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DIA18 BIBLIA LEIDA EN UN AÑO- TEXTO Y AUDIO

18 – DÍAS, LA SANTA BIBLIA
TEXTO Y AUDIO
El Antiguo Testamento
 GÉNESIS C. 35

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Capítulo 35
Nueva visita de Jacob a Betel
1 Dios dijo a Jacob: «Sube a Betel y permanece allí. Levanta allí un altar al Dios que se te apareció cuando huías de tu hermano Esaú».
2 Entonces Jacob dijo a sus familiares y a todos los demás que estaban con él: «Dejen de lado todos los dioses extraños que tengan con ustedes, purifíquense y cámbiense de ropa.
3 Ahora subiremos a Betel, y allí levantaré un altar al Dios que me respondió cuando estuve angustiado, y que estuvo conmigo en el viaje que realicé».
4 Ellos entregaron a Jacob todos los dioses extraños que tenían consigo y los aros que llevaban en sus orejas. Y Jacob los enterró debajo de la encina que está cerca de Siquem.
5 Cuando partieron, Dios hizo cundir el pánico entre las poblaciones vecinas, de manera que nadie persiguió a los hijos de Jacob.
6 Así Jacob llegó a Luz –o sea, Betel– en la tierra de Canaán, junto con toda la gente que lo acompañaba.
7 Allí erigió un altar, y puso a ese lugar el nombre de Betel, porque allí se le había revelado Dios, cuando él huía de su hermano.
8 Mientras tanto murió Débora, la nodriza de Rebeca, y fue sepultada bajo la encina que se encuentra antes de llegar a Betel. Por eso se la llamó «Encina del llanto».
Renovación dela promesa de Dios a Jacob
9 Cuando Jacob regresó de Padán Aram, Dios se le apareció de nuevo y lo bendijo,
10 diciéndole: «Tu nombre es Jacob. Pero en adelante no te llamarás Jacob, sino Israel». Así le puso el nombre de Israel.
11 Luego añadió: «Yo soy el Dios Todopoderoso. Sé fecundo y multiplícate. De ti nacerá una nación, más aún, una asamblea de naciones, y saldrán reyes de tus entrañas.
12 La tierra que di a Abraham y a Isaac, ahora te la doy a ti y a tu descendencia».
13 Y Dios se alejó de él.
14 Jacob erigió una piedra conmemorativa en el lugar donde Dios le había hablado. En seguida ofreció una libación sobre ella y ungió la piedra con aceite.
15 Jacob llamó Betel a aquel lugar, porque allí Dios había hablado con él.
El nacimiento de Benjamín y la muerte de Raquel
16 Partieron de Betel, y cuando todavía faltaba un trecho para llegar a Efratá, a Raquel le llegó el momento de dar a luz, y tuvo un parto difícil.
17 Como daba a luz muy penosamente, la partera le dijo» «¡No temas, porque tienes otro hijo varón!».
18 Con su último aliento –porque ya se moría– lo llamó Ben Oní; pero su padre le puso el nombre de Benjamín.
19 Así murió Raquel, y fue enterrada junto al camino de Efratá, o sea, de Belén.
20 Sobre su tumba Jacob erigió un monumento, el mismo que está en esa tumba hasta el día de hoy.
El incesto de Rubén
21 Israel siguió avanzando, y estableció su campamento más allá de Migdal Eder.
22 Mientras acampaba en aquella región, Rubén se acostó con Bilhá, la concubina de su padre, e Israel se enteró.
Los hijos de Jacob
Jacob tuvo doce hijos.
23 Los hijos de Lía fueron Rubén, el primogénito de Jacob, Simeón, Leví, Judá, Isacar y Zabulón.
24 Los hijos de Raquel fueron José y Benjamín.
25 Los hijos de Bilhá, la esclava de Raquel, fueron Dan y Neftalí.
26 Los hijos de Zilpá, la esclava de Lía, fueron Gad y Aser. Estos son los hijos que le nacieron a Jacob en Padán Aram.
La muerte de Isaac
27 Jacob llegó a la casa de su padre Isaac, en Mamré, En Quiriat Arbá –la actual Hebrón– donde también había residido Abraham.
28 Isaac vivió ciento ochenta años.
29 Al término de ellos murió, anciano y cargado de años, y fue a reunirse con los suyos. Sus hijos Esaú y Jacob le dieron sepultura.


