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DIA 44--SANTA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO



44 - DÍAS. LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO



El Antiguo Testamento
ÉXODO C. 37



Capítulo 37
El Arca

1 Besalel hizo el arca de madera de acacia, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho y setenta y cinco de alto.

2 La recubrió de oro puro por dentro y por fuera, y colocó alrededor de ella una moldura de oro.

3 Fundió, además, cuatro argollas de oro y las puso en sus cuatro extremos inferiores, dos de un lado y dos del otro.
4 Luego hizo unas andas de madera de acacia, las recubrió de oro
5 y las pasó por las argollas que estaban a los costados del arca, para poder transportarla.
6 Después le hizo una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho.

La Tapa del Arca y los querubines
7 También hizo dos querubines de oro macizo, forjado a martillo, en los dos extremos de la tapa.
8 El primero estaba en un extremo y el segundo en el otro, y formaban una sola pieza con la tapa.
9 Los querubines tenían las alas extendidas hacia arriba, y con ellas cubrían la tapa; estaban uno frente al otro, con sus rostros vueltos hacia ella.

La mesa de los panes de la ofrenda
10 También hizo la mesa de madera de acacia, de un metro de largo por cincuenta centímetros de ancho y setenta y cinco de alto.
11 La recubrió de oro puro y le colocó alrededor una moldura de oro.
12 Le puso un borde de un palmo de ancho, y lo adornó con una moldura de oro.
13 Después hizo cuatro argollas de oro y las ajustó a los cuatro ángulos correspondientes a las cuatro patas de la mesa.
14 Junto al borde estaban las cuatro argollas que servían de sostén a las andas para transportar la mesa.
15 Hizo las andas de madera de acacia y las recubrió de oro.
16 Finalmente, hizo los utensilios de oro puro que debían estar sobre la mesa: las fuentes, los vasos, las tazas y los jarros para las libaciones.

El candelabro
17 Hizo, asimismo, el candelabro de oro puro. Tanto la base y el tronco del candelabro como los cálices, los botones y las flores que le servían de adorno estaban forjados a martillo y formaban una sola pieza.
18 De sus lados salían seis brazos: tres de un lado y tres del otro.
19 Cada uno de estos brazos tenía tres adornos en forma de flor de almendro, los tres con un cáliz, un botón y una flor.
20 El tronco del candelabro, en cambio, tenía cuatro adornos de esa misma forma,
21 distribuidos de esta manera: un botón iba debajo de los dos primeros brazos que salían de él, otro estaba debajo de los dos últimos.
22 Los botones y las flores formaban una sola pieza con el candelabro, y todo estaba hecho con un solo bloque de oro puro, forjado a martillo.
23 Después hizo siete lámparas de oro puro, con sus tenazas para arreglar los pabilos y sus platillos.
24 Para construir el candelabro con todos sus accesorios empleó un talento de oro puro.

El altar del incienso y el óleo de la unción
25 También hizo el altar del incienso. Lo hizo de madera de acacia, de cincuenta centímetros de largo por cincuenta de ancho –es decir, cuadrado– y un metro de alto. Sus cuernos formaban una sola pieza con él.
26 Recubrió de oro puro su parte superior, sus costados y sus cuernos, y le puso alrededor una moldura de oro.
27 Luego hizo unas argollas de oro, y los colocó debajo de la moldura, dos de un lado y dos del otro, para pasar por ellas las andas que servían para transportarlo.
28 Estas últimas eran de madera de acacia y estaban recubiertas de oro.
29 También preparó el óleo para la unción sagrada y el incienso aromático puro, como lo hace el fabricante de perfumes.

 
 
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El Antiguo Testamento
  ÉXODO C. 38
 
 

Capítulo 38

El altar de los holocaustos
1 Luego hizo el altar de los holocaustos de madera de acacia; medía dos metros y medio de largo por dos y medio de ancho –es decir, era cuadrado– y tenía un metro y medio de alto.
2 En sus cuatro ángulos, y formando una sola pieza con él, le hizo unos cuernos, y después lo recubrió de bronce.
3 Hizo, además, todos los utensilios del altar: los recipientes para recoger las cenizas, las palas, los aspersorios, los tenedores y los braseros. Todos estos utensilios los hizo de bronce.
4 También fabricó para el altar un enrejado de bronce en forma de red, y lo puso debajo de la parte saliente del altar, de manera que llegaba, desde abajo, hasta la mitad del altar.
5 Puso cuatro argollas en los cuatro extremos del enrejado de bronce para hacer pasar por ellas las andas.
6 Hizo las andas de madera de acacia y las recubrió de bronce,
7 y pasó las andas por las argollas que estaban a ambos lados del altar para poder transportarlo. El altar era hueco por dentro y estaba hecho de tablas.

