Ajiram, el clan de los ajiramitas;
39 de Sufam el clan de los sufamitas; de Jufam, el clan de los jufamitas.
40 Los hijos de Belá fueron Ard y Naamán, De Ard, el clan de los arditas; de Naamán, el clan de los naamanitas.
41 Estos eran los clanes de los descendientes de Benjamín, según el censo: 45.600 hombres.
42 Los clanes de los descendientes de Dan fueron los siguientes: de Sujam, el clan de los sujamitas. Estos eran los clanes de los descendientes de Dan.
43 Todos los clanes de los sujamitas, según el censo, comprendían 64.400 hombres.
44 Los clanes de los descendientes de Aser fueron: de Imná, el clan de los imnanitas; de Isví, el clan de los isvitas; de Beriá, el clan de los beriaítas.
45 De los descendientes de Beriá: de Jéber, el clan de los jeberitas; de Malquiel, el clan de los malquielitas.
46 La hija de Aser se llamaba Séraj.
47 Estos eran los clanes de Aser, según el censo: 53.400 hombres.
48 Los clanes de los descendientes de Neftalí fueron: de Iajsel, el clan de los iajselitas; de Guní, el clan de los gunitas;
49 de Iéser, el clan de los ieseritas; de Silém, el clan de los silemitas.
50 Estos eran los clanes de Neftalí, según el censo: 45.400 hombres.
51 Los israelitas registrados en el censo eran en total 601.730 hombres.

Instrucciones sobre el reparto de las tierras
52 El Señor dijo a Moisés:
53 Entre estos grupos se repartirá el territorio, conforme al número de las personas:
54 a los grupos más numerosos les darás una herencia mayor, y a los más reducidos, una herencia menor. Cada uno recibirá su parte según el número de las personas registradas.
55 Además, la tierra se repartirá mediante un sorteo, y la distribución se hará teniendo en cuenta la cantidad de miembros de cada tribu paterna.
56 La herencia se repartirá mediante un sorteo, tanto entre los grupos más numerosos como entre los menos numerosos.

El censo de los levitas
57 Este es el censo de los clanes de los levitas: De Gersón, el clan de los gersonitas; de Quehat, el clan de los quehatitas; de Merarí, el clan de los meraritas.
58 Estos son los clanes de Leví: el clan de los libnitas, el clan de los jebronitas, el clan de los majlitas, el clan de los musitas y el clan de los coreítas. Quehat fue padre de Amram.
59 La esposa de Amram se llamaba Ioquébed, hija de Leví, la cual nació en Egipto. Los hijos que ella dio a Amram fueron Aarón, Moisés y Miriam, la hermana de estos.
60 A Aarón le nacieron Nadab, Abihú, Eleazar e Itamar.
61 Pero Nadab y Abihú murieron al ofrecer un fuego profano delante del Señor.
62 En el censo se registró un total de 23.000 levitas varones, mayores de un mes. Ellos no figuraron en el censo de los demás israelitas, porque no se les había asignado una propiedad hereditaria entre los israelitas.

Los registrados en el segundo censo
63 Estas son las personas registradas por Moisés y el sacerdote Eleazar, cuando hicieron el censo de los israelitas en las estepas de Moab, junto al Jordán, a la altura de Jericó.
64 Entre estos no figuró ninguno de los que Moisés y el sacerdote Aarón habían registrado en el desierto del Sinaí.
65 Porque el Señor había dicho acerca de ellos: «Morirán en el desierto». Ninguno de ellos sobrevivió, excepto Caleb, hijo de Iefuné, y Josué, hijo de Nun.


 
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El Nuevo Testamento
EVANGELIO
SEGÚN SAN JUAN C. 5

 

