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DIA 31-LA BIBLIA EN UN AÑO-TEXTO Y AUDIO


31 - DÍAS.
LA SANTA BIBLIA


El Antiguo Testamento
ÉXODO C.11 Capítulo 11

El anuncio de la décima plaga
1 El Señor dijo a Moisés: «Voy a enviar contra el Faraón y contra Egipto una sola calamidad más, y después él los dejará partir de aquí. Más aún, cuando los haga partir, los echará de aquí definitivamente.
2 Mientras tanto, ordena al pueblo que cada hombre pida a su vecino, y cada mujer a su vecina, objetos de plata y oro».
3 El Señor, por su parte, hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, y el mismo Moisés llegó a gozar de gran prestigio en Egipto, tanto entre los servidores del Faraón como entre el pueblo.
4 Moisés dijo: «Así habla el Señor: «Hacia la medianoche, yo saldré a recorrer Egipto,
5 y morirán todos tus hijos primogénitos, desde el primogénito del Faraón, el que debe sucederle en el trono, hasta el primogénito de la esclava que maneja la máquina de moler, y todos los primogénitos del ganado.
6 Entonces resonará en todo Egipto un alarido inmenso, como nunca lo hubo ni lo habrá jamás.
7 Pero contra los israelitas –ya sean hombres o animales– ni siquiera ladrará un perro, para que ustedes sepan que el Señor hace una distinción entre Israel y Egipto».
8 Luego vendrán todos tus servidores a inclinarse ante mí, y me dirán: «¡Váyanse, tú y el pueblo que está bajo tus órdenes!». Después me iré». Y lleno de indignación, Moisés se alejó de la presencia del Faraón.
9 Luego el Señor dijo a Moisés: «El Faraón no los escuchará, para que se multipliquen mis prodigios en el país de Egipto.
10 Moisés y Aarón realizaron todos estos prodigios delante del Faraón; pero el Señor le había endurecido el corazón, y él no dejó partir de su país a los israelitas.
La Pascua y la salida de Egipto


 
 