La fuente de bronce
8 Después hizo la fuente de bronce y su base también de bronce, con los espejos de las mujeres que prestaban servicio a la entrada de la Carpa del Encuentro.

La construcción del atrio
9 Hizo también el atrio. Por el lado sur, en dirección al Négueb, el atrio tenía unas cortinas de lino fino reforzado, dispuestas a lo largo de cincuenta metros.
10 Sus veinte columnas estaban apoyadas sobre veinte bases de bronce, y estaban provistas de ganchos y varillas de plata.
11 Por el lado norte, las cortinas tenían igualmente una longitud de cincuenta metros, y estaban sostenidas por veinte columnas apoyadas en veinte bases de bronce y provistas de ganchos y varillas de plata.
12 Por el lado oeste, había veinticinco metros de cortinas, con diez columnas y sus respectivas bases, que estaban provistas de ganchos y varillas de plata.
13 Sobre el lado este, hacia el oriente, también había veinticinco metros de cortinas.
14 Las cortinas colocadas a un lado de la entrada medían siete metros y medio de largo, y allí había tres columnas y tres bases.
15 Las del otro lado tenían las mismas medidas, también con tres columnas y sus respectivas bases.
16 Todas las cortinas del atrio eran de lino fino reforzado.
17 Las bases para las columnas eran de bronce, y sus ganchos y sus varillas de plata. Los capiteles también estaban revestidos de plata, y todas las columnas del atrio tenían varillas de plata.

El cortinado para la entrada del atrio
18 El cortinado de la puerta del atrio era de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino reforzado, y estaba recamado artísticamente. Tenía diez metros de largo, y su altura –lo mismo que la de las cortinas del atrio– era de dos metros y medio.
19 Sus cuatro columnas y sus cuatro bases eran de bronce, y sus ganchos de plata, así como también el revestimiento de sus capiteles y de sus varillas.
20 Todas las estacas de la Morada y del atrio que la rodeaba eran de bronce.

El cómputo de las expensas
21 Este es el cómputo de las expensas para la construcción de la Morada del Testimonio, tal como fue realizado por orden de Moisés y ejecutado por los levitas, bajo la dirección de Itamar, hijo del sacerdote Aarón.
22 Besalel –hijo de Urí, hijo de Jur, de la tribu de Judá– hizo todo lo que el Señor había ordenado a Moisés,
23 contando con la ayuda de Oholiab –hijo de Ajisamac, de la tribu de Dan– que era artífice, bordador y recamador de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y de lino fino.
24 El total del oro empleado en la ejecución de las obras del Santuario –el oro procedente de las ofrendas– ascendió a veintinueve talentos y setecientos treinta siclos, en siclos del Santuario.
25 La plata recogida entre los miembros de la comunidad que habían sido censados, ascendió a cien talentos y mil setecientos setenta y cinco siclos, en siclos del Santuario,
26 o sea, medio siclo por cada uno de los incluidos en el censo de los seiscientos tres mil quinientos cincuenta hombres de veinte años para arriba.
27 Los cien talentos de plata se usaron para fundir las bases del Santuario y las bases que sostenían el cortinado, a razón de un talento por base;
28 y con los mil setecientos setenta y cinco siclos hicieron ganchos para las columnas, revistieron los capiteles y los unieron por medio de varillas.
29 El bronce procedente de las ofrendas ascendió a setenta talentos y dos mil cuatrocientos siclos.
30 Con ellos se hicieron las bases para la entrada de la Carpa del Encuentro, el altar de bronce con su enrejado y todos los utensilios,
31 las bases para las cortinas que bordeaban el atrio y para la entrada del mismo; y también todas las estacas de la Morada y del atrio que la rodeaba.


 
 
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El Nuevo Testamento
EVANGELIO
SEGÚN  SAN MARCOS C. 15