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El Antiguo Testamento
 GÉNESIS C. 36

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Capítulo 36
La descendencia de Esaú en Canaán
1 La descendencia de Esaú –es decir, de Edom– es la siguiente:
2 Esaú tomó sus esposas de entre las mujeres cananeas: a Adá, hija de Elón, el hitita; a Oholibamá, hija de Aná, que a su vez era hijo de Sibeón, el jivita;
3 y a Basmat, hija de Ismael y hermana de Nebaiot.
4 Adá fue madre de Elifaz; Basmat, madre de Reuel
5 y Oholibamá, madre de Ieús, Ialam y Coré. Estos son los hijos que Esaú tuvo en Canaán.
La emigración de Esaú a Seír
6 Después Esaú tomó a sus mujeres, a sus hijos e hijas, y a toda su servidumbre, su ganado, todos sus animales, y todos sus bienes que había adquirido en Canaán, y emigró a Seír, lejos de su hermano Jacob.
7 Porque los dos tenían demasiadas posesiones para vivir juntos, y el territorio donde residían no daba abasto para tanto ganado.
8 Así Esaú se estableció en la montaña de Seír. Esaú es Edom.
La descendencia de Esaú en Seír
9 Esta es la descendencia de Esaú, padre de Edom, en la montaña de Seír.
10 Los nombres de sus hijos son los siguientes: Elifaz, hijo de Adá, mujer de Esaú, y Reuel, hijo de Basmat, mujer de Esaú.
11 Los hijos de Elifaz fueron: Temán, Omar, Sefó, Gaetam y Quenaz.
12 Elifaz, el hijo de Esaú, también tuvo una esclava, Timná, que fue madre de Amalec. Estos son los descendientes de Adá, la mujer de Esaú.
13 Los hijos de Reuel fueron: Nájat, Zéraj, Samá y Mizá. Estos son los descendientes de Basmat, la mujer de Esaú.
14 Y los hijos de la otra esposa de Esaú, Oholibamá, hija de Aná, el hijo de Sibeón, fueron Ieús, Ialam y Coré.
Los clanes de los edomitas
15 Los clanes de los hijos de Esaú son los siguientes: Los hijos de Elifaz, el primogénito de Esaú, fueron los clanes de Temán, Omar, Sefó, Quenaz,
16 Coré, Gaetam y Amalec. Estos son los clanes de Elifaz en el país de Edom, los que descienden de Adá.
17 Los hijos de Reuel, hijo de Esaú, fueron los clanes de Nájat, Zéraj, Samá y Mizá. Estos son los clanes de Reuel en el país de Edom, los que descienden de Basmat.
18 Los hijos de Oholibamá, esposa de Esaú, fueron los clanes de Ieús, Ialam y Coré. Estos son los clanes de Oholibamá, hija de Aná, mujer de Esaú.
19 Estos son los hijos de Esaú –es decir, de Edom– con sus respectivos clanes.
Los descendientes de Seír
20 Los hijos de Seír, el hurrita, que vivían en aquella región son los siguientes: Lotán, Sobal, Sibeón, Aná,
21 Disón, Eser y Disán. Estos son los clanes de los hurritas, hijos de Seír, en el país de Edom.
22 Los hijos de Lotán fueron Jorí y Hemam, y la hermana de Lotán fue Timná.
23 Los hijos de Sobal fueron Alván, Manájat, Ebal, Sefó y Onam.
24 Los hijos de Sibeón: Aiá y Aná. Este es el mismo Aná que encontró las aguas termales en el desierto, mientras apacentaba los rebaños de su padre Sibeón.
25 Los hijos de Aná fueron Disón y Oholibamá, hija de Aná.
26 Los hijos de Disón fueron Jemdam, Esbán, Itrán y Querán.
27 Los hijos de Eser fueron Bilhán, Zaaván y Acán.
28 Los hijos de Disán fueron Us y Arán.
29 Los clanes de los hurritas fueron Lotán, Sobal, Sibeón, Aná,
30 Disón, Eser y Disán. Estos son, uno por uno los clanes de los hurritas en el territorio de Seír.
Los reyes de Edóm
31 Los reyes que reinaron en el país de Edom antes que ningún rey reinara sobre los israelitas son los siguientes:
32 Belá, hijo de Beor, reinó en Edom, y el nombre de su ciudad era Dinhabá.
33 Cuando murió Belá, lo sucedió Iobab, hijo de Zéraj, de Bosrá.
34 Cuando murió Iobab, lo sucedió Jusam, del país de los temanitas.
35 Cuando murió Jusam, lo sucedió Hadad, hijo de Bedad, el que derrotó a Madián en el campo de Moab; el nombre de su ciudad era Avit.
36 Cuando murió Hadad, lo sucedió Samlá, de Masrecá.
37 Cuando murió Samlá, lo sucedió Saúl, de Rejobot del Río.
38 Cuando murió Saúl, lo sucedió Baal Janán, hijo de Acbor.
39 Cuando murió Baal Janán, hijo de Acbor, lo sucedió Hadad; el nombre de su ciudad era Pau, y el nombre de su mujer, Mehetabel, hija de Matred, que a su vez era hija de Mezahab.
Otras listas de clanes de los edomutas
40 Los clanes de Esaú –cada uno con sus familias, sus localidades y sus nombres– son los siguientes: Timná, Alvá, Iétet.
41 Oholibamá, Elá, Pinón
42 Quenaz, Temán, Mibsar,
43 Magdiel e Iram. Estos son los clanes de Edom que residen en sus propios territorios. Esaú es el padre de Edom.