Copyright © Libreria Editrice Vaticana
 
 
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El Antiguo Testamento
 
 ÉXODO C. 12


Capítulo 12
La institución de la Pascua
1 Luego el Señor dijo a Moisés y a Aarón en la tierra de Egipto:
2 Este mes será para ustedes el mes inicial, el primero de los meses del año.
3 Digan a toda la comunidad de Israel: El diez de este mes, consíganse cada uno un animal del ganado menor, uno para cada familia.
4 Si la familia es demasiado reducida para consumir un animal entero, se unirá con la del vecino que viva más cerca de su casa. En la elección del animal tengan en cuenta, además del número de comensales, lo que cada uno come habitualmente.
5 Elijan un animal sin ningún defecto, macho y de un año; podrá ser cordero o cabrito.
6 Deberán guardarlo hasta el catorce de este mes, y a la hora del crepúsculo, lo inmolará toda la asamblea de la comunidad de Israel.
7 Después tomarán un poco de su sangre, y marcarán con ella los dos postes y el dintel de la puerta de las casas donde lo coman.
8 Y esa misma noche comerán la carne asada al fuego, con panes sin levadura y verduras amargas.
9 No la comerán cruda ni hervida, sino asada al fuego; comerán también la cabeza, las patas y las entrañas.
10 No dejarán nada para la mañana siguiente, y lo que sobre, lo quemarán al amanecer.
11 Deberán comerlo así: ceñidos con un cinturón, calzados con sandalias y con el bastón en la mano. Y lo comerán rápidamente: es la Pascua del Señor.
12 Esa noche yo pasaré por el país de Egipto para exterminar a todos sus primogénitos, tanto hombres como animales, y daré un justo escarmiento a los dioses de Egipto. Yo soy el Señor.
13 La sangre les servirá de señal para indicar las casas donde ustedes estén. Al verla, yo pasaré de largo, y así ustedes se libarán del golpe del Exterminador, cuando yo castigue al país de Egipto.
14 Este será para ustedes un día memorable y deberán solemnizarlo con una fiesta en honor del Señor. Lo celebrarán a lo largo de las generaciones como una institución perpetua.
La Fiesta de los Panes Ácimos
15 Durante siete días ustedes comerán panes sin levadura. A partir del primer día, harán desaparecer la levadura de sus casas, porque todo el que coma pan fermentado, desde el primer día hasta el séptimo, será excluido de Israel.
16 El primer día celebrarán una asamblea litúrgica, y harán lo mismo el séptimo día. En todo este tiempo no estará permitido realizar ningún trabajo, exceptuando únicamente el que sea indispensable para preparar la comida.
17 Ustedes celebrarán la fiesta de los Acimos, porque ese día hice salir de Egipto a los ejércitos de Israel. Observarán este día a lo largo de las generaciones como una institución perpetua.
18 En el transcurso del primer mes, desde el atardecer del día catorce hasta el atardecer del día veintiuno, comerán el pan sin levadura.
19 Durante esos siete días, no habrá levadura en sus casas, porque todo el que coma algo fermentado, sea extranjero o natural del país, será excluido de la comunidad de Israel.
20 En una palabra, no podrán comer nada fermentado; cualquiera sea el lugar donde habiten, comerán panes ácimos.
La celebración de la Pascua
21 Moisés convocó a todos los ancianos de Israel y les dijo: «Vayan a buscar un animal del ganado menor para cada familia e inmolen la víctima pascual.
22 Luego tomen un manojo de plantas de hisopo, mójenlo en la sangre recogida en un recipiente, y marquen con la sangre el dintel y los dos postes de las puertas; y que ninguno de ustedes salga de su casa hasta la mañana siguiente.
23 Porque el Señor pasará para castigar a Egipto; pero al ver la sangre en el dintel y en los dos postes, pasará de largo por aquella puerta, y no permitirá que el Exterminador entre en sus casas para castigarlos.
24 Cumplan estas disposiciones como un precepto permanente, para ustedes y para sus hijos.
25 Cuando lleguen a la tierra que el Señor ha prometido darles, observen este rito.
26 Y cuando sus hijos les pregunten qué significado tiene para ustedes este rito,
27 les responderán: «Este es el sacrificio de la Pascua del Señor, que pasó de largo en Egipto por las casas de los israelitas cuando castigó a los egipcios y salvó a nuestras familias». El pueblo de postró en señal de adoración.
28 Luego los israelitas se fueron y realizaron exactamente todo lo que el Señor había ordenado a Moisés y a Aarón.
La décima plaga: la muerte de los primogénitos
29 A medianoche, el Señor exterminó a todos los primogénitos en el país de Egipto, desde el primogénito del Faraón –el que debía sucederle en el trono– hasta el primogénito del que estaba preso en la cárcel, y a todos los primogénitos del ganado.
30 El Faraón se levantó aquella noche lo mismo que todos sus servidores y todos los egipcios, y en Egipto resonó un alarido inmenso, porque no había ninguna casa donde no hubiera un muerto.
Los preparativos para la partida
31 Esa misma noche, el Faraón mandó llamar a Moisés y a Aarón, y les dijo: «Salgan inmediatamente de en medio de mi pueblo, ustedes y todos los israelitas, y vayan a dar culto al Señor, como lo habían pedido.
32 Tomen también sus ovejas y sus vacas, puesto que así lo quieren, y váyanse. Imploren una bendición también para mí».
33 Los egipcios, por su parte, urgían al pueblo para obligarlo a salir del país lo antes posible, porque decían: «De lo contrario, todos moriremos».
34 El pueblo recogió la masa para el pan antes que fermentara, y envolviendo en sus mantos los utensilios de cocina, los cargaron sobre sus hombres.
35 Además, los israelitas hicieron lo que Moisés les había ordenado: pidieron a los egipcios objetos de oro y plata, y también ropa,
36 y el Señor hizo que el pueblo se ganara el favor de los egipcios, los cuales accedieron a su pedido. De este modo, los israelitas despojaron a los egipcios.
La partida de los hebreos
37 Los israelitas partieron de Ramsés en dirección a Sucot. Eran unos seiscientos mil hombres de a pie, sin contar sus familias.
38 Con ellos iba también una multitud heterogénea, y una gran cantidad de ganado mayor y menor.
39 Como la pasta que habían traído de Egipto no había fermentado, hicieron con ella galletas ácimas. Al ser expulsados de Egipto no pudieron demorarse ni preparar provisiones para el camino.
40 Los israelitas estuvieron en Egipto cuatrocientos treinta años.
41 Y el día en que se cumplían esos cuatrocientos treinta años, todos los ejércitos de Israel salieron de Egipto.
42 El Señor veló durante aquella noche, para hacerlos salir de Egipto. Por eso, todos los israelitas deberán velar esa misma noche en honor del Señor, a lo largo de las generaciones.
Otras prescripciones para la celebración de la Pascua
43 El Señor dijo a Moisés y a Aarón: «Estas son las disposiciones relativas a la Pascua. No deberá comerla ningún extranjero.
44 En cambio, podrá hacerlo todo esclavo adquirido con dinero, con tal que antes lo hayas circuncidado.
45 Tampoco la comerán el huésped ni el mercenario.
46 Todos la comerán en una misma casa. No saques fuera de la casa ningún pedazo de carne y no quiebres los huesos de la víctima.
47 Toda la comunidad de Israel celebrará la Pascua.
48 Si un extranjero ha fijado su residencia junto a ti y quiere celebrar la Pascua en honor del Señor, antes deberán ser circuncidados todos los varones de su casa: sólo así podrá acercarse a celebrarla, porque será como el nacido en el país. Pero no la comerá ningún incircunciso.
49 La misma ley regirá para el nativo y para el extranjero que resida entre ustedes».
50 Así lo hicieron los israelitas, exactamente como el Señor lo había ordenado a Moisés.
51 Y aquel mismo día, el Señor hizo salir de Egipto a los israelitas, distribuidos en grupos.