Capítulo 15
1 En cuanto amaneció, los sumos sacerdotes se reunieron en Consejo con los ancianos, los escribas y todo el Sanedrín. Y después de atar a Jesús, lo llevaron y lo entregaron a Pilato.
2 Este lo interrogó: «¿Tú eres el rey de los judíos?». Jesús le respondió: «Tú lo dices».
3 Los sumos sacerdotes multiplicaban las acusaciones contra él.
4 Pilato lo interrogó nuevamente: «¿No respondes nada? ¡Mira de todo lo que te acusan!».
5 Pero Jesús ya no respondió a nada más, y esto dejó muy admirado a Pilato.
6 En cada Fiesta, Pilato ponía en libertad a un preso, a elección del pueblo.
7 Había en la cárcel uno llamado Barrabás, arrestado con otros revoltosos que habían cometido un homicidio durante la sedición.
8 La multitud subió y comenzó a pedir el indulto acostumbrado.
9 Pilato les dijo: «¿Quieren que les ponga en libertad al rey de los judíos?».
10 El sabía, en efecto, que los sumos sacerdotes lo habían entregado por envidia.
11 Pero los sumos sacerdotes incitaron a la multitud a pedir la libertad de Barrabás.
12 Pilato continuó diciendo: «¿Qué debo hacer, entonces, con el que ustedes llaman rey de los judíos?».
13 Ellos gritaron de nuevo: «¡Crucifícalo!».
14 Pilato les dijo: ¿Qué mal ha hecho? Pero ellos gritaban cada vez más fuerte: ¡Crucifícalo!
15 Pilato, para contentar a la multitud, les puso en libertad a Barrabás; y a Jesús, después de haberlo hecho azotar, lo entregó para que fuera crucificado.
16 Los soldados lo llevaron dentro del palacio, al pretorio, y convocaron a toda la guardia.
17 lo vistieron con un manto de púrpura, hicieron una corona de espinas y se la colocaron.
18 Y comenzaron a saludarlo: «¡Salud, rey de los judíos!».
19 Y le golpeaban la cabeza con una caña, le escupían y, doblando la rodilla, le rendían homenaje.
20 Después de haberse burlado de él, le quitaron el manto de púrpura y le pusieron de nuevo sus vestiduras. Luego lo hicieron salir para crucificarlo.
21 Como pasaba por allí Simón de Cirene, padre de Alejandro y de Rufo, que regresaba del campo, lo obligaron a llevar la cruz de Jesús.
22 Y condujeron a Jesús a un lugar llamado Gólgota, que significa: «lugar del Cráneo».
23 Le ofrecieron vino mezclado con mirra, pero él no lo tomó.
24 Después lo crucificaron. Los soldados se repartieron sus vestiduras, sorteándolas para ver qué le tocaba a cada uno.
25 Ya mediaba la mañana cuando lo crucificaron.
26 La inscripción que indicaba la causa de su condena decía: «El rey de los judíos».
27 Con él crucificaron a dos ladrones, uno a su derecha y el otro a su izquierda.
28 (Y se cumplió la Escritura que dice: «Fue contado entre los malhechores»)
29 Los que pasaban lo insultaban, movían la cabeza y decían: ¡«Eh, tú, que destruyes el Templo y en tres días lo vuelves a edificar,
30 sálvate a ti mismo y baja de la cruz!».
31 De la misma manera, los sumos sacerdotes y los escribas se burlaban y decían entre sí: «¡Ha salvado a otros y no puede salvarse a sí mismo!
32 Es el Mesías, el rey de Israel, ¡que baje ahora de la cruz, para que veamos y creamos!». También lo insultaban los que habían sido crucificados con él.
33 Al mediodía, se oscureció toda la tierra hasta las tres de la tarde;
34 y a esa hora, Jesús exclamó en alta voz: «Eloi, Eloi, lamá sabactani», que significa: «Dios mío, Dios mío, ¿por qué me has abandonado?».
35 Algunos de los que se encontraban allí, al oírlo, dijeron: «Está llamando a Elías».
36 Uno corrió a mojar una esponja en vinagre y, poniéndola en la punta de una caña le dio de beber, diciendo: «Vamos a ver si Elías viene a bajarlo».
37 Entonces Jesús, dando un grito, expiró.
38 El velo del Templo se rasgó en dos, de arriba abajo.
39 Al verlo expirar así, el centurión que estaba frente a él, exclamó: «¡Verdaderamente, este hombre era Hijo de Dios!».
40 Había también allí algunas mujeres que miraban de lejos. Entre ellas estaban María Magdalena, María, la madre de Santiago el menor y de José, y Salomé,
41 que seguían a Jesús y lo habían servido cuando estaba en Galilea; y muchas otras que habían subido con él a Jerusalén.
42 Era día de Preparación, es decir, vísperas de sábado. Por eso, al atardecer,
43 José de Arimatea –miembro notable del Sanedrín, que también esperaba el Reino de Dios– tuvo la audacia de presentarse ante Pilato para pedirle el cuerpo de Jesús.
44 Pilato se asombró de que ya hubiera muerto; hizo llamar al centurión y le preguntó si hacía mucho que había muerto.
45 Informado por el centurión, entregó el cadáver a José.
46 Este compró una sábana, bajó el cuerpo de Jesús, lo envolvió en ella y lo depositó en un sepulcro cavado en la roca. Después hizo rodar una piedra a la entrada del sepulcro.
47 María Magdalena y María, la madre de José, miraban dónde lo habían puesto.



 
 
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