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El Nuevo Testamento
EVANGELIO
SEGÚN SAN MATEO C. 17

 

 
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Capítulo 17
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y los llevó aparte a un monte elevado.
2 Allí se transfiguró en presencia de ellos: su rostro resplandecía como el sol y sus vestiduras se volvieron blancas como la luz.
3 De pronto se les aparecieron Moisés y Elías, hablando con Jesús.
4 Pedro dijo a Jesús: «Señor, ¡qué bien estamos aquí! Si quieres, levantará aquí mismo tres carpas, una para ti, otra para Moisés y otra para Elías».
5 Todavía estaba hablando, cuando una nube luminosa los cubrió con su sombra y se oyó una voz que decía desde la nube: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta mi predilección: escúchenlo».
6 Al oír esto, los discípulos cayeron con el rostro en tierra, llenos de temor.
7 Jesús se acercó a ellos, y tocándolos, les dijo: «Levántense, no tengan miedo».
8 Cuando alzaron los ojos, no vieron a nadie más que a Jesús solo.
9 Mientras bajaban del monte, Jesús les ordenó: «No hablen a nadie de esta visión, hasta que el Hijo del hombre resucite de entre los muertos».
10 Entonces los discípulos le preguntaron: «¿Por qué dicen los escribas que primero debe venir Elías?».
11 El respondió: «Sí, Elías debe venir a poner en orden todas las cosas;
12 pero les aseguro que Elías ya ha venido, y no lo han reconocido, sino que hicieron con él lo que quisieron. Y también harán padecer al Hijo del hombre».
13 Los discípulos comprendieron entonces que Jesús se refería a Juan el Bautista.
14 Cuando se reunieron con la multitud se le acercó un hombre y, cayendo de rodillas,
15 le dijo: «Señor, ten piedad de mí hijo, que es epiléptico y está muy mal: frecuentemente cae en el fuego y también en el agua.
16 Yo lo llevé a tus discípulos, pero no lo pudieron curar».
17 Jesús respondió: «¡Generación incrédula y perversa! ¿Hasta cuándo estaré con ustedes? ¿Hasta cuándo tendré que soportarlos? Tráiganmelo aquí».
18 Jesús increpó al demonio, y este salió del niño, que desde aquel momento, quedó curado.
19 Los discípulos se acercaron entonces a Jesús y le preguntaron en privado: «¿Por qué nosotros no pudimos expulsarlo?».
20 «Porque ustedes tienen poca fe, les dijo. Les aseguro que si tuvieran fe del tamaño de un grano de mostaza, dirían a esta montaña: «Trasládate de aquí a allá», y la montaña se trasladaría; y nada sería imposible para ustedes».
21 [«En cuanto a esta clase de demonios, no se los puede expulsar sino por medio de la oración y del ayuno»].
22 Mientras estaban reunidos en Galilea, Jesús les dijo: «El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres:
23 lo matarán y al tercer día resucitará». Y ellos quedaron muy apenados.
24 Al llegar a Cafarnaúm, los cobradores del impuesto del Templo se acercaron a Pedro y le preguntaron: «¿El Maestro de ustedes no paga el impuesto?».
25 «Sí, lo paga», respondió. Cuando Pedro llegó a la casa, Jesús se adelantó a preguntarle: «¿Qué te parece, Simón? ¿De quiénes perciben los impuestos y las tasas los reyes de la tierra, de sus hijos o de los extraños?».
26 Y como Pedro respondió: «De los extraños», Jesús le dijo: «Eso quiere decir que los hijos están exentos.
27 Sin embargo, para no escandalizar a esta gente, ve al lago, echa el anzuelo, toma el primer pez que salga y ábrele la boca. Encontrarás en ella una moneda de plata: tómala, y paga por mí y por ti».


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