 
 
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El Nuevo Testamento
 
 EVANGELIO
 SEGÚN SAN MARCOS C. 2
 
 

Capítulo 2
1 Unos días después, Jesús volvió a Cafarnaúm y se difundió la noticia de que estaba en la casa.
2 Se reunió tanta gente, que no había más lugar ni siguiera delante de la puerta, y él les anunciaba la Palabra.
3 Le trajeron entonces a un paralítico, llevándolo entre cuatro hombres.
4 Y como no podían acercarlo a él, a causa de la multitud, levantaron el techo sobre el lugar donde Jesús estaba, y haciendo un agujero descolgaron la camilla con el paralítico.
5 Al ver la fe de esos hombres, Jesús dijo al paralítico: «Hijo, tus pecados te son perdonados».
6 Unos escribas que estaban sentados allí pensaban en su interior:
7 «¿Qué está diciendo este hombre? ¡Está blasfemando! ¿Quién puede perdonar los pecados, sino sólo Dios?
8 Jesús, advirtiendo en seguida que pensaban así, les dijo: «¿Qué están pensando?
9 ¿Qué es más fácil, decir al paralítico: "Tus pecados te son perdonados", o "Levántate, toma tu camilla y camina"?
10 Para que ustedes sepan que el Hijo de hombre tiene sobre la tierra el poder de perdonar los pecados
11 –dijo al paralítico– yo te lo mando, levántate, toma tu camilla y vete a tu casa».
12 El se levantó en seguida, tomó su camilla y salió a la vista de todos. La gente quedó asombrada y glorificaba a Dios, diciendo: «Nunca hemos visto nada igual».
13 Jesús salió nuevamente a la orilla del mar; toda la gente acudía allí, y él les enseñaba.
14 Al pasar vio a Leví, hijo de Alfeo, sentado a la mesa de recaudación de impuestos, y le dijo: «Sígueme». El se levantó y lo siguió.
15 Mientras Jesús estaba comiendo en su casa, muchos publicanos y pecadores se sentaron a comer con él y sus discípulos;
16 Los escribas del grupo de los fariseos, al ver que comía con pecadores y publicanos, decían a los discípulos: «¿Por qué come con publicanos y pecadores?».
17 Jesús, que había oído, les dijo: «No son los sanos los que tienen necesidad del médico, sino los enfermos. Yo no he venido a llamar a los justos, sino a los pecadores».
18 Un día en que los discípulos de Juan y los fariseos, fueron a decirle a Jesús: «¿Por qué tus discípulos no ayunan, como lo hacen los discípulos de Juan y los discípulos de los fariseos?».
19 Jesús les respondió: «¿Acaso los amigos del esposo pueden ayunar cuando el esposo está con ellos? Es natural que no ayunen, mientras tienen consigo al esposo.
20 Llegará el momento en que el esposo les será quitado, y entonces ayunarán.
21 Nadie usa un pedazo de género nuevo para remendar un vestido viejo, porque el pedazo añadido tira del vestido viejo y la rotura se hace más grande.
22 Tampoco se pone vino nuevo en odres viejos, porque hará reventar los odres, y ya no servirán más ni el vino ni los odres. ¡A vino nuevo, odres nuevos!».
23 Un sábado en que Jesús atravesaba unos sembrados, sus discípulos comenzaron a arrancar espigas al pasar.
24 Entonces los fariseos le dijeron: «¡Mira! ¿Por qué hacen en sábado lo que no está permitido?».
25 El les respondió: «¿Ustedes no han leído nunca lo que hizo David, cuando él y sus compañeros se vieron obligados por el hambre,
26 cómo entró en la Casa de Dios, en el tiempo del Sumo Sacerdote Abiatar, y comió y dio a sus compañeros los panes de la ofrenda, que sólo pueden comer los sacerdotes?».
27 Y agregó: «El sábado ha sido hecho para el hombre, y no el hombre para el sábado.
28 De manera que el Hijo del hombre es dueño también del sábado».



 
 
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