Capítulo 5
1 Después de esto, se celebraba una fiesta de los judíos y Jesús subió a Jerusalén,
2 Junto a la puerta de las Ovejas, en Jerusalén, hay una piscina llamada en hebreo Betsata, que tiene cinco pórticos.
3 Bajo estos pórticos yacía una multitud de enfermos, ciegos, paralíticos y lisiados, que esperaban la agitación del agua.
4 [Porque el Angel del Señor descendía cada tanto a la piscina y movía el agua. El primero que entraba en la piscina, después que el agua se agitaba, quedaba curado, cualquiera fuera su mal.]
5 Había allí un hombre que estaba enfermo desde hacía treinta y ocho años.
6 Al verlo tendido, y sabiendo que hacía tanto tiempo que estaba así, Jesús le preguntó: «¿Quieres curarte?».
7 El respondió: «Señor, no tengo a nadie que me sumerja en la piscina cuando el agua comienza a agitarse; mientras yo voy, otro desciende antes».
8 Jesús le dijo: «Levántate, toma tu camilla y camina».
9 En seguida el hombre se curó, tomó su camilla y empezó a caminar. Era un sábado,
10 y los Judíos dijeron entonces al que acababa de ser curado: «Es sábado. No te está permitido llevar tu camilla».
11 El les respondió: «El que me curó me dijo: «Toma tu camilla y camina».
12 Ellos le preguntaron: «¿Quién es ese hombre que te dijo: «Toma tu camilla y camina?».
13 Pero el enfermo lo ignoraba, porque Jesús había desaparecido entre la multitud que estaba allí.
14 Después, Jesús lo encontró en el Templo y le dijo: «Has sido curado; no vuelvas a pecar, de lo contrario te ocurrirán peores cosas todavía».
15 El hombre fue a decir a los judíos que era Jesús el que lo había curado.
16 Ellos atacaban a Jesús, porque hacía esas cosas en sábado.
17 el les respondió: «Mi Padre trabaja siempre, y yo también trabajo».
18 Pero para los judíos esta era una razón más para matarlo, porque no sólo violaba el sábado, sino que se hacía igual a Dios, llamándolo su propio Padre.
19 Entonces Jesús tomó la palabra diciendo: «Les aseguro que el Hijo no puede hacer nada por sí mismo sino solamente lo que ve hacer al Padre; lo que hace el Padre, lo hace igualmente el Hijo.
20 Porque el Padre ama al Hijo y le muestra todo lo que hace. Y le mostrará obras más grandes aún, para que ustedes queden maravillados.
21 Así como el Padre resucita a los muertos y les da vida, del mismo modo el Hijo da vida al que él quiere.
22 Porque el Padre no juzga a nadie: él ha puesto todo juicio en manos de su Hijo,
23 para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que lo envió.
24 Les aseguro que el que escucha mi palabra y cree en aquel que me ha enviado, tiene Vida eterna y no está sometido al juicio, sino que ya ha pasado de la muerte a la Vida.
25 Les aseguro que la hora se acerca, y ya ha llegado, en que los muertos oirán la voz del Hijo de Dios; y los que la oigan, vivirán.
26 Así como el Padre dispone de la Vida, del mismo modo ha concedido a su Hijo disponer de ella,
27 y le dio autoridad para juzgar porque él es el Hijo del hombre.
28 No se asombren: se acerca la hora en que todos los que están en las tumbas oirán su voz
29 y saldrán de ellas: los que hayan hecho el bien, resucitarán para la Vida; los que hayan hecho el mal, resucitarán para el juicio.
30 Nada puedo hacer por mí mismo. Yo juzgo de acuerdo con lo que oigo, y mi juicio es justo, porque lo que yo busco no es hacer mi voluntad, sino la de aquel que me envió.
31 Si yo diera testimonio de mí mismo, mi testimonio no valdría.
32 Pero hay otro que da testimonio de mí, y yo sé que ese testimonio es verdadero.
33 Ustedes mismos mandaron preguntar a Juan, y él ha dado testimonio de la verdad.
34 No es que yo dependa del testimonio de un hombre; si digo esto es para la salvación de ustedes.
35 Juan era la lámpara que arde y resplandece, y ustedes han querido gozar un instante de su luz.
36 Pero el testimonio que yo tengo es mayor que el de Juan: son las obras que el Padre me encargó llevar a cabo. Estas obras que yo realizo atestiguan que mi Padre me ha enviado.
37 Y el Padre que me envió ha dado testimonio de mí. Ustedes nunca han escuchado su voz ni han visto su rostro,
38 y su palabra no permanece en ustedes, porque no creen al que él envió.
39 Ustedes examinan las Escrituras, porque en ellas piensan encontrar Vida eterna: ellas dan testimonio de mí,
40 y sin embargo, ustedes no quieren venir a mí para tener Vida.
41 Mi gloria no viene de los hombres.
42 Además, yo los conozco: el amor de Dios no está en ustedes.
43 He venido en nombre de mi Padre y ustedes no me reciben, pero si otro viene en su propio nombre, a ese sí lo van a recibir.
44 ¿Cómo es posible que crean, ustedes que se glorifican unos a otros y no se preocupan por la gloria que sólo viene de Dios?
45 No piensen que soy yo el que los acusaré ante el Padre; el que los acusará será Moisés, en el que ustedes han puesto su esperanza.
46 Si creyeran en Moisés, también creerían en mí, porque él ha escrito acerca de mí.
47 Pero si no creen lo que él ha escrito, ¿cómo creerán lo que yo les digo?».





